Por Leandro Gianello

La semana pasada, el Gobierno nacional envió al Congreso el proyecto de ley que establece el presupuesto en gestión para todo 2017, dentro del cual se indica que la partida destinada al organismo que se encarga de controlar los parámetros de salud y calidad de los agroalimentos “quedaría reducida” respecto al año anterior.

Así lo denunciaron desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), quienes aseguran que las partidas para el funcionamiento operativo en el SENASA, “en términos reales, se ven reducidas a la mitad”.

“Se va ver un SENASA paralizado y sin capacidad operativa”, ya que “históricamente el ente se financiaba con recaudación propia y aportes del Tesoro”, pero ahora este último “no sólo no aporta más nada, sino que se apropia de gran parte de la recaudación derivada de tasas, aranceles y del comercio exterior”, denunciaron a través de un comunicado los referentes de ATE.

El panorama es preocupante, ya que el ajuste impulsado por el Gobierno macrista se intenta aplicar justo antes del “fuerte aumento previsto de las exportaciones agropecuarias. El organismo que debe controlar sanidad y calidad para que sean posibles va estar atado, sin capacidad de acción”.

Ante la consulta de Contexto, Jorge Rivetti, coordinador nacional de ATE SENASA, explicó que “el conflicto (y el paro subsecuente) se genera luego de la presentación del presupuesto en el Congreso, en el que vimos con mucha sorpresa que la plata destinada para el funcionamiento del organismo es casi igual al año en curso”.

“Hay rubros en los que incluso bajó”, aseguró Rivetti, y lo más grave es que el estado del organismo en general “es caótico”, más allá del ajuste presupuestario. “Faltan elementos y las condiciones de trabajo de los compañeros, especialmente en el interior, son deplorables”, agregó.

“Si esto nos está pasando con este presupuesto, no quiero imaginar qué pasará el año próximo con el aumento de la exportación agroindustrial que el Gobierno ha estimado”, manifestó el responsable de ATE en el SENASA.

Por otro lado, “es la primera vez en la historia que el Tesoro Nacional le va a sacar plata al organismo”, y esto, sumado a los posibles despidos de personal hacia fin de año, “preocupa sobremanera” por el futuro del ente, expresó Rivetti.

“Urge que el presupuesto se modifique cuando llegue al Congreso. vamos a presionar para que así sea. Hay contradicciones políticas cuando Macri dice que Argentina debe volver a ser ‘el supermercado del mundo’, cuando tiene un organismo que debe controlar la calidad de los alimentos prácticamente desguazado.”

Los referentes de ATE aseguran en el comunicado difundido ayer que, bajo el contexto actual y ante el inminente futuro presupuestario, “es imposible que se resuelva la extrema precariedad laboral” y el constante colapso de las estructuras edilicias, como las barreras y fronteras sanitarias, que “continuarán funcionando en estado deplorable, con un riesgo inminente para la salud pública”.

En declaraciones previas, Ravetti afirmó que “de seguir así, la seguridad fitozoosanitaria de la Nación está en grave peligro”. El Gobierno macrista estima “un crecimiento de las exportaciones sin prever la necesidad eminente de proteger a la población y la capacidad exportadora del resurgimiento de enfermedades como la aftosa, que podría representar el fin de las agroexportaciones”.

Ante el paro de diez días, “estamos en un punto de inflexión”, denunciando el ajuste y pidiendo un aumento “acorde a las necesidades reales para garantizar el funcionamiento del organismo”, junto a los reclamos históricos que contemplan la estabilidad laboral de cientos de trabajadores y el pago de conceptos adicionales, concluyó Rivetti.