Por Alejandro Palladino

La condición de ser periodistas despedidos de los medios públicos por la gestión Cambiemos debido a su perfil ideológico, como una marca de época de cómo persiguió la alianza derechista a los comunicadores kirchneristas desde diciembre de 2015, fue el factor común entre cada uno de los oradores del panel titulado “El gobierno y el periodismo: la búsqueda del control total”, que se realizó ayer por la tarde en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata en la previa a un nuevo congreso sobre la materia que se llevará a cabo desde el jueves en la sede de la Asociación Madres de Plaza de Mayo.

Los panelistas fueron Carlos Barragán, Roberto Caballero, Luciano Galende, Juan Agosto, Jorge Halperín y Ari Lijalad. Frente a ellos y en un aula colmada, estuvieron presentes la titular de Madres, Hebe de Bonafini, y la decana de la casa de estudios, Florencia Saintout. Concluido el panel, ambas cerraron las actividades con sus respectivos discursos.

El panel giró en torno a reflexiones sobre la relación entre los intereses corporativos de Cambiemos y la justificación que hacen los grandes medios privados de esas políticas que van contra los bolsillos de los asalariados. La concentración de la riqueza y su consecuente respaldo en la concentración de la palabra, acallando voces disidentes y reduciendo la diversidad de medios para las audiencias.

Roberto Caballero: “Tenemos el orgullo de saber que no podemos sentarnos a comunicar lo que este Gobierno quiere comunicar”.

“Este panel es un desagravio –definió Roberto Caballero–, por todo lo que ha ocurrido este año con los despidos. Esto es parte de un proceso regresivo y hay una razón para que nosotros la hayamos pasado tan mal este tiempo: en estos últimos ocho meses hay una Argentina que ha dejado de ser expresada, y es invisibilizada al no tener espacios en los medios de comunicación”.

Hablando en plural por todos sus colegas sentados junto a él, continuó: “Tenemos el orgullo de saber que no podemos sentarnos a comunicar lo que este Gobierno quiere comunicar. Ni para encarcelar a Milagro Sala, ni para estar en frente de Hebe ni de las centrales de trabajadores que salen a protestar. Creemos en otras cosas”, sostuvo el ex trabajador de Radio Nacional y actual periodista de Radio del Plata.

“Todos los que estamos acá hemos trabajado en el Estado kirchnerista, y de alguna manera nos hemos sentido perseguidos por eso”, afirmó Carlos Barragán, y añadió: “La derecha tiene que acallar voces para gobernar”.

Carlos Barragán: “Todos los que estamos acá hemos trabajado en el Estado kirchnerista, y de alguna manera nos hemos sentido perseguidos por eso”.

A su turno, Jorge Halperín trazó una doble lectura sobre la coyuntura actual. Una “pesimista” por cómo el “periodismo de guerra” y el discurso macrista se dedican a empobrecer el periodismo y la política, sin ideas ni debates y con el fin de erradicar al kirchnerismo del mapa político, generando en algunos sectores de la sociedad “una pasividad y apatía ante los escándalos que hace el macrismo, como el caso Michetti”.

Posteriormente, y mirando a Hebe, Halperín lanzó su segunda opinión de la actualidad de medios y política, la optimista: “Si bien 2016 ha sido un año en el que las fuerzas que acompañaron al campo popular han tenido una fuerte dispersión, parece haberse producido un giro a partir de la Marcha Federal. Percibo que a la tendencia centrífuga de expulsar sectores dentro del movimiento popular, de desmembrarlo, ha empezado a oponerse una tendencia a integrar y articular las luchas populares”.

Otro eje, tratado tanto por Caballero como por Juan Agosto, fue el descenso que tuvo la medición de las audiencias de los medios públicos como consecuencia de la concentración mediática llevada a cabo por el macrismo. Si Radio Nacional y la TV Pública basaban el perfil de sus programaciones en los valores de la LSCA, y de ahí el lazo que entablaban con millones de argentinos, ahora lo perdieron porque tienen una agenda muy similar a los medios privados.

Ari Lijalad: “Violaron el derecho al trabajo de los periodistas despedidos. El segundo derecho que se viola es el de la libertad de expresión y el pluralismo”.

“Los que quieren ver macrismo miran Canal 13, no la TV Pública. Lo mismo con las audiencias de Radio Mitre y Radio Nacional”, afirmó Agosto. “Todo lo que dicen los medios públicos ya está en el sistema oligopólico”, lanzó Caballero.

Agosto arrojó otra de las caras del control total, que “fue desfinanciar a los medios que habían sido abandonados por Sergio Szpolski y Matías Garfunkel, tomando la decisión de no seguir destinando pauta oficial para medios como Tiempo Argentino, Radio América, CN23 e Infonews”.

Ari Lijalad se refirió a los derechos vulnerados ante el nuevo cuadro de comunicación y política que rige en Argentina: “Violaron el derecho al trabajo de los periodistas despedidos. El segundo derecho que se viola es el de la libertad de expresión y el pluralismo. Y el tercero es el derecho a la información de las audiencias”. En segundo término refirió a cómo Clarín “vio crecer exponencialmente en los últimos meses sus acciones, ingresos y ganancias, con un récord de facturación de 25 mil millones de pesos, cuatro veces más que en 2009”.

Por último, Luciano Galende refirió a “la actitud psicótica del macrismo que habla de pobreza cero y avanza con los tarifazos”. Y con respecto a cómo los funcionarios justifican esas medidas en sus declaraciones a los medios, consideró que es una “banalización del sentido cuando dicen ‘esa te la debo’ o ‘te la dejo para más adelante’. Son discursos que no tienen consistencia”. Y cerró: “Deberíamos considerar que la noción de élite impide cualquier tipo de ideas. Por eso banalizan. Lo psicopatero está pegado a lo banal”.