Por Alejandro Palladino

“Los municipales no trabajamos en cuotas”, decía un cartel levantado durante la masiva movilización de 3.500 trabajadores municipales de Mar del Plata, que culminó en las puertas del Palacio Municipal en la medida de protesta que llevaron a cabo ayer por la decisión del intendente de Cambiemos, Carlos Arroyo, de pagarles los sueldos de agosto en dos veces, al igual que ocurrió con los salarios de julio.

En una muestra de desprecio hacia el trabajador municipal, en línea con los despidos en distintas carteras públicas que gobierna Cambiemos, el cobro desdoblado de la gestión del intendente PRO Carlos Arroyo consiste en un pago de 10 mil pesos consumado y un segundo pago todavía sin fecha, motivo que desencadenó en un fuerte paro municipal.

El anuncio lo dio el martes el secretario de Economía y Hacienda del municipio, Gustavo Schroeder. Ante este procedimiento, el Sindicato de Trabajadores Municipales (STM) dijo a Contexto que resolvió continuar con un paro indeterminado hasta que Arroyo pague los salarios adeudados. Ayer no hubo atención en ninguna dependencia municipal de la ciudad balnearia, ni abrieron las puertas las escuelas y jardines municipales.

El mes pasado, los municipales marplatenses vivieron una realidad similar. Cobraron sus salarios en dos partes. En aquella ocasión, el municipio pagó un primer desembolso de 15 mil pesos y anunció en ese mismo momento el segundo pago para el 18 de agosto. Esta vez no hay definiciones sobre cuándo la Municipalidad terminará de pagar.

“Esto es parte del plan de ajuste de Cambiemos”, afirmó a Contexto la concejala del FpV de Mar del Plata, Marina Santoro. “Lo que sucede en Mar del Plata es la continuidad de lo que pasa en otros municipios, donde el ajuste se ha dado a través de los despidos, mientras que acá el ajuste tiene la cara del no pago del salario, y eso es una responsabilidad del intendente Carlos Arroyo en primera instancia y de la gobernadora María Eugenia Vidal”, añadió.

Desde el bloque de concejales del FpV de Mar del Plata leyeron el conflicto como parte de una situación de “desgobierno absoluto” de la gestión de Arroyo. Desde que asumió el confeso adherente a la lógica de mano dura de la última dictadura cívico-militar, siete de sus funcionarios renunciaron. Incluso uno de ellos por caso de corrupción, el ex secretario de Turismo, mano derecha del intendente, Emiliano Giri, por supuesta malversación de 16 millones de pesos cuando estaba en Astillero Río Santiago.

“Esto, más allá de ser un plan sistemático de Cambiemos para la provincia de Buenos Aires para implementar el ajuste a los trabajadores, en Mar del Plata lo que se vive es una crisis política e institucional muy fuerte, una falta de conducción política y administrativa muy grave del Ejecutivo”, definió Santoro.

Lejos de buscar darle una solución a un conflicto que deja a los trabajadores con la mitad de su sueldo en el bolsillo y a la incertidumbre de qué ocurrirá con el resto, y en un contexto de aguda crisis económica, con alza de precios y tarifazos que deterioran el poder adquisitivo, el intendente Carlos Arroyo no atendió a la audiencia solicitada ayer y se desligó del asunto al decir que la medida le parecía “excesiva”, al tiempo que se defendió diciendo que había recibido un “municipio endeudado”.

Arroyo esperaba recibir una ayuda económica de su par de la provincia de Buenos Aires, la gobernadora María Eugenia Vidal, auxilio que no llegó. “Hay una inoperancia total en el manejo de la administración municipal”, señalaron desde el STM. “Falta gestión, pasan los meses y no se avanza”, sostuvo el secretario adjunto de dicho sindicato, Daniel Zacarías.

Por su parte, el secretario general de la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (Fe.Si.Mu.Bo.), Rubén García, sostuvo que “es inexplicable que aún existan en la provincia de Buenos Aires malas administraciones municipales que no respeten el pago en tiempo y forma de los salarios de los trabajadores”.

Los trabajadores comunicaron que mantendrán guardias mínimas en algunas dependencias municipales para no dejar sin atención total a los marplatenses.