Macri: un aliado de Temer

Macri: un aliado de Temer

Mientras que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner condenó el golpe contra Dilma Rousseff, el actual mandatario argentino y sus asesores aseguraron que su “Gobierno respeta el proceso institucional” en Brasil y que ahora apuestan a “una etapa superadora”.

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Por Héctor Bernardo

El giro de 180 grados que dio la política exterior argentina se pudo apreciar con claridad frente a los recientes sucesos en Brasil. Mientras la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner condenó el golpe contra Dilma Rousseff y señaló el rol que Estados Unidos y los poderes económicos concentrados juegan en los procesos desestabilizadores en la región, el actual mandatario, Mauricio Macri, y sus funcionarios hablaron de respeto al “proceso institucional” de Brasil y, por lo bajo, se animaron a hablar de la “afinidad ideológica entre Macri y Temer”.

Mediante un breve comunicado, la cancillería argentina señaló que “ante los sucesos registrados en Brasil, el gobierno argentino manifiesta que respeta el proceso institucional verificado en el hermano país y reafirma su voluntad de continuar por el camino de una real y efectiva integración en el marco del absoluto respeto por los derechos humanos, las instituciones democráticas y el derecho internacional”.

Según señaló el diario La Nación: “Por lo bajo, los funcionarios (argentinos) hacían notar que la nueva situación traerá beneficios al Gobierno”. El matutino también aseguró que los funcionarios de Cambiemos remarcaron la “afinidad ideológica entre Macri y Temer”.

Esa afinidad a la que los funcionarios se refieren quedó claramente demostrada con el bloque que la cancillería de estos dos países y la de Paraguay tratan de implementar para impedir que Venezuela asuma la Presidencia Pro Tempore del MERCOSUR como le corresponde.

Una afinidad que remite también a las asiduas comunicaciones que tanto Macri en Argentina como Temer en Brasil hacían a las respectivas embajadas de Estados Unidos para recibir indicaciones y afirmar que, si llegaban a las presidencias, se pondrían a total disposición de de Washington.

Un cable difundido por WikiLeaks, que habría sido emitido en 2005, fue enviado desde San Pablo al Comando Sur (con sede en Miami) y señala: “El diputado Federal Michel Temer, presidente nacional del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), cree que la desilusión pública con el presidente Lula y el Partido de los Trabajadores (PT) proporciona una oportunidad para que el PMDB presente su propio candidato a las elecciones presidenciales de 2006”.

Otra parte del cable revelado por WikiLeaks asegura: “Al ser preguntado sobre el programa del partido, Temer indicó que el PMDB apoya políticas que favorecen el crecimiento económico. [El partido] no tiene ninguna objeción al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) [y] preferiría ver al Mercosur fortalecerse con el fin de negociar con el ALCA como bloque, pero la tendencia parece ser la contraria”.

Según señala el periodista Santiago O’Donnell en su libro Argenleaks, el propio presidente Macri tenía una clara dependencia de la embajada de Estados Unidos. O’Donnell afirma que en el año 2007 Macri mantuvo una reunión con miembros de dicha embajada en Argentina.

En aquel encuentro –según se detalla en el cable enviado por el cónsul político estadounidense, Mike Matera–, Macri aseguró que su fundación Crecer y Crecer trabajaba “con el Instituto Republicano de Estados Unidos (y también con la fundación Konrad Adenauer de Alemania) en la formación de nuevos liderazgos”, instituciones estrechamente vinculadas a la agencia de inteligencia norteamericana.

También trascendió que el próximo 3 de octubre Michel Temer visitará Argentina. La posición política respecto de América Latina queda cada vez más evidenciada. La futura visita del golpista brasileño se sumará a la que recientemente hicieron el derechista mexicano Henrique Peña Nieto y el –también golpista – líder de la derecha venezolana Henrique Capriles Radonski (otro de los hombres de la embajada de Estados Unidos en la región).

La contracara

Con una mirada totalmente opuesta a la del actual Gobierno argentino, la ex presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, manifestó su repudio al golpe de Estado contra la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.

“Se consumó en Brasil el golpe institucional: Nueva forma de violentar la soberanía popular. América del Sur es otra vez un laboratorio de la derecha más extrema. Nuestro corazón junto al pueblo brasileño, Dilma, Lula y los compañeros del PT”, afirmó la ex mandataria a través de las redes sociales.

Luego, en declaraciones al programa conducido por el periodista Roberto Navarro, la ex presidenta aseguró: “Estamos viendo una estrategia dura y pura sobre la región. Un ataque permanente a los Gobiernos populares, nacionales, progresistas, democráticos y sobre los líderes populares”.

Cristina Kirchner remarcó el accionar articulado de sectores que definió como “el partido judicial, el partido mediático, y en este caso el disparate o la locura de un Congreso, que, sin ningún tipo de fundamentos, la destituyó (a Dilma Rousseff)”.

Es necesario remarcar que la ex presidenta ha venido insistiendo con la necesidad de comprender que estos hechos hay que mirarlos de manera regional y en un contexto mundial en el que América Latina se ha transformado en “Un continente en disputa” entre los que pretenden un mundo multipolar y el poder económico concentrado representado en Estados Unidos, que pretende volver a un mundo unipolar y considera al continente sudamericano un “reservorio de alimentos, energético, acuífero, de mineral, casi propio”, su patio trasero.

En un reciente acto, cuando desde el público comenzaron algunos insultos hacia Macri, la ex mandataria pidió que se detuvieran: “Si uno se centraliza en quien circunstancialmente el gran poder puso ahí, se equívoca. Miren un poco detrás del sillón y van a ver a quienes lo pusieron, van a ver a los grandes medios de comunicación y fundamentalmente a los sectores financieros internacionales”.

En otro de sus discursos a principio de año, Cristina Fernández aseguró: “Esto es una matriz. Una matriz política, mediática y judicial que ha sido diseñada no en estas latitudes. Esto obedece a un diseño desarrollado en otras latitudes, como le decía ayer a los compañeros del arte, nadie puede pensar que quienes no pueden articular oraciones o confunden los gerundios, los adverbios, los verbos, los tiempos, el sujeto y predicado, pueden pensar o diseñar una estrategia de esta naturaleza. No es una visión conspirativa de la historia, pero si uno ve lo que sucedió en el plebiscito del compañero Evo Morales en Bolivia, todo lo que se desarrolló como campaña previa a la votación del hermano pueblo de Bolivia, ve características similares”.

La ex presidenta agregó: “Este diseño regional, esta envestida contra los Gobiernos nacionales y populares, ya no tiene alzamientos militares, como hubo otrora. Ahora los alzamientos son o de carácter judicial y mediático, o una combinación de alzamiento mediático y judicial que, por supuesto, como tiene que ser, es motorizado por ciertos sectores de la dirigencia política de un país. Es un modus operandi de estos tiempos para la región”.


 

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