Por Alejandro Palladino

Oscar Castellucci fundó la Asociación Civil Martín Castellucci luego de que un patovica asesinara a golpes a su hijo de veinte años en 2006, en el boliche La Casona de Lanús. Lejos de criminalizar a esos trabajadores, la Ley 26.370 y sus organismos de control fueron en el sentido de articular acciones con el Estado para capacitarlos, formarlos y registrarlos. Considera que son mano de obra barata de los empresarios de la noche, en connivencia con el Estado.

Ante los cambios de gestión, con el PRO en el poder, sostiene que los organismos estatales que registran los casos de violencia no están funcionando. En este cuadro de situación, al no tener contacto con el Estado nacional y provincial, que le da la espalda a las actividades de su Asociación para proteger a los jóvenes de la violencia de la noche, en la actualidad construyó vínculos con la Facultad de Periodismo de La Plata, con la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo y con sindicatos.

–¿Cómo es actualmente el funcionamiento de las actividades de la Asociación Civil Martín Castellucci?

–Estamos más lentos, porque nosotros venimos con la idea de trabajar con el Estado para el diseño de políticas públicas. Con el cambio de gestión no hemos establecido un vínculo estrecho como teníamos antes, y eso hizo que tengamos que reformular nuestra postura con respecto a nuestros objetivos.

–¿Cómo se llevan adelante las actividades para proteger a los jóvenes con un Estado que no está presente en la actualidad?

–Descreo de la ausencia del Estado porque, cuando no está, en realidad lo está al permitir el desarrollo de cuestiones que debería regular. En estos últimos tiempos hay menos regulación de la actividad de la noche. Eso nos lleva a insistir en el vínculo con instituciones porque es un espacio que no debe perderse. Por eso ahora buscamos construir políticas con Universidades y sindicatos. Son otros sectores para construir vínculos en la medida que no encontramos receptividad de parte del Estado.

“DESCREO de LA AUSENCIA DEL ESTADO PORQUE, CUANDO NO ESTÁ, EN REALIDAD LO ESTÁ AL PERMITIR EL DESARROLLO DE CUESTIONES QUE DEBERÍA REGULAR.”

En la actualidad, lo único que funciona a la hora de recibir denuncias e información es la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia. El RENCAP (Dirección Nacional del Registro de Empresas y Trabajadores de Control de Admisión y Permanencia), un registro de segundo orden que tendría que recibir información de los registros que hay en cada jurisdicción y que tiene un 0800 para recibir las denuncias, en la actualidad no registra a nadie. Nunca tuvo un funcionamiento muy activo, y hoy está prácticamente desactivado.

–En cuanto a la conexión de su asociación civil con instituciones, ¿en qué consiste el Observatorio de la nocturnidad?

–Estamos trabajando el observatorio en dos niveles. En Capital estamos trabajando con la UMET (Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo), y también hablamos con la Facultad de Periodismo de La Plata, con su Observatorio de Jóvenes, para desarrollar un perfil que trabaje la nocturnidad. La idea sería focalizar en la zona de La Plata, Berisso y Ensenada para hacer un relevamiento de lugares donde haya actividad nocturna mediante un seguimiento periodístico de los hechos que se produzcan y que eso nos permita recabar una cantidad de información de diez años a la actualidad sobre los casos.

De esta manera buscamos ubicar a las víctimas para recuperar esas historias, para construir a partir de eso el estado de situación y así formalizar con datos concretos algo que en la Justicia nunca pasa nada. Sería un seguimiento mediático de la problemática en la región, recuperando las historias, que lamentablemente fueron muchas.

–En estos casos de violencia nocturna, ¿existe una relación entre la libertad de mercado que propone el Estado con la desregulación del empleo y la libertad de acción para los empresarios de la noche que potencian el riesgo para los jóvenes?

–Como concepto, sí, aunque todavía no hay datos concretos. O todavía no transcurrió un tiempo para que se cristalice. La problemática de la nocturnidad es que, más allá de las distintas gestiones, puntualmente hay un circuito de clandestinidad y de corrupción que es muy complejo. Con la gestión anterior de ninguna manera tenían un funcionamiento óptimo los organismos, pero tenían mayor grado de participación e incidencia. Ahora, sin haberse modificado la matriz, esto es que se mantiene ese nivel de corrupción y clandestinidad de toda la circulación comercial de la noche; parece que al haber menor control hay mayor libertad en la dirección que mencionás.

“LA PROBLEMÁTICA DE LA NOCTURNIDAD ES QUE, MÁS ALLÁ DE LAS DISTINTAS GESTIONES, PUNTUALMENTE HAY UN CIRCUITO DE CLANDESTINIDAD Y DE CORRUPCIÓN QUE ES MUY COMPLEJO.”

–¿Y cómo inciden esas prácticas de negocios desregulados por el Estado en la integridad de los jóvenes en la noche?

–Es absolutamente negativa, en la medida que el Estado como conjunto de instituciones que regula las relaciones entre las personas defiende negocios de empresarios poderosos mientras que el punto débil son los concurrentes de la noche, los pibes.

El caso Emilia (Uscamayta Curí) es significativo en cuanto a la relación entre los empresarios de la noche y el Estado, porque está involucrada una persona que tiene contactos muy estrechos con el poder político actual (por el empresario PRO Raúl Peque García), y ahí se percibe la inacción estatal. Ahí se ve claramente cómo la inacción del Estado tiene un resultado trágico inmediato.

“EN EL CASO DE EMILIA SE VE CLARAMENTE CÓMO LA INACCIÓN DEL ESTADO TIENE UN RESULTADO TRÁGICO INMEDIATO.”

–¿Qué balance hace del proceso de capacitación y formación profesional de los patovicas que llevó a cabo en los últimos años?

–Fui director del Centro de Formación de la provincia y renuncié porque me pareció que el desarrollo que estaba teniendo no era funcional a los objetivos. No ha habido cambios en el ámbito de la provincia. Estamos repensando la currícula, pero las herramientas en la práctica no cumplen con la función que preveíamos para la Ley 26.370 cuando incluimos la capacitación.

A pesar de que empezamos esta historia por el asesinato de Martín, siempre nos quedó claro que son la mano de obra de un sistema del que ellos también son víctimas. Por eso hemos trabajado juntos. Por eso trabajamos desde la asociación con su sindicato, porque creemos que el nucleamiento gremial por lo menos es una base organizativa importante. Acá hay que vincular instituciones; cuando los emprendimientos son individuales, quedan aislados y no inciden en la realidad. Y lo que nosotros queremos es incidir en la realidad y que no pasen estas cosas.