Por Contexto

A las ocho de la mañana, y después de un maratónico congreso de elección de autoridades, la Federación Universitaria de La Plata (FULP) consagró a la lista Frente Patriótico Milagro Sala como conducción del gremio estudiantil. Fue histórico: dese 1975 que una fuerza nacional y popular no conducía a los estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata. La lista unificó a la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y al Movimiento Nacional Latinoamericanista Estudiantil (MILES), junto al Movimiento Liberación, Movimiento Universitario de Izquierda y el Frente Universitario Megafón. El estudiante de Psicología y militante del MILES Mateo Compagnucci será el presidente durante los primeros seis meses. El segundo período estará bajo la presidencia de Marcel Aguilera, de JUP.

En una entrevista con Contexto, Compagnucci advierte que en el contexto político nacional, el kirchnerismo universitario está llamado a “hacerle frente a las políticas neoliberales del macrismo, así como a trabajar por las necesidades actuales de la comunidad universitaria y las reivindicaciones históricas del movimiento estudiantil”.

“Lo que advertimos es justamente que la FULP se había convertido más en un sello que en un instrumento de lucha”, remarca.

–¿Cuáles son las propuestas y cómo piensan encarar esta presidencia?

–Venimos trabajando en función de un programa político y de trabajo, con un conjunto de organizaciones con las que ya hace tiempo que venimos trabajando coordinadamente, y que ahora actualizamos en función de las problemáticas y desafíos que presenta la coyuntura. En ese sentido, esta semana es inminente la Marcha Federal, el tema de cómo trabajar en la defensa de la educación pública, de cómo acompañar a los gremios docentes y no docentes de Adulp y Conadu, en su lucha para la reapertura de las paritarias.

En líneas generales, queremos trabajar en una política de unidad en la heterogeneidad de sectores. Necesitamos hacerle frente a las políticas neoliberales del macrismo, así como trabajar por las necesidades actuales de la comunidad universitaria y las reivindicaciones históricas del movimiento estudiantil, desde la implementación y efectivización del boleto estudiantil provincial, el turno noche para el comedor, más plazas para el albergue universitario, o la actualización de las becas. Un tema que nos preocupa mucho es la deserción, que en esta coyuntura afecta a un montón de compañeros que están golpeados por la situación económica y están dejando la Facultad. Y también nos preocupa cómo defendemos a esa generación que logró entrar a la Universidad y se convirtió en el primer universitario de su familia. Entonces, tenemos que pensar cómo hacemos para el ingreso y también la permanencia de los estudiantes en la Universidad.

“EN LÍNEAS GENERALES, QUEREMOS TRABAJAR EN UNA POLÍTICA DE UNIDAD EN LA HETEROGENEIDAD DE SECTORES. NECESITAMOS HACERLE FRENTE A LAS POLÍTICAS NEOLIBERALES DEL MACRISMO.”

–¿Cómo se consiguió el triunfo?

–Fue con muchas idas y vueltas. La intensión de La Mella (DNR: expresión estudiantil de Patria Grande) era hacer un congreso rápido y terminarlo a las cinco o seis de la tarde del viernes, pero todo se atrasó. Nosotros pudimos centralizar una lista del campo nacional y popular latinoamericano, pero ellos no lograron unificar la lista con la izquierda; de hecho, fueron divididos, y eso generó las condiciones para que pudiéramos ganarles. Ya desde el año pasado veníamos disputando fuertemente y nos habían ganado solamente por un voto.

Estamos muy contentos y tenemos la responsabilidad de demostrar que estamos a la altura del momento histórico que demanda dejar de lado una forma de hacer política, que fue la crisis que tuvo la izquierda. Este momento histórico reclama que haya nuevas formas de hacer política, pensar en nuevos esquemas y otras formas de trabajo. En ese sentido, nosotros estamos impulsando mesas amplias y heterogéneas para trabajar basándonos en acuerdos y un programa político de acción colectiva.

–¿Este triunfo es resultado de las elecciones estudiantiles en las que el kirchnerismo y el campo nacional y popular tuvo mejores resultados y ganó más centros?

–Sí, tiene que ver con eso. Pero también con una unificación del campo nacional y popular que permitió que tanto desde el MILES y la JUP llegáramos a un acuerdo y desde allí sintetizar a un conjunto de organizaciones para poder ir en unidad a disputar la Federación.

La Mella el año pasado tenía siete centros, y en las elecciones se quedó con tres, pero incluso yendo en frentes que este año se fueron tensionando, incluso rompieron con el PO, pero eso tiene que ver con la crisis de una izquierda que no deja de acumular desde el antikirchnerismo en algunos espacios, pero que en otros lugares quiere acercarse a organizaciones del campo nacional y popular como nosotros.

“ESTE MOMENTO HISTÓRICO RECLAMA QUE HAYA NUEVAS FORMAS DE HACER POLÍTICA, PENSAR EN NUEVOS ESQUEMAS Y OTRAS FORMAS DE TRABAJO.”

–¿Cómo analizás la decisión de Patria Grande de rechazar los votos que le ofreció la Franja Morada (UCR) para que no gane el kirchnerismo?

–Es una decisión política de ellos, que se encontraron encerrados en eso después de una madrugada en que no lograron cerrar a las agrupaciones que necesitaban para ganar. Era en realidad un rumor eso de que la Franja les iba a dar los votos para que no gane el kirchnerismo, porque no se sabe si finalmente lo hubieran hecho. De todas formas, eso habla de que La Mella no logra sintetizar a las organizaciones de la izquierda por estas cosas: porque hace diez años que cambia de frentes con el único objetivo de mantener el control de la Federación. Y nosotros lo que advertimos es justamente que la FULP se había convertido más en un sello que en un instrumento de lucha. En vez de ser un lugar donde podíamos estar todas las organizaciones representadas y movilizadas, era un instrumento de acumulación para esa organización u otros sectores, antes que para todo el movimiento estudiantil. Me parece que es parte de la crisis que tuvo la izquierda y su incapacidad de sintetizar, que en otros momentos sí lo habían hecho.

–¿Cuánto hace que la FULP no era conducida por el peronismo?

–En 1975, el primer presidente de la FULP era de la JUP, Daniel “Pascua” Di Nella, que es un compañero desaparecido. Hace 41 años que la Federación no la conducía un compañero del campo nacional y popular, y que estaba en otras manos. El triunfo es histórico y esperamos estar a la altura de las circunstancias.