Por José Manuel Welschinger Lascano

Mejor o peor, todos los gobiernos tienen un plan económico. Luego de detallar en qué consiste la crisis actual de desempleo, la economista Fernanda Vallejos comentó a Contexto cuál es el camino por el que se encuentra transitando la economía argentina. ¿Hay un plan ‘B’, si las inversiones no llegan? ¿Repuntará el empleo, como asegura el gobierno, cuando arranquen las obras públicas prometidas ya en varias oportunidades, por distintos funcionarios?

Para empezar a hablar del tema, Vallejos comenzó por explicar qué es lo que está sucediendo con las inversiones en la actualidad: “La inversión, más allá de ciertos latiguillos que suelen utilizarse en la economía, está determinada por la demanda efectiva. En la economía argentina, esa demanda efectiva está ligada a la capacidad de consumo de los trabajadores; no así el ahorro, como sucede en otras economías, que aquí se va por la canaleta de la fuga de capitales”.

La especialista no dudó en señalar que la inversión privada cayó (acompañando la tendencia de la pública); y que, en todo caso, lo que hay es acumulación de excedentes dolarizados. “En la primera mitad del año -comentó-, cayó fuertemente el consumo, al rededor de un 10%; mientras que los sectores de la sociedad que concentran más riquezas, aumentaron su consumo en un 1%. Naturalmente, en la tasa general, el promedio arroja como resultado una fuerte caída; y por otra parte, claramente, la inflación también se distribuye de manera asimétrica”.

Para los ejectutivos, es decir todos aquellos que ocupan los cargos más elevados de las empresas, la inflación actual es del 40%; mientras que para los trabajadores, es del 52.6%. Esta brecha es señal de un escenario que no cesa de complejizarse ya que, naturalmente, son los sectores populares quienes tienen mayor propensión hacia el consumo.

“No es que la economía venga cayendo menos, sino que mes a mes continúa agravándose la crisis; y eso hay que señalarlo”.

Los sectores de altos ingresos, en contraposición, tienen una elevada propensión hacia el ahorro; y, generalmente, hacia la fuga. “Eso también explica por qué la economía no ‘derrama’, como los argentinos ya sabemos por experiencia propia y ajena”, sostuvo Vallejos, y agregó: “Lo que tenemos, en lugar del derrame, es una doble transferencia de ingresos: una interna, de los sectores populares hacia los concentrados; y otra desde nuestro país hacia el extranjero”.

Con las primeras medidas de Macri (devaluación, quita de retenciones, anulación de subsidios y aumento de precios) se transfirieron 20 mil millones de dólares de los trabajadores hacia los sectores concentrados. Esa transferencia de recursos, aludida por la especialista, está siendo además acompañada de un aumento desmedido del gasto fiscal, y del crecimiento del endeudamiento externo. De esa forma, sostuvo Vallejos, se alteró la matriz distributiva que existía; la cual sería uno de los indicadores económicos más delicados; ya que la manera en la que se distribuye la riqueza, que es el fruto del trabajo colectivo, es la que hace a la realidad en sentido social.

Además del aumento o decrecimiento en los valores absolutos de pobreza, la economista señaló, a su vez, que un buen análisis macroeconómico debe atender también a la observación de la equidad social; es decir, no solo a la cantidad de personas con altos y bajos recrusos, sino al tamaño de la brecha entre esos sectores.

Ante la ausencia de números oficiales acerca de la pobreza, como tampoco los hay en materia de desigualdad, Vallejos comentó a Contexto que ella, junto a los economistas del EPPA (Economía Política Para la Argentina) utilizan los datos brindados por la universidad pública. De todos modos, en el análisis esos valores se condicen con los índices blanqueados, y también con el sentido común.

“Nosotros tomamos los números del instituto Gino Germanni de la UBA acerca de la pobreza, y ellos registran que hay 5 millones de nuevos pobres en la Argentina”

“Nosotros tomamos los números del instituto Gino Germanni de la UBA acerca de la pobreza, y ellos registran que hay 5 millones de nuevos pobres en la Argentina. El propio instituto de estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires mide una inflación anual, hasta julio, del 47.2%; lo cual nos habla de cómo esos números se están profundizando. Resta saber qué sucederá con el tarifazo en los servicios, luego del último fallo de la Corte, pero por lo pronto estarían quedando dentro de los aumentos todas las pymes y muchos puntos del sistema productivo”, agregó.

Haciendo un paréntesis dentro del tema, y consultada respecto de los efectos que todavía puede ejercer un aumento súbito de las tarifas sobre la la producción y la economía, Vallejos aseguró: “El tarifazo fue una de las políticas más descarnadas, que nosotros ya habíamos anticipado como una política con grandes efectos inflacionarios; e indudablemente no hace más que agudizar los problemas de la pobreza y la indigencia en el país, que continúan creciendo de forma exponencial”.

La ausencia de información, y la persistencia sobre políticas que muchos consideran anti-mercado, no hacen más que despertar la incertidumbre de los ciudadanos respecto del rumbo económico del país. Para Vallejos, basta con observar los indicadores que ya se encuentran a la vista, para comprender que el gobierno podría incluso no estar teniendo un plan económico seriamente definido.

“No hay datos -enfatizó-, salvo algunos números referentes a la actividad comercial, pero que tampoco están dando buenas señales. Pensemos, por un momento, que los dos grandes ejes del discurso económico de Macri son las inversiones y las exportaciones; y esas son dos variables que también se muestran a la baja”.

“El tarifazo fue una de las políticas más descarnadas, que nosotros ya habíamos anticipado como una política con grandes efectos inflacionarios; e indudablemente no hace más que agudizar los problemas de la pobreza”

Esa caída, el desplome de ambas variables, fue de -11% para la inversión, y de -13% para las exportaciones, respectivamente; en todo el semestre, el saldo comercial tuvo un superávit notablemente magro, de escasos 400 millones. “Hoy todos auguran un cierre de año con déficit comercial -comentó la especialista-, incluso las instituciones privadas cercanas al gobierno, como puede ser el caso de la Universidad de Belgrano.

Este dato, la posibilidad de llegar a una inversión de la balanza comercial, es otra fuente de preocupaciones para los especialistas; ya que significa que la única vía para evitar el sobreendeudamiento del país estaría en peligro de extinción. La balanza comercial fue hasta el momento el único recurso que el gobierno argentino conservaba para tapar el agujero de la escasés de divisas, un problema de la economía local que se ha convertido en una de sus caractísticas.

“Esto tampoco es una sorpresa”, consideró la economista, “ya que las primeras medidas del gobierno tuvieron que ver con quitarle importantes recursos de recaudación al Estado; siendo las retenciones al agro y la extracción de recursos naturales algunos de los más notables. Luego, se recortaron gradualmente los impuestos al patrimonio, que grava a quienes tienen más riqueza acumulada; y ese fue el caso con los autos de lujo, y otros elementos”.

Por otra parte, como explicó Vallejos, la recaudación siempre es procíclica; es decir que crece cuando lo hace la actividad económica, y se reduce de la misma manera. “En términos nominales -señaló-, estamos contabilizando una expansión por debajo del 25%, y con una inflación que está por encima del 47%; o sea que, en términos reales, la capacidad del Estado para hacerse de recursos por la vía fiscal se está desplomando”.

Para la especialista ese no es un dato menor, ya que habla de la naturaleza del estado del proyecto económico actual. Las amenazas hacia la estabilidad que los argentinos conocieron durante la última década estarían siendo demasiadas, en comparación con las soluciones propuestas desde el gobierno. Vallejos, para concluir, comentó que el deterioro de la actividad económica todavía no ha finalizado: “No es que la economía venga cayendo menos, sino que mes a mes continúa agravándose la crisis; y eso hay que señalarlo”.