Por Fernando M. López

El Día del Niño, cuando Julio Garro se preparaba para nombrar Ciudadano Ilustre de la República de los Niños al actor Carlitos Balá ante miles de grandes y chicos, los cincuenta empleados del parque de diversiones que se encuentra dentro del predio desplegaron una gran bandera.

En la tela, que colgaba de uno de los veintiocho juegos mecánicos, había un mensaje con ironía: “Gracias Garro por dejarnos sin trabajo”. No duró mucho, porque en seguida apareció una “patota” municipal y censuró la protesta, pero algunos llegaron a leerlo, seguramente sin saber cuáles fueron las maniobras del intendente platense para deshacerse de ese espacio de atracciones al que le hizo la cruz desde el momento en que ganó las elecciones.

Ya entonces decía, con un profundo desprecio, que en la República de los Niños había que “cambiar muchas cosas, como los juegos, porque pasás cerca y te agarra tétanos”. Así hablaba de un parque que venía funcionando desde 1999 con precios populares y entregando unas 20.000 entradas gratuitas por año a hogares, comedores, escuelas y otras instituciones.

Sin embargo, tras asumir al frente del municipio, Garro se comprometió con la empresa Parque de la República S.R.L. a firmar un contrato por tres meses para luego renegociar una prórroga hasta fin de año. Antes aclaró que sólo le interesaba la recaudación, no la acción social, por lo cual ponía fin a los pases gratuitos y aumentaba el canon que debía pagar la concesionaria de 11 mil a 30 mil pesos mensuales.

“Nos citaron a firmar el contrato trimestral y pagamos los meses de enero, febrero y marzo en la Agencia Platense de Recaudación, pero el intendente nunca lo firmó y en febrero nos clausuraron con la excusa de que no teníamos contrato”, explicó a Contexto el abogado de la empresa, Sergio Blanco.

Casi en simultáneo comenzó una fuerte campaña mediática para justificar el cierre de los juegos, no sólo a nivel local, sino también nacional, con el diario La Nación a la cabeza; mientras que Parque de la República interpuso una acción judicial y consiguió una medida cautelar para retomar su funcionamiento hasta el 21 de agosto.

La idea de fondo era encontrar una solución con las autoridades municipales para darle continuidad al espacio de atracciones y mantener las fuentes de trabajo, pero vencido el plazo Garro no mostró una sola señal en ese sentido. Por el contrario, declaró a La Nación que había dado de baja el parque y que realizaba gestiones “con el embajador de Estados Unidos para ver si Disney puede instalar en ese predio unos seis o siete juegos”.

“Lo que hizo el intendente fue una estafa. Y una clausura basada en una estafa es un abuso de autoridad y un mal desempeño de las funciones públicas que está ejerciendo”, señaló Blanco al adelantar las denuncias penales que preparan contra el jefe comunal.

Además, anticipó que establecerán contactos con sectores de la oposición en defensa de las familias que Garro deja en la calle con la medida: “Para nosotros, las fuentes de trabajo son una prioridad, sobre todo cuando el intendente mandó a decir a una audiencia que tuvimos en el Ministerio de Trabajo que iba a municipalizar a nuestros empleados y no cumplió”.

Gabriela Sangres, quien junto a su padre maneja Parque de la República, detalló que están los empleados que “atienden los juegos”, pero también hay un numeroso equipo de mantenimiento que incluye “carpinteros, herreros, fibreros, mecánicos, electricistas y pintores”.

“Si esta semana no surge un milagro, tenemos que desarmar e irnos, y todas las familias que dependen de este emprendimiento se sumarán al triste porcentaje de desocupados que vemos por todos lados hoy en día”, remarcó a Contexto.

En un intento por agotar cada instancia administrativa, la empresa apeló a la sensibilidad del actual director del predio, Manuel Wirzt, y de la gobernadora María Eugenia Vidal. El funcionario municipal los recibió, pero no brindó ninguna solución. Desde la Casa de Gobierno bonaerense, en tanto, les comunicaron que la mandataria estaba muy ocupada y no podía atenderlos.

“El tren no funciona desde el 14 de febrero, tampoco funciona el barco y, a partir de ahora, luego de diecisiete años, no habrá más parque de diversiones. A pesar de que Garro lo niegue, todo parece ir por el lado de la privatización. En la República de los Niños ya no se nota la presencia del Estado”, aseguró Gabriela.