No a la domiciliaria a Etchecolatz

No a la domiciliaria a Etchecolatz

Con una concentración frente a los Tribunales Federales, repudiaron los fallos que beneficiaron al represor en La Plata. "Tengo miedo por mi familia", dijo el hijo del testigo desaparecido Julio López. En la ex Esma los organismos de derechos humanos también repudiaron las decisiones judiciales.

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Por Contexto

Fracasada la opción de la amnistía, el plan B de los represores apunta a ver los juicios desde el sillón del living de su casa. Esa estrategia es la que los jueces federales están dispuestos a acompañar y el beneficio de la prisión domiciliaria a Miguel Osvaldo Etchecolatz parece ser el punto de partida. En repudio a ese camino de impunidad, organismos de derechos humanos, organizaciones políticas, sociales, gremiales y estudiantiles se concentraron ayer frente a los Tribunales Federales platenses.

La actividad de repudio fue convocada por el colectivo Mesa por los Derechos Humanos de La Plata, y del acto participaron Rubén López, el hijo del testigo desaparecido en el primer juicio a Etchecolatz, Jorge Julio López; el integrante de H.I.J.O.S. Matías Moreno; el abogado de derechos humanos, Aníbal Hnatiuk; la decana de la Facultad de Periodismo de la UNLP y concejala del FpV, Florencia Saintout; y el titular del sindicato de docentes universitarios ADULP, Octavio Miloni, entre otros.

La actividad se realizó mientras el Tribunal Oral Federal N° 1 –integrado por los jueces subrogantes Alejandro Esmoris, Nelson Jarazo y Agustín Lemos Arias– trataba un pedido de prisión domiciliaria solicitado por el genocida en el último expediente que resta resolver. Aunque anoche no habían informado ninguna resolución, si los jueces favorecen a Etchecolatz, dejarán el camino allanado para que sus defensores consigan revertir el único fallo en contra y que el represor vuelva a su casa del Bosque Peralta Ramos, en Mar del Plata.

En el repudio a las domiciliarias a los genocidas, el hijo de López aseguró que vive este proceso “con miedo”, y remarcó que no sólo se trata de Etchecolatz, sino que detrás de él saldrán sus subordinados durante la dictadura cívico-militar.

“Tengo miedo por mi familia, porque estos tipos van a estar caminando entre nosotros, como pasó durante treinta años”, se quejó López. Y advirtió: “Ni siquiera necesitan salir de su casa, porque ellos (los represores) siguen siendo titiriteros de gente nefasta que sigue por la calle”.

Por su parte, el ex director de formación de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Matías Moreno, apuntó que Cambiemos atenta contra los cuarenta años de lucha de los organismos de derechos humanos. Y agregó: “La política de derechos humanos del Gobierno es este silencio atroz que estamos viviendo en los juicios por crímenes de lesa humanidad”.

Para Saintout, todo eso es una “avanzada de la derecha”, la parte local de un proceso de ”recolonización de la Patria Grande”.

“Como parte de este plan, se intenta que los genocidas vuelvan a caminar por las calles”, apuntó. Por eso convocó a luchar, y recordó que “como espacio nacional y popular, somos responsables de que (el dictador genocida, Jorge Rafael) Videla se haya muerto en la cárcel”.

El repudio en la ex Esma

La movilización a los Tribunales Federales para repudiar el otorgamiento del beneficio de la prisión domiciliaria a Etchecolatz se produjo en simultáneo con la conferencia de prensa que Madres, Abuelas, HIJOS y Familiares, junto a abogados de derechos humanos y víctimas de la última dictadura, brindaron en el Espacio Memoria ex ESMA, para rechazar la decisión de la Justicia federal de La Plata de concederle el beneficio al ex Policía seis veces condenado por delitos de lesa humanidad y genocidio durante la dictadura cívico-militar.

“Etchecolatz es un siniestro personaje que aun desde la cárcel va a seguir queriendo asesinar”, manifestó en ese espacio Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. “Tiene tantos crímenes sobre sus espaldas que nos parece imposible pensar que pueda estar en su casa”, añadió, y recordó que “cuando la Justicia lo condenó, Etchecolatz nos miró a las familiares de las víctimas y nos mostró un papel que decía ‘Julio López’: una amenaza”.

La domiciliaria para Etchecolatz es la punta de lanza de la estrategia de los represores, por el peso simbólico del ex director de Inteligencia de la Policía bonaerense entre 1976 y finales de 1978, los años más sangrientos de la dictadura.

En lo que va del año, el Tribunal Oral N° 1 de La Plata ya falló dos veces a favor del genocida. El viernes pasado, el juez Esmoris, con el argumento de que la edad es requisito suficiente para la domiciliaria, y su par Germán Castelli, por “razones humanitarias”, beneficiaron al represor de la Noche de los Lápices.

La misma resolución había tomado el tribunal el 22 de julio pasado, sólo con los argumentos del segundo juez, que ayer no participó en el expediente porque está excusado de tratar sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Brigada de San Justo por tener relación con uno de los imputados.

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