Por Roberto Álvarez Mur

Con la tentativa de clausura del reconocido bar Pura Vida como antecedente, la gestión macrista en la ciudad de La Plata volvió a golpear con fuerza contra uno de los principales espacios culturales locales: el Centro Cultural, Social y Político Olga Vázquez.

Efectivos de Control Urbano intervinieron el local ubicado en 60 entre 10 y 11 el último sábado, bajo la arbitraria apelación de la Ordenanza 11.301 para la habilitación de espacios culturales, que aún no fue reglamentada y cuya aplicación todavía habilita el plazo de un año a los diferentes centros culturales para inscribirse.

El hecho se dio en contexto con una serie de operativos que también cerraron centros culturales y bares de todo el casco urbano platense.

“Esto es sistemático. Todos los espacios culturales están sufriendo la misma violación. Todo esto en contexto de la implementación de la ordenanza respectiva a la cultura. El titular de Cultura en La Plata, Gustavo Silva, se había comprometido a no cerrar nuestro espacio y tres días después viene y nos clausura. Ahí hay algo que no es coherente o simplemente es falta de voluntad”, dijo a Contexto Nicolás Hugentobler, miembro de una de las variadas cooperativas y grupos de trabajo que conforman el Olga Vázquez, desde sus doce años de existencia.

“Sostenemos que la nueva gestión no está interesada en sostener el desarrollo de este tipo de lugares, independientes, autogestionados. Espacios donde la gente tiene lugar para crear, para organizarse, para pensar. Por otro lado, debe existir una cuestión política e interna dentro del municipio donde ellos arreglan sus asuntos y nosotros estamos en el medio”, expresó Hugentobler. Y añadió: “Ahora tendremos que presentarnos en el Juzgado Nº 5 para hacer el descargo y ver si levanta o no la clausura. En las próximas semanas también pensamos movilizarnos, salir a la calle y hacernos ver”.

El trabajador del espacio cultural señaló que ayer se llevaría a cabo una reunión entre diversos organismos y colectivos sociales y políticos para elaborar una medida de reclamo ante la situación.

En el Olga Vázquez se realizan 25 talleres a los que asisten más de 250 personas, diferentes emprendimientos con más de 80 trabajadores, dos bibliotecas populares, una radio comunitaria, entre otras actividades de las que participan distintas organizaciones sociales y políticas, como así también artistas de múltiples disciplinas.

El cierre del Olga Vázquez suma un caso más a las avanzadas similares en lugares como el centro cultural El Jacarandá, a principios de este mes, donde las autoridades ingresaron a medianoche para cerrar el local a causa de “ruidos molestos”, aunque sin un decibelímetro correspondiente.

Desde el centro cultural se manifestaron a través de un comunicado donde denunciaban la misma irregularidad para llevar adelante el cierre que en el caso del Olga Vázquez: “No bastaron todos los documentos ni argumentos, el seguro de responsabilidad civil y emergencias medicas contratados, nuestra pronta HABILITACIÓN la semana próxima y que el registro continúa abierto a las inscripciones de los Centros Culturales”.

“HOY ESTAMOS ARBITRARIAMENTE CLAUSURADOS, TENIENDO EN CUENTA QUE NUESTRO SECTOR, CON TODA SU VULNERABILIDAD, ESTÁ CUMPLIENDO CON LOS ACUERDOS Y LAS NORMAS.”

El texto continúa: “El caso es que hoy estamos arbitrariamente clausurados, teniendo en cuenta que nuestro sector, con toda su vulnerabilidad, está cumpliendo con los acuerdos y las normas, y aquellos que tienen la obligación por el lugar que ocupan, por sus deberes de funcionarios públicos, no lo hacen, peor aun, abusan del poder de policía para clausurar centros culturales que dan todo por la cultura independiente que tanto aporta a nuestra sociedad”.

En tanto, se suman los cierres del Teatro Práctico, el bar La Mulata y el Centro Estudiantil de Tandil.

“Esto que pasa con los espacios culturales es el reflejo de lo que ellos entienden que hay que hacer con lugares como el Olga Vázquez. Desde las cuestiones legales pretenden dificultar e impedir el desarrollo en estos lugares. Para estar dentro de las normas necesitamos inversiones en infraestructuras, un montón de cosas que a espacios autogestivos se les complica mucho”, sostuvo Hugentobler.