Por Alejandro Palladino

En lo que fue el cuarto reclamo al intendente Julio Garro en lo que va del año, la Orquesta de Cámara de la Municipalidad de La Plata realizó ayer un concierto de protesta frente al Palacio Municipal para exigir volver a ser empleados municipales, luego de que la Administración PRO se desentendiera completamente de otorgar los subsidios necesarios para la continuidad de las actividades de los músicos. Piden que Garro acelere el proceso legislativo del anteproyecto que presentaron en abril y que estuvo estancado en la Comisión de Cultura.

La orquesta se fundó en 1963 y desde aquel año en ningún momento vio interrumpida sus tareas. En los setenta, el peronismo consiguió la planta permanente para sus trabajadores. En 1994, durante la gestión de Julio Alak y el avance neoliberal, dejaron de pertenecer a la planta para recibir un subsidio del Gobierno local, que perduró veintidós años hasta que Garro entró al Palacio Municipal.

Desde diciembre a la actualidad, los conciertos de la orquesta han sido autogestionados, como el de ayer, que contó con la participación y el acompañamiento del prestigioso director y arreglador Juan Carlos Cuacci, el grupo vocal platense de alcance internacional Opus Cuatro e integrantes de coros locales.

Los músicos comenzaron su concierto pasadas las 14 horas, en una Municipalidad repleta de cooperativistas que también se movilizaron ante la falta de trabajo.

“Hay una política de austeridad que hace que los recortes caigan en la cultura, uno de los costados más perjudicados y tendientes a recibir cada vez menos el apoyo estatal.”

“Es una situación muy triste la que vivimos, ya que ni siquiera en los Gobiernos militares ni en las peores crisis, como en el 89 o en 2001, hicieron posible lo que ahora ocurre: que la Orquesta esté desapareciendo”, dijo a Contexto el delegado y violinista de la orquesta, Sebastián Prusak.

“Hay una política de austeridad que hace que los recortes caigan en la cultura, uno de los costados más perjudicados y tendientes a recibir cada vez menos el apoyo estatal”, prosiguió el violinista.

Los reclamos de los músicos consistieron en exigir por parte de la gestión un 0,0027% del presupuesto municipal como ingreso indispensable para que prosigan su ligazón con el Gobierno local y así continuar con su música.

La orquesta recibió el premio Konex, una distinción que pocos organismos de música clásica argentina poseen, y es considerada uno de los principales patrimonios culturales de la ciudad.

“Buscamos llegar a un acuerdo para volver a tener una actividad oficial de jerarquía como esta orquesta se lo merece”, afirmó Prusak, quien agregó que el cese de actividades significó una pérdida cultural para la capital bonaerense.

El director y fundador de la orquesta, Roberto Ruiz, dijo a Contexto: “Buscamos mantener viva la idea de que el municipio no se está haciendo cargo de la orquesta a ocho meses de inicio de su gestión. No hay ningún tipo de propuesta sobre cómo seguir”. Y añadió: “Que nos planteen cuál es la decisión de la intendencia, porque esto es una inacción absoluta”.

“No podemos permitir que 52 años de historia desaparezcan en ocho meses de gobierno.”

La incertidumbre planteada por Ruiz tiene sus fundamentos. Desde comienzo de año, Garro miró para otro lado en cada una de las cinco audiencias que pidieron los músicos. Incluso hicieron una carta que adquirió carácter público. Por su parte, Gustavo Silva, secretario de Cultura del municipio, no los recibe desde mayo. “No hay decisión política”, dijo Prusak.

Ante la falta de respuestas de Garro, la orquesta elaboró un anteproyecto para concretar su reinserción. En marzo, Garro les dijo que en abril, en la primera sesión del Concejo Deliberante, se votaría a mano alzada. “Estamos lejísimo de eso”, aseguró Prusak.

El viernes pasado, el anteproyecto, que fue largamente postergado en la Comisión de Cultura del municipio, pasó de Cultura a Hacienda, luego de cuatro meses estancado. “No podemos permitir que 52 años de historia desaparezcan en ocho meses de gobierno”, cerró Prusak.