Por Contexto

El ex director de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, Miguel Osvaldo Etchecolatz, tuvo una sentencia a favor y una en contra. Y ahora, los organismos de derechos humanos querellantes en juicios de lesa humanidad presentaron un escrito en el que le pidieron a los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 de La Plata que rechace la solicitud de arresto domiciliario formulada por la defensa del condenado y procesado represor de 87 años. Por ahora, seguirá preso.

La solicitud de los organismos fue ingresada en el expediente poco antes de que el juez Alejandro Esmoris, del Tribunal Oral Federal Nº 2 de La Plata, se convirtiera en el tercer juez subrogante para definir la situación del ex policía.

El escrito de quince páginas –al que accedió Contexto– fue presentado en el Tribunal mientras en las puertas de la Cámara Federal una manifestación reclamaba el no cese de las domiciliarias. El pedido fue firmado por Abuelas de Plaza de Mayo, por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH) y la Unión por los Derechos Humanos de La Plata, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, la Fundación Anahí y Chicha Mariani, y querellantes particulares como Victoria Moyano Artigas y Verónica Bogliano, de H.I.J.O.S.

Según detallaron los organismos en la presentación, la evaluación médica que se realizó al represor en abril y que fue con la que el Tribunal le otorgó la domiciliaria el 22 julio pasado precisa que Etchecolatz, “más allá de las dolencias y padecimientos normales de un hombre de su edad, no presenta cuadro de salud grave que motive la concesión del beneficio de prisión domiciliaria”.

Además detallan que los informes psicológicos precisan que el represor no presenta alteraciones de sus facultades mentales, y que –según el informe del Hospital Penitenciario Central I de Ezeiza– la salud del condenado puede ser atendida en la cárcel.

Poco después de que se presentara el escrito de las querellas, Esmoris se integró como subrogante del TOF1 en reemplazo de César Álvarez, que dejó el cargo por sobrecarga de tareas.

Una y una

El viernes 12 de agosto, el juez federal N° 3 de La Plata, Ernesto Kreplac, le denegó a Etchecolatz la domiciliaria, pero ordenó, a partir del consejo de peritos médicos, internarlo en un hospital fuera de la cárcel para ser atendido por la degradación que su salud sufrió por la huelga de hambre que realiza.

El fallo fue contrario a la resolución del 22 de julio en la que los jueces Germán Castelli y Jorge Michelle –con la oposición de Agustín Lemos Arias– le conceden el arresto domiciliario, argumentando “cuestiones humanitarias” al anciano genocida.

Ahora, el Tribunal con Castelli, Lemos Arias y Esmoris debe resolver si le conceden o no la domiciliaria a Etchecolatz. Fuentes judiciales dijeron que, aún si le conceden el beneficio, el fallo de Kreplac podría dejarlo igualmente tras las rejas.