YPF: caída de producción y el fantasma de la privatización

YPF: caída de producción y el fantasma de la privatización

La explotación de yacimientos cayó y aumentó la desinversión en mantenimiento. Los pozos de Santa Cruz se encuentran paralizados y la idea de una posible venta ya está latente.

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Por Roberto Álvarez Mur

Desinversión y parálisis en la producción. Es de lo que más se habla y más preocupa alrededor de YPF. Entre bajas contundentes en la explotación de yacimientos en el último año y la sospechosa reducción de maquinaria y falta de presupuesto para la extracción, en las altas esferas gerenciales del ámbito petrolero sospechan que la nueva gestión pueda preparar el terreno para una nueva privatización de la empresa.

En la actualidad, en el territorio de Chubut y Santa Cruz se trabaja a un 20% de como se lo hacía en 2015. Es decir, de un promedio de veintidós emprendimientos de explotación de pozos por mes, en la actualidad se realizan no más de cinco. Esto implica menor facturación para la empresa y eventual menor salario para los trabajadores.

Asimismo, en simultáneo con estas bajas, las firmas privadas prestatarias del servicio de perforación ya estuvieron invirtiendo en nuevas tecnologías. En un contexto de recesión en la demanda de trabajo por parte de YPF, donde ingresa menos ganancia a la empresa, aun así se invierte más dinero en herramientas. Según explicaron a Contexto, el plan que se vislumbra no tiene que ver con las esperadas inversiones del segundo semestre, sino que advierte una proyección a futuro de venta y, más puntual, privatización.

Esto se evidencia en la baja de actividad de las firmas multinacionales que prestan servicios a varias empresas dedicadas a la extracción de petróleo en el territorio argentino; entre ellas, a YPF, en las zonas de Chubut y norte de Santa Cruz. Esta última siempre fue la más grande a nivel de inversión y demanda. Cabe destacar que en una determinada cantidad de pozos petroleros distribuidos por el suelo argentino se requiere un equipo de complejidad centralizado en las conocidas torres de perforación. De estas estructuras ofrecidas para el trabajo de YPF, hoy la cantidad se redujo de manera sustancial. Es decir, no sólo hay menos personal en actividad –factor clave en el desarrollo de los pueblos aledaños–, sino que hay menos pozos nuevos.

“El cambio de política que hubo en el país afectó directamente las políticas que desarrollaba la empresa YPF. Durante el anterior Gobierno, los dividendos que dejaba la empresa iban en un porcentaje muy alto a las inversiones en Vaca Muerta, a las refinerías. Esto cambió y ahora la preocupación la tenemos no sólo los dirigentes, sino también todo el arco político”, dijo a Contexto Ramón Garaza, referente de la federación de Sindicatos Obreros Petroleros e Hidrocarburíferos.

“EL CAMBIO DE POLÍTICA AFECTÓ DIRECTAMENTE YPF. DURANTE EL ANTERIOR GOBIERNO, LOS DIVIDENDOS QUE DEJABA LA EMPRESA IBAN EN UN PORCENTAJE MUY ALTO A LAs INVERSIONES. ESTO CAMBIÓ”. RAMÓN GARAZA.

En tanto, la situación se replica en el área de Neuquén, donde las cifras arrojadas por la Subsecretaría de Hidrocarburos de la provincia hablan por sí mismas: de 54 pozos perforados hacia junio de 2015, se redujo a 27 pozos en junio de este año.
Entre la caída en la inversión de equipos y tecnología para perforación, workover, pulling y otros tipos de trabajos vinculados. Entre la zona de Río Negro y Nuequén, la actividad decayó un 30%.

Asimismo, según pudo saber Contexto, en esta última semana el trabajo se paralizó por completo en la mitad de la cuenca San Jorge. Esto afecta la región norte de Santa Cruz; en las zonas de Pico Truncado, Caleta Olivia y Las Heras. Lugares clave donde la actividad cesó a causa de suspensiones y despidos de personal sin goce de sueldos por parte de las empresas. Mientras tanto, los piquetes en las rutas y en varios yacimientos ya se hacen oír a nivel local. Excepto en los grandes medios de comunicación.

“Al pararse los equipos de trabajo de esos yacimientos, automáticamente hay despidos. O bajas de salario. Hay que reconocer que hubo un giro político, y se deja de invertir en la empresa”, añadió Garaza.

“AL PARARSE LOS EQUIPOS DE TRABAJO DE los YACIMIENTOS, AUTOMÁTICAMENTE HAY DESPIDOS O BAJAS DE SALARIO”, AÑADIÓ GARAZA.

Por otro lado, también está latente en las cúpulas gerenciales la tendencia a hacer necesaria una posible venta ante la falta de solvencia. Según se comenta tanto entre los cargos jerárquicos como en los sectores más rasos, ya se discute incluso que no se buscaría vender por completo, sino vender en parte para que el Estado no sea el accionista mayoritario y no pueda tener el control.

“En un Gobierno de las características que tiene el actual, hay muchas similitudes con lo que pasó en los noventa. Esperemos que no se pretenda nuevamente entregar la empresa”, dijo el referente gremial

En la actualidad, la baja de obra más acentuada se observa en YPF y Pan American Energy (Grupo Bulgheroni), ambas empresas de cabecera; pero en Sinopec, firma china, la actividad se mantiene estable. Esto da por tierra las versiones sobre la caída a nivel internacional del precio del petróleo, ya que incluso una empresa que no está entre las más importantes de la región se mantiene a flote. Mientras tanto, una de las empresas nacionales clave a nivel económico e histórica, ahora en manos de Cambiemos, transita a la deriva.