Ataques que FOPEA y ADEPA prefieren desconocer

Ataques que FOPEA y ADEPA prefieren desconocer

Crecen las agresiones a periodistas y medios que no se callan ante el ajuste salvaje de Cambiemos, pero entidades que se dicen defensoras de la libertad de expresión brillan por su silencio y actitud cómplice. El último caso fue el de Cynthia García, que denunció un “mensaje mafioso” en su contra.

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Por Fernando M. López

La periodista y docente Cynthia García confirmó anoche que el ataque a su domicilio fue “claramente un mensaje mafioso”. Los desconocidos que ingresaron el domingo último, sin forzar la puerta, dieron vuelta todo y robaron sus elementos de trabajo, le dejaron antes de irse un recorte del diario Clarín con la frase “¡Todas estas preguntas tienen respuesta!”.

García encontró el mensaje entre la ropa tirada en su habitación. “Es un recorte que no estaba en mi casa antes del robo, porque leo Clarín por Internet”, explicó a través de sus cuentas de Facebook y Twitter. Allí también posteó un video donde se puede ver a efectivos de la Policía Federal secuestrando la prueba para sumarla a la investigación.

recorte2En las últimas horas, la periodista recibió la solidaridad de ex compañeros de 678 y Radio Nacional, de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), organizaciones sociales como la Tupac Amaru, el bloque de diputados del Frente para la Victoria (FpV), la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT), entre otros, todos repudiando un hecho que fue considerado un ataque a la libertad de expresión.

Hasta la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner se refirió a este caso junto al del ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a quien le robaron las computadoras de su oficina de San Telmo durante el fin de semana. “Fueron mensajes mafiosos fascistoides”, dijo, y agregó: “Si durante mi Gobierno hubiesen asaltado a (Joaquín) Morales Solá, no me imagino lo que hubieran dicho los medios”.

El titular de SiPreBA, Fernando Dondero, advirtió a Contexto que lo que le ocurrió a García “es otra agresión directa a la libertad de expresión”.

“Hace un mes, una patota atacó las instalaciones de Tiempo Argentino y Radio América, y esto está dentro de lo mismo. Y no se da solamente acá, sabemos que en distintos puntos del país los ataques se han incrementado en los últimos meses”, remarcó el gremialista.

Sin embargo, los medios hegemónicos lo abordaron como algo aislado, casi como un delito común. Clarín y La Nación, por ejemplo, dieron cuenta del robo a la periodista y mencionaron que los “delincuentes” se llevaron una computadora, una tablet y un disco rígido, aunque en todo momento evitaron hablar de un ataque a la libertad de expresión.

Entidades como el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) y la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), que antes del 10 de diciembre veían “ataques” por todos lados, hoy callan alevosamente ante las agresiones a periodistas o medios críticos al Gobierno de Cambiemos.

Andrés D’Alessandro, ex director ejecutivo de FOPEA y actual de ADEPA, solía explayarse sobre el “escenario complejo para el ejercicio del periodismo” durante el kirchnerismo, y hace poco menos de una semana condenó “la demostración de intolerancia y violencia verbal ejercida por el ex funcionario Guillermo Moreno” contra el economista Martín Tetaz en el programa “Zona de Investigaciones” (Canal 9); pero cuando Contexto intentó pedirle una opinión sobre el ataque a Cynthia García dijo no ser el indicado para hablar al respecto.

“Nosotros tenemos una Comisión de Libertad de Prensa, que preside Carlos Jornet. Él es la persona que suele responder a estos temas”, se excusó, y quedó en “ver si está disponible para atenderlos”. No lo estaba.

La vara con la que estas entidades miden los ataques a la libertad de expresión es la de sus propios intereses monopólicos y reaccionarios.

Dudosos defensores de la libertad de expresión

ADEPA es una asociación patronal subordinada al Grupo Clarín y La Nación, que convalidó el terrorismo de Estado y los programas impulsados por el Consenso de Washington. Hasta 2011, mantuvo al frente de la Comisión de Libertad de Prensa a Arturo Guardiola, un ex funcionario civil de la dictadura que actualmente es director periodístico del diario Los Andes de Mendoza. Su nefasto pasado no fue razón suficiente para expulsarlo. Por el contario, en la última asamblea general ordinaria lo premiaron con el cargo de secretario de Relaciones en el Consejo Ejecutivo, máximo órgano de la entidad.

Tras desguazar la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, Macri le garantizó a Clarín sus privilegios en materia de hiperconcentración mediática, le entregó la televisación de los partidos de fútbol más importantes y ahora adhirió a la Declaración de Chapultepec, impulsada desde 1994 por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), cartel patronal involucrado en todos los golpes de Estado del continente desde mediados del siglo XX hasta nuestros días. En este marco, ADEPA elogia en la primera plana de su página web el “compromiso del presidente argentino con las libertades de prensa y de expresión”.

FOPEA, que hasta el cierre de esta edición tampoco había emitido ningún comunicado ni declaración sobre el ataque a la ex panelista de 678, es otra entidad funcional a Clarín. Por sus posiciones monopólicas al calor de los debates por la Ley de Medios, perdió a buena parte de sus miembros. Desde hace varios años, su Comisión Directiva está hegemonizada por los llamados “magnettistas” y recibe financiamiento de la National Endowment for Democracy (NED), la Open Society, AVINA, entre otras oscuras fundaciones.

La Open Society pertenece al magnate y especulador financiero George Soros; AVINA está integrada por donaciones de la Fundación Noble y empresas como Loma Negra y Monsanto; mientras que la NED, subvencionada por el Congreso estadounidense, es una pantalla de la CIA que desde hace más de treinta años aporta fondos a los desestabilizadores de aquellos Gobiernos que se encuentran en la mira de la Casa Blanca.

Recientemente, el investigador e historiador brasileño Luiz Moniz Bandeira reveló que estas mismas fundaciones, en particular la NED y la USAID (United States Agency for International Development), tuvieron “un papel clave” en el golpe contra Dilma Rousseff y el ascenso de Michel Temer, quien pasó a desarrollar “una política para atender a los intereses de Washington y Wall Street”, al igual que Macri.

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