Por Roberto Álvarez Mur

Se cumplieron ayer doscientos días desde que un operativo policial allanara la casa de Milagro Sala y detuviera de manera ilegítima a la dirigente de la Tupac Amaru, el sábado 16 de enero de este año. Desde entonces, mientras el poder local no deja de perseguir a cualquier vínculo familiar y político de Sala, decenas de militantes se dirigen al penal jujeño donde se encuentra detenida para manifestar su apoyo y se inició una campaña nacional por su liberación.

A horas de asumido el poder macrista en Jujuy durante las últimas elecciones, se montó un abrupto reacomodamiento en la cúpula judicial local. En diciembre de 2015 se modificó la estructura del Supremo Tribunal de Justicia y el gobernador Gerardo Morales nombró a cuatro nuevos jueces, aumentando los miembros. De los cuatro miembros, tres fueron diputados radicales. A su vez, designaron a una fiscal especial para el caso –de forma arbitraria y sin seguir los procedimientos establecidos–, desconocieron la condición de Sala de diputada del Parlasur e ignoraron los fueros que la protegen.

Mientras tanto, desde que arrancó el 2016, Mauricio Macri estuvo cuatro veces en Jujuy, dos de ellas en la zona de Ledesma, zona distintiva por el ingenio en manos del histórico terrateniente Carlos Blaquier, y donde hace semanas se llevó adelante una feroz represión hacia trabajadores precarizados en huelga. En ninguna de estas ocasiones el presidente se pronunció respecto de la delicada situación de Sala.

En esta línea, la campaña de estigmatización y criminalización desde los principales medios de comunicación de la Argentina no cesó en lo que va de este año, mientras que los permanentes pedidos de justicia y liberación ante una detención arbitraria e ilegal quedaron supeditados a canales de información alternativos y cadenas de difusión a través de redes sociales.

“Lo que han hecho con ella a nivel judicial es, ni más ni menos, secuestrarla”, dijo a Contexto Javier Valeriano, militante de la organización Tupac Amaru y primo de Milagro Sala. Como tantos, Valeriano fue testigo día a día de las vivencias y padecimientos no sólo de la propia Sala, sino también del seno de sus familiares y allegados.

“Uno que la va a visitar no la ve cómodamente y en condiciones propicias. La hacen levantar a las seis de la mañana, la hacen entrar al baño descalza. La torturan por el solo hecho de ser ella”, dijo Valeriano.

El miembro de la organización popular remarcó que durante los últimos doscientos días se ha producido una persecución directa sobre hijos, sobrinos y allegados. “Cada vez que hay un robo, la culpable es Milagro. Cuando hay un hecho de corrupción, la culpable es Milagro. Cuando sufre un accidente algún funcionario, es un atentado de Milagro. Sus hijos no pueden salir a la calle, sus parientes no pueden salir a la calle. Esto es lo que el poder instaló en la provincia de Jujuy, manejada por Morales”.

La tendencia persecutoria fue replicada desde el discurso del poder hegemónico al resto del país. Sin ir más lejos, un mural con el rostro de Milagro Sala que había sido pintado en La Plata a comienzos de julio fue tapado por completo con pintura blanca a menos de diez días de su realización. La obra había sido impulsada por la Facultad de Periodismo de la UNLP y elaborada por el artista local Lumpen Bola, en una esquina de la ciudad que hoy conduce el intendente macrista Julio Garro.

Asimismo, la corriente española Podemos presentó, a través de sus representantes parlamentarios, un petitorio de información sobre el estado de situación institucional respecto de la detención. El texto, fechado el 1º de agosto, describe que “Milagro Sala fue detenida tras participar en una protesta pacífica en la provincia de Jujuy, de la que es oriunda”, y que “el ex juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Raúl Zaffaroni, así como diversas organizaciones argentinas y latinoamericanas de defensa de los derechos humanos, han hecho notar la falta del debido proceso, haciendo ver la ausencia de garantías en los sucesivos procedimientos judiciales que han mantenido encarcelada hasta la fecha a la diputada Sala”. Más adelante, la presentación cuestiona al Gobierno español: “¿Qué versión sobre los acontecimientos antes descritos maneja actualmente el Gobierno de España? ¿Ha tomado el Gobierno de España alguna iniciativa referente al caso Sala, en su interlocución con el Gobierno de la República Argentina? Si es así, ¿cuál? Si no es así, ¿considera hacerlo?”, concluye.

En tanto, Valeriano sostuvo: “Nosotros sabemos que cuando salga la flaca nosotros vamos a volver a las calles, vamos a seguir reclamando por nuestros derechos. Vamos a seguir esperando por su conducción y, por sobre todas las cosas, no vamos a reaccionar con violencia. Por más que ellos nos repriman y sean violento con nosotros, nosotros vamos a resistir con paz y perfil bajo, sin violencia”.