Por Héctor Bernardo

Hugo Rafael Chávez Frías nació el 28 de julio de 1954, cuando su madre lo dio a luz, pero también el 4 de febrero de 1992, cuando realizó un levantamiento contra el Gobierno neoliberal de Carlos Andrés Pérez, y el 6 de diciembre de 1998, cuando ganó la primera de las elecciones que lo llevaría a la presidencia, y el 13 de abril de 2002, cuando el pueblo venezolano lo repuso en el Palacio de Miraflores luego del golpe de Estado que lo tuvo secuestrado 48 horas.

También nació el 5 de noviembre de 2005, cuando junto al presidente brasilero Luiz Inacio “Lula” Da Silva y al argentino Néstor Kirchner le dijeron en la cara al mandatario norteamericano George W. Bush “No al Alca”, o la más conocida frase de aquel momento: “Alca, Alca, al carajo”. Incluso nació el 5 de marzo de 2013, el mismo día de su muerte. Hugo Chávez Frías nace cada día en la América profunda.

Stella Calloni y Fernando Buen Abad, quienes conocieron muy bien al líder bolivariano, charlaron con Contexto sobre el recuerdo y el legado de un hombre que marcó la historia.

Stella Calloni es periodista e investigadora, entrevistó a Chávez en más de una decena de oportunidades y charló con él de manera informal infinidad de veces. La primera de sus entrevistas fue en 1994, cuando Chávez recién salía de la cárcel tras la condena por su alzamiento del 14 de febrero de 1992. En su rol de periodista, Calloni volvería a hablar con él en reiteradas ocasiones, entre ellas, luego del triunfo de 1998, en el mismo momento que se producía el golpe de 2002, durante el “No al Alca” de 2005 y, entre varias más, poco tiempo antes de su fallecimiento en 2013.

En charla con Contexto, Calloni contó que “en esta fecha, en Venezuela se reúnen miles y miles de ciudadanos a recordar a Chávez y lo hacen con alegría. Fue un líder muy amado por su pueblo, como quedó demostrado los días posteriores a su muerte. Esas manifestaciones impresionantes reflejaron el dolor que provocó su pérdida, no sólo en Venezuela, sino en toda América Latina”.

“Fue la figura que comenzó un proyecto de unidad latinoamericana que se consolidó con la llegada de Lula en Brasil y Néstor Kirchner en Argentina. En el año 2006 yo le hice una entrevista y él allí me confesaba que Kirchner había sido quien más lo acompañó, quien más lo apoyó”, aseguró Calloni.

La periodista también señaló: “Tuve la oportunidad de conocerlo en 1994, cuando recién estaba creando un movimiento político, sin pensar que cuatro años más tarde sería elegido presidente. Trabajó muchísimo por la integración, hasta llegar a la creación de la Celac en 2010, justamente en Venezuela”.

“Chávez rompió con la mentalidad colonizada, con la mentalidad del que pide permiso para hablar, que no puede levantar la voz, que no puede levantar la cabeza. Se atrevió a ser un venezolano, un caribeño, un latinoamericano”, concluyó Calloni.

La teoría y la práctica política 

El filósofo mexicano Fernando Buen Abad también conoció al comandante Chávez muy estrechamente. La curiosidad intelectual que siempre tuvo el líder bolivariano hizo que sus encuentros se reiteraran una y otra vez. Cómo combinar la teoría política y la acción concreta fue una de las grandes preocupaciones del presidente venezolano.

Buen Abad remarcó: “Esta fecha genera una suma de emociones contradictorias. Por una parte, en este momento de la historia del continente, la figura de Chávez se extraña más que nunca. Su voz, su energía y su visión de la importancia estratégica de la visión de los pueblos hoy son muy necesarias”.

“Una de sus reflexiones permanentes que hoy ha cobrado relevancias es la de la necesidad de la integración para salvaguardar la paz del continente. La paz para Colombia, que fue una de sus preocupaciones. La paz en Colombia es clave del desarrollo de la paz para todo el continente, y eso Chávez lo sabía bien”, agregó.

Buen Abad aseguró que “en este momento la figura de Chávez nos estaría dando orientaciones, tareas y consignas a todos para recuperar terrenos para entender que el siglo que él veía como en el que el capitalismo tenía que extinguirse se nos está yendo de las manos. No logramos la unidad y no logramos garantizarnos el blindaje de los recursos naturales, el blindaje de las paz y el blindaje de las democracias”.

Por último, Buen Abad destacó: “Chávez, siempre preocupado por cómo dar la batalla en la práctica y en lo concreto. Y yo tuve la suerte de que él me privilegió con el abrazo amigo. Como yo, cualquiera que haya tenido una relación con él sentirá el dolor de que no está y a la vez la convicción de que para homenajear a Chávez el único camino es cumplir con las tareas que dejó”.