Por Contexto

Varias organizaciones sindicales, de distintas ramas, ya han tenido que recurrir a medidas de fuerza para acceder a la atención del Gobierno. Incluso, desde la CTA de los Trabajadores definieron la organización de un paro nacional preparado para la segunda mitad del mes de agosto.

¿Los motivos? Ausencia de diálogo, falta de respuestas y soluciones, ruptura de compromisos y recrudecimiento de la situación general tanto de los trabajadores como de los jubilados.

Es más, contrario a los deseos del macrismo, el segundo semestre, después de las vacaciones de inviernos, no empezará con la tan ansiada reactivación sino con una serie de paros. El lunes, para no ir tan lejos, el regreso a las aulas no será total: habrá medidas de fuerza de maestros y auxiliares.

El secretario general del gremio docente bonaerense Suteba y titular de la CTAT de la Provincia de Buenos Aires, Roberto Baradel, aseguró en diálogo con Contexto: “No tenemos absolutamente ninguna duda de que la situación inflacionaria nos causó la pérdida de nuestro poder adquisitivo”.

“Ya le hemos planteado esta cuestión al Gobierno, y que la única solución es una recomposición, ya que entendemos que actualmente estamos entre el 12% y el 15% por debajo de la inflación interanual; y ese porcentaje directamente lo hemos perdido del salario”, agregó.

“El consenso indica que ya no se puede continuar esperando promesas de soluciones, sino medidas concretas.”

A su vez, el sindicalista comentó que también se reclamará por la incorporación al salario básico de una suma de 1.800 pesos que los trabajadores están cobrando por fuera de ese cómputo.

“Nosotros queremos que pasen a integrar el salario, así de esa manera pasaría a impactar sobre los docentes rurales, los cargos jerárquicos y los docentes con mayor antigüedad”. Baradel aseguró que en la Central “el consenso indica que ya no se puede continuar esperando promesas de soluciones, sino medidas concretas”.

“Lo más probable, también lo sabemos, es que el Gobierno se muestre adverso a negociar con los trabajadores; pero también ellos saben que esta situación la crearon ellos cuando duplicaron la inflación”.

“Sin embargo, nosotros ya tenemos la posición tomada y no vamos a seguir perdiendo nuestro salario; estamos preparados para defenderlo y depende de ellos no desatar el conflicto”, cerró.

Fiel a su estilo, desde la gobernación de María Eugenia Vidal ya anunciaron que descontarán los días de paro a quienes decidan plegarse a alguna iniciativa sindical. “Nosotros respetamos el derecho constitucional a la huelga, pero descontamos el día no trabajado, ya lo hemos hecho”, aclaró el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro.

Fue Finocchiaro quien contrató cuadrillas privadas para limpiar los colegios para romper la huelga de maestranzas a principio de año.

El funcionario quizá se olvida de que “lo que han hecho” en un pasado, justamente, es otra cosa. Fue Finocchiaro quien contrató cuadrillas privadas para limpiar los colegios para romper la huelga de maestranzas a principio de año. La medida consiguió nada más enfrentar aun más a los trabajadores con los padres.

El mes crítico para la Casa Rosada será agosto. Para la tercera semana, ya se prepara una nueva convocatoria amplia de todas las centrales sindicales nacionales para un nuevo paro conjunto y movilización. La CTATT, la CTA autónoma y las tres CGT –en proceso de unificación–.

La agenda que los unifica es: rechazo a los tarifazos, la reapertura de paritarias, la promesa incumplida de derogar Ganancias, la suba de importaciones y la caída de la actividad industrial, que trae como consecuencias suspensiones y, en algunos rubros, despidos.