Por Alejandro Palladino

Cuando Mauricio Macri presentó el 11 de julio desde el barrio porteño de Parque Patricios la versión PRO del PRO.CRE.AR., llamado Solución Casa Propia, aunque sin anunciarlo explícitamente, dejó afuera a aquellos ya sorteados en la líneas de construcción, refacción y ampliación de sus casas. La nueva disposición de la política da créditos sólo para la compra de casas nuevas y usadas, entre otras restricciones.

En esta situación se ven envueltos cientos de familias platenses (y de otros puntos del país) que fueron sorteadas en su gran mayoría para la construcción. Algunas presentaron las carpetas en el Banco Hipotecario hasta el 10 de julio para solicitar los créditos y otras hasta ese entonces no lo habían hecho porque se encontraban en instancias de trámites previos.

Estos últimos nunca fueron notificados del vencimiento de la fecha para presentar carpetas. Se enteraron cuando el Banco Hipotecario, por decisión de la Anses, les rebotó las carpetas tras el 10 de julio o bien directamente con el trago amargo de escuchar las nuevas características del programa por boca del presidente.

Por considerar que es “la pérdida de un derecho adquirido”, por haber sido sorteados durante el segundo Gobierno de Cristina Kirchner que impulsó la política pública desde 2012, los vecinos organizados de los barrios platenses de Arana, Los Porteños, La Chiquita y Rincón de los Teros de City Bell, y Nuevo Norte de Arturo Seguí, como también otros dispersos por distintos puntos del Gran La Plata, movilizarán hoy a las diez al Banco Hipotecario de calle 50 entre 8 y 9. Allí reclamarán mediante un corte de calle y la presentación de una nota individual en la que se explica cada caso particular.

“No hay sistema para subir su pedido”. Con esa frase seca les contestaron a los vecino desde el Banco Hipotecario cuando fueron a presentar sus carpetas para acceder al crédito. En repudio al curso que tomó la cosa, y a que el banco responde a decisiones “de arriba”, tras presentar la nota individual hoy harán lo mismo pero de modo grupal en la Defensoría del Pueblo y en la Anses, instancias previas al reclamo en la Justicia de ser necesario, comunicaron en Facebook los vecinos.

“Como compartimos las mismas condiciones, como trabajadores que buscan su primera casa propia, tomamos las decisiones en conjunto”, dijo a Contexto Melina Cenzano, quien presentó la carpeta para el crédito de la construcción como muchos otros vecinos de Arana y fue perjudicada por el nuevo PRO.CRE.AR. “Tenemos un derecho ganado por ser sorteados. Es una de las pocas posibilidades que tenemos y ahora nos vienen con que lamentablemente ya no tenemos ese sorteo”, continuó.

“Enterarnos de la noticia que hoy la línea construcción del programa PRO.CRE.AR. no existe más nos llena de bronca, no sólo porque nos arrancan de las manos la posibilidad de tener nuestra casa propia, sino porque el nuevo PRO.CRE.AR. no contempla la línea construcción, sólo cuenta con la línea compra de vivienda nueva o usada, fomentando y beneficiando (como acostumbra este nuevo Gobierno) a los que más tienen y a los grupos inmobiliarios especuladores”, sostuvo Sabrina Álvarez, también de Arana.

Una de las fuertes críticas al nuevo PRO.CRE.AR. es que, al estar destinado sólo a la compra de casas nuevas y usadas, incentiva la especulación inmobiliaria al tiempo que, como no se aboca a la construcción, refacción y ampliación, no genera empleo, sobre todo en un contexto de fuerte recesión donde el sector de la construcción fue uno de los eslabones productivos más castigados por la nueva orientación económica de Cambiemos.

El caso Arana

En el barrio Arana, en el sur del Gran La Plata, son trescientas familias, de las cuales 120 fueron sorteadas para construcción y solo diez pudieron presentar carpetas tras comprar los terrenos, de manera grupal.

Los trámites se retrasaron porque debieron por sí mismos urbanizar la zona (luz, agua corriente, calles, zanjas) por ser territorio rural, con inmensos costos de dinero y pasos burocráticos. Por la Ordenanza Municipal Nº 11.094, se rezonificaron los terrenos para cada familia.

Ahora se encuentran en la encrucijada de tener que continuar pagando los impuestos y no poder acceder al crédito para la construcción.