Por Fernando M. López 

El retroceso del Gobierno de Cambiemos en materia de derechos humanos es más que claro. A poco de asumir en la Casa Rosada, Mauricio Macri inició un proceso de vaciamiento en áreas claves del Estado que impulsaban políticas de Memoria, Verdad y Justicia. Pero no conforme con eso, también busca imponer un relato que tergiversa toda la historia reciente de la Argentina.

En los desfiles del Bicentenario, tras su insólita invitación al ex rey de España, el presidente que habló de los derechos humanos como un “curro” saludó en Tucumán a los represores del sangriento “Operativo Independencia” (1975-1977) y, más tarde, en Capital Federal, habilitó la participación del ex carapintada Aldo Rico y del teniente coronel Emilio Nani, furibundo defensor de la última dictadura.

“Era la primera vez que desfilaban los héroes de Malvinas, la verdad que uno no entiende por qué no lo han hecho antes, pero lo importante es que hoy estamos en esta etapa, que es de reconstrucción, de reconciliación y de reconocimiento del otro”, señaló Macri tras los actos, ratificando su postura PRO genocida.

La gota que colmó el vaso cayó unos días después, durante la inauguración de la versión macrista de Tecnópolis. En la “Plaza de la Memoria” del predio de Villa Martelli se borró la cifra de 30.000 desaparecidos para reemplazarla por la de 8.960 que mencionaba la CONADEP en la década de los ochenta, y se eliminaron todas las referencias a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

Algo había anticipado el director del Teatro Colón, Darío Lopérfido, cuando dijo que “en la Argentina no hubo 30.000 desaparecidos” y que era “una mentira que se construyó en una mesa” para “obtener subsidios”.

“Con Macri hay un retroceso de treinta años en políticas de derechos humanos”, afirmó a Contexto Nora Cortiñas, referente de Madres-Línea Fundadora, y advirtió que el presidente, con el respaldo de los medios hegemónicos, pretende “reinstalar la teoría de los dos demonios”.

“Desde editoriales como los del diario La Nación se ha querido tergiversar la verdad de lo ocurrido en la Argentina. Hay mucha hipocresía en algunos medios, mientras el presidente devasta todos los sitios de la memoria. Macri demuestra que los derechos humanos no le interesan para nada”, completó.

Cortiñas también repudió las relativizaciones de las autoridades en la megamuestra de Tecnópolis, así como la protección que el PRO le da a Lopérfido: “Lo sacaron del Ministerio de Cultura porteño con argumentos desagradables, diciendo que tenía muchas funciones. Debería salir también del Colón. No tendría que ocupar nunca más un cargo público”.

(In)Justicia

El discurso y las acciones anti-derechos humanos de Macri tuvieron su rápido correlato en los sectores más reaccionarios de la Justicia, que aprovecharon el cambio para beneficiar a represores con condenas por delitos de lesa humanidad.

En los últimos cinco meses, juzgados de todo el país otorgaron medio centenar de prisiones domiciliarias a ex militares y ex policías encarcelados por su responsabilidad en secuestros, torturas y desapariciones durante el terrorismo de Estado.

La semana pasada, el Tribunal Oral Criminal Federal Nº 1 de La Plata hizo lugar al pedido de domiciliaria solicitado por la defensa del ex director de Investigaciones de la Policía Bonaerense, Miguel Osvaldo Etchecolatz, a pesar de que el Cuerpo Médico Forense (CMF) confirmó que su hipertensión arterial puede ser tratada en el Hospital Penitenciario de Ezeiza.

Si bien el fallo no se hará efectivo porque el genocida tiene un total de seis condenas por delitos de lesa humanidad y causas pendientes en etapa de instrucción, los jueces subrogantes Germán Andrés Castelli, Roberto Agustín Lemos Arias y Jorge Michelli le allanaron el camino para instalarse en algún momento en su cómoda casa de Mar del Plata.

“Salimos a la calle durante la dictadura y también lo hicimos con cada Gobierno constitucional. Durante los últimos años, el mayor logro fue poder avanzar con los juicios, donde se determinó el operativo criminal de la dictadura cívico-militar-eclesiástica. Eso no es ningún invento, ningún ‘curro’, pasó en la Argentina”, sostuvo Cortiñas, y aseguró que ahora “no nos van a hacer bajar los brazos”.

“Si enfrentamos una dictadura tan cruel, cómo no vamos a enfrentar a un Gobierno que pretende reinstalar la teoría de los dos demonios y desprestigiar nuestra historia. Nos toca seguir luchando y lo haremos porque nuestros hijos e hijas se lo merecen”, subrayó la defensora de los derechos humanos.