Por Héctor Bernardo

Recientemente, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, denunció el intento de injerencia de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos en su país que, según afirmó, financia a políticos, medios y periodistas opositores para desestabilizar su Gobierno.

La denuncia del mandatario ecuatoriano, apoyada en un informe de la cadena de noticias TeleSUR, volvió a poner en evidencias las prácticas que “La Agencia” realiza a través de la NED y la USAID.

National Endowment for Democracy (NED) es el brazo financiero de la CIA. Como en Venezuela, como en Bolivia, financia, ya no a la Cruz Roja; no, financia grupos para educación en democracia, léase desestabilizar al Gobierno y a una serie de movimientos opositores”, sostuvo Correa.

El informe asegura que periodistas y medios trabajan y son financiados para atacar al Gobierno ecuatoriano. Uno de los nombres que surgía de la investigación era el de “César Ricaute, quien dirige Fundamedios, una organización que se escuda en la defensa de la libertad de expresión, pero en realidad es un instrumento de las acciones psicológicas de los servicios de inteligencia estadounidenses en Ecuador”.

El vínculo de la CIA con periodistas y medios ha sido señalado por varios investigadores y aparece reflejado con claridad en el libro Wiki Media Leaks, de Sebastián Lacunza y Martín Becerra.

En diálogo con Contexto, Lacunza señaló: “Está demostrado, a través de los cables de WikiLeaks y de otras revelaciones que hubo en los últimos años, que el Departamento de Estado de Estados Unidos utiliza, en determinados países, los aportes a través de USAID, como de organizaciones gubernamentales o para-gubernamentales, o privadas vinculadas a los partidos políticos, para influir en la política de los países latinoamericanos, especialmente aquellos más conflictivos para sus intereses”.

“En ocasiones, esta financiación es abierta a través de programas concretos y en otras ocasiones utilizan estos programas como una pantalla para otro tipo de intervención. Esto está explicitado por algunos embajadores en los cables de WikiLeaks y también hubo revelaciones en ese sentido de la agencia AP sobre este tipo de hechos en Cuba”, aseguró el periodista.

Lacunza aclaró que, si bien esta práctica no la realizan en todos los países, “sí ha pasado en Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia y otros”.

Está actitud de Estados Unidos a través de la CIA y sus brazos económicos no es nueva. En 1975, el ex agente de la inteligencia norteamericana, Philip Agee, escribió un libro titulado La Compañía por dentro: Diario de la CIA. En esa publicación, Agee, que cumplió funciones para la Agencia en Ecuador, aseguró: “Durante treinta años la CIA ha sido el arma utilizada por sucesivas administraciones de los Estados Unidos para intervenir secretamente en países extranjeros e influir en los acontecimientos, principalmente para asegurar que las instituciones de poder estuvieran controladas por personas afines a los intereses comerciales, económicos, estratégicos y políticos. Los objetivos de infiltración y manipulación de la CIA eran los Gobiernos, los partidos políticos, servicios de seguridad y militares, sociedades culturales y profesionales y medios de comunicación”.

“La propaganda ‘pro-moderada’ también tiene un lugar prioritario, y sólo puede llevarse a cabo con la ayuda de periodistas y otros que publican el material de la Agencia como si fuera propio. Está claro que los temas tendrán tratamiento anti-izquierda y anti-extremista.”

Una pantalla de la CIA

La periodista e investigadora Stella Calloni señaló a Contexto que “en 1973 quedó en evidencia cuál fue el rol de la CIA en el golpe de Estado en Chile contra Salvador Allende, y la Agencia quedó muy expuesta. Como consecuencia de ello, en 1983, el presidente norteamericano Ronald Reagan creó la NED, como una pantalla de CIA que le permitiera canalizar dinero a través de fundaciones y ONG”.

“Está comprobado cómo intervinieron la NED y la USAID en el golpe de Estado de 2002 contra Hugo Chávez en Venezuela. Es clarísima la intervención que la NED y las ONG tuvieron en el intento de golpe de Estado contra Evo Morales en Bolivia. La NED tuvo una gran participación en la invasión a Panamá (1989) y en las elecciones que perdieron los sandinistas (1990). En aquel momento, en Nicaragua trabajaron mucho para unir a los sectores opositores para que vayan todos juntos en una alianza, como se hizo ahora en Argentina con la alianza Cambiemos”, aseguró la investigadora.

Por último, Calloni señaló que “también quedó en evidencia cómo por esa vía canalizaban dinero para los medios de comunicación masiva y para una enorme cantidad de periodista”.