Por Alejandro Palladino

Confeso defensor de la política pública desarmada por la jugada armada entre la AFA y el macrismo, atacado y denunciado por el Grupo Clarín en 2012 por su crítica al conglomerado de Magnetto, el relator Javier Vicente habló sobre lo que dejó el programa en estos siete años y el peligro que acarrea otra muestra de restricción de derechos, con la inminente vuelta de los codificados para pocos y las cámaras que apuntan a las tribunas.

-¿Qué opinión tenés sobre la confirmación del fin del Fútbol para Todos, sea en el corto plazo o en 2019 como dijo el Gobierno?

-Me genera un sentimiento de tristeza, porque se le pone punto final a un programa que fue maravilloso, por sobre todas las cosas porque fue parte de una puesta en marcha de un proyecto político y al mismo tiempo un ejemplo en cuanto a políticas democráticas inclusivas. Esto nos retrotrae a los años anteriores a 2009, al oprobio de la época en que había que pagar para ver.

Macri rompió su promesa de campaña, cuando se había expresado a favor de la continuidad del programa.

Ahí hay una defraudación al pueblo. Todos los candidatos se mostraron a favor de su continuidad. Traicionó una promesa de campaña y al mismo tiempo poniendo argumentos para concluir con un derecho adquirido que ha tenido el pueblo argentino con el acceso gratuito a los partidos de fútbol. En ese sentido, se viene una etapa de debate que veremos cómo se resuelve. Sin lugar a dudas que hay un sentimiento de tristeza porque se pone punto final a una etapa en la que la intervención del Estado conseguía de algún modo ponerle un freno a las distorsiones que existían en la posibilidad de ver un partido de fútbol que teníamos los argentinos. Era un derecho adquirido, una realización más de las que un argentino en este país debe tener, que es también tener acceso al deporte sin dudas más preferido de nuestro pueblo. Por eso, volver a restringir el acceso a la mayoría de los argentinos a esta altura es una herejía, porque no cabe duda de la aceptación plena que tenía en nuestro pueblo hacia la decisión de FpT, porque por algo en la campaña ninguno de los candidatos dijo que lo iba a sacar.

-¿Qué modelo se podría poner en práctica desde la oposición para que el FpT continúe siendo un bien público, considerando que acechan las propuestas de grandes grupos económicos como la cadena estadounidense Turner y el Grupo Clarín a nivel local, ya beneficiado por el Gobierno?

Estamos otra vez en un contexto de una reprivatización y al mismo tiempo una mercantilización, que tiende a restringir derechos, porque la prioridad es el negocio y por lo tanto de alguna manera el Estado tiene que intervenir para regular que ese derecho no sea mal usado una vez más.

-¿De qué modo se puede producir esa intervención?

-Para poner freno a las concentraciones de los grupos, puede ser a través de una ley. Debatir en el Congreso de la Nación una ley que asegure el derecho, para que se ponga un modo de financiamiento para garantizar el derecho, que podría ser un impuesto a la televisión por cable, un impuesto a la telefonía móvil, que son beneficiarios directos de las transmisiones de los partidos. Por lo pronto, para que el canal público tenga los partidos y los pueda transmitir de modo abierto y gratuito. Y tal vez después sí se puede llegar a ver la posibilidad de codificar partidos, estos con más cámaras y tecnología.

-¿Qué balance hacés del programa en estos siete años con respecto a los aspectos técnicos y periodísticos del producto?

-Fueron seis años de una gran calidad brindada a la población. Tanto es así que FpT ganó los últimos dos Martín Fierro por la calidad de sus transmisiones. Además, allí hay que reivindicar la tarea que cumplieron periodistas que fueron señeros y que tomaron el hierro caliente con la necesidad de transmitir los diez partidos de la fecha (recordá que se transmitían sólo cinco partidos de la jornada en la época de los codificados). FpT, de una semana para la otra, transmitió diez partidos y eso fue magnífico desde el punto de vista periodístico, muy enriquecido con los aportes de periodistas como Julio Ricardo y Marcelo Araujo, con quien tengo que reconocer, a pesar de ciertos prejuicios que tenía con él, que ha sido un gran profesional, en un equipo periodístico muy plural donde estaban todos los matices de todos los tipos de narración, de gente que veníamos de las radios comunitarias y de otros que venían de la etapa anterior.

Se transmitió todo, Copa Argentina, campeonato local, Copa Libertadores, la selección argentina.

-¿Qué rol tuvo en la aplicación de FpT, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, otro terreno sobre el que avanzó el macrismo?

-La LSCA fue muy importante para la democratización del acceso a la TV. Tenía un ítem que obligaba a que las principales competencias deportivas sean transmitidas de manera gratuita. Por el contrario, ahora los canales América, Canal 13 y Telefé no son canales que se vean en todo el país, por lo tanto, buena parte de nuestro pueblo queda actualmente afuera del acceso a las transmisiones por la que esos canales se benefician.