Por Leandro Gianello

Una existencia efímera tuvo el mural que el pasado 8 de julio terminó de pintar el artista platense Lumpen Bola en apoyo a la dirigente social Milagro Sala, detenida desde el 16 de enero de este año bajo una serie de acusaciones irregulares impulsadas por el Estado jujeño.

El ensañamiento del gobernador Gerardo Morales con Sala ha provocado una corriente contraria de acciones de respaldo hacia la dirigente en todo el país, reconociendo la labor social y cultural realizada por ella y la Tupac Amaru en una de las provincia históricamente conservadora y represiva con los sectores postergados.

Los apoyos a Milagro Sala se han multiplicado en varias ciudades argentinas a través de diferentes actividades sociales y culturales, como radios abiertas, charlas, presentaciones y expresiones artísticas, una de las cuales era, hasta el martes pasado, el mural céntrico que se había realizado para visibilizar su lucha y la de su organización.

Consultado por Contexto, el artista Lumpen Bola indicó que al momento de realizar la pintura, en el marco de una convocatoria impulsada por la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, “sabíamos que se corría un riesgo, el mismo que tiene cualquier obra que se hace en un espacio público, más allá de la figura política representada, en este caso, Sala”.

“Aún no tengo en claro quién y por qué” tapó el mural con látex blanco, pero “no se trata solamente de una pintura de Milagro la que desapareció, sino de una manifestación artística censurada, un límite a la libertad de expresión”, explicó.

“El artista tiene que estar en la frontera ideológica de todo, y la representación que hicimos de la dirigente social con la wiphala en el fondo era simplemente la significación de los pueblos originarios” y de su lucha por sobre los cuestionamientos judiciales o las polémicas en torno a su figura.

Actualmente “hay una disputa con las paredes que ‘hablan’ en la ciudad. A mí ya me han tapado otros murales en lugares estratégicos como este, y, dejando de lado la cuestión territorial, para algunos sectores quizás sea un espacio sensible porque visibiliza y muestra la lucha de un pueblo a un sector social con mucha presencia en el barrio”, concluyó el artista.

Mural Milagro Tapado

La causa Milagro

Por otra parte, Estela Díaz, miembro del Comité nacional por la Libertad de Milagro Sala, dijo a Contexto que el mural borrado forma parte de un proceso de reconocimiento que se da a lo largo y ancho del país. “No es preocupante la situación, ya que este tipo de manifestación artística de apoyo se multiplica por todo el territorio, y, cuando desaparece una, aparece otra”, destacó.

Díaz, además, trazó un panorama alentador sobre el proceso judicial que se le sigue a Milagro Sala, a quien acaba de visitar en su lugar de detención junto a un nutrido grupo de referentes compuesto por diputados nacionales y dirigentes sindicales, políticos y sociales.

“Milagro está muy bien, fortaleciéndose y dando ánimos para resistir” los embates judiciales y políticos de los que es objeto la organización y los sectores populares en todo el país, una estrategia llevada al extremo por el Gobierno jujeño, “que aplica el monopolio de la violencia para reprimir de una manera feroz”, concluyó Díaz.