Por Leandro Gianello

La “olla popular”, un emblema entre fines de los noventa y principios de la década de 2000, volvió a formar parte del paisaje urbano del corazón de una ciudad que sufre el brutal impacto del ajuste económico y el modelo neoliberal que avanza día a día a nivel local, provincial y nacional.

IMG-20160718-WA0030Si bien la entrega de alimento gratuito a personas en situación de calle y marginados económicos no había desaparecido del todo en los últimos años, especialmente en los barrios más alejados del centro, la novedad es que ahora el plato de sopa se sirve en 7 y 51, una de las esquinas más transitadas de la capital bonaerense.

La olla vuelve a pararse en las veredas del centro, se hace presente entre los que se animan a caminar en uno de los días más fríos del año, esparciendo su olor popular en un espacio tan simbólico como el de Plaza San Martín, frente a la Legislatura y la Casa de Gobierno que ocupa María Eugenia Vidal.

“Hace casi un mes que nos instalamos con la olla solidaria”, explica a Contexto Marcela López, ex directora de Acción Social del municipio, quien, junto a Gastón del Conte, Benjamín González y otras personas del Partido Justicialista local, se encargan de recolectar las donaciones y preparar el alimento que sirven a decenas de personas que se acercan a la mesa instalada en la intersección.

“Empezamos dando un plato de comida a treinta personas, pero ahora asistimos a más de setenta y tuvimos que incorporar sillas y mesas.”

“Atendemos mayormente a personas en situación de calle, pero también tenemos un ropero móvil con el que facilitamos prendas, donadas por vecinos y otra gente que se acerca”, agregó López, que asegura que tomaron la decisión de ayudar y concientizar sobre la crisis derivada del virtual “desmantelamiento del programa de asistencia que antes brindaba el municipio”.

“Empezamos dando un plato de comida a treinta personas, pero ahora asistimos a más de setenta y tuvimos que incorporar sillas y mesas”, también cedidas por personas que buscan cooperar brindando una mano ante el desamparo social que viven muchos platenses.

“es una forma de enfrentar la paralización casi total del programa municipal de asistencia, que no está funcionando correctamente.”

Con esta acción, más allá de paliar el hambre, “tratamos de visibilizar la problemática y potenciar la ayuda que recibimos, ya que atendemos mucha población infantil y familias completas a las que ahora se han incorporado ancianos” que viven en la calle.

“Observamos también que viene gente de las cooperativas que quedaron fuera del esquema laboral que los asociaba al municipio, lo que evidencia una pauperización muy acelerada” de la sociedad que siempre tuvo menos, reconoció la ex directora de Acción Social.

IMG-20160718-WA0032El trabajo de los militantes es simple pero intenso. Antes de armar la olla, “cocinamos en la sede del PJ local con la comida donada junto a un grupo de trabajo fijo conformado por diez jóvenes”, dice López. Es una forma de enfrentar la paralización casi total del programa municipal de asistencia “que no está funcionando correctamente, con el tratamiento institucional adecuado” ante este escenario.

Hoy, lamentablemente, “nos encontramos frente a una realidad en la que vemos gente que antes asistíamos, pero que ahora vuelve con más necesidades y con más gente”, expresó López.