“Mis vecinos ahora me preguntan si vendo cosméticos”

“Mis vecinos ahora me preguntan si vendo cosméticos”

Ciencia: el poder de cambiar el mundo.

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Por Silvia Montes de Oca

La cara de Andrea Gamarnik está por todo Buenos Aires. Fue fotografiada por un equipo de la casa L’oreal de París. El mismo que hizo las fotos a Cate Blanchett, la imagen del nuevo perfume que sacó la línea francesa. Andrea tuvo que explicarle a sus vecinos que no había cambiado de trabajo, que sigue siendo la directora del Laboratorio de Virología Molecular del Instituto Leloir, dependiente del CONICET, y que continúa, como hace ocho años, formando parte del Consejo de Administración del Instituto: fue la primera mujer en integrarlo y por mucho tiempo la única en un grupo de seis. Ahora, ella junto a otras dos compañeras componen el 50% de las decisiones que se toman y, a diferencia de otros tiempos, se sienten casi como dueñas de casa. Las directoras de los distintos laboratorios de la institución conforman un equipo colaborativo, solidario y de vínculos estrechos. Hacen reuniones mensuales para discutir sobre lo que se llamaría el punto de vista femenino de las cuestiones que atañen a lo científico para extenderlas al resto del Instituto Leloir.

Lo de la foto de su cara en toda la ciudad es porque Andrea ganó el premio del Programa L’Oreal-UNESCO a la Trayectoria, como única representante por Latinoamérica por su trabajo e investigaciones en torno al virus del dengue. La iniciativa internacional, desde Francia, también sede de UNESCO, tiene como lema “Las mujeres en la ciencia tienen poder para cambiar el mundo”.

Sus colegas de Asia, Europa, Africa y Estados Unidos que ganaron por las respectivas regiones fueron premiadas –como cada año, en una fecha cercana al Día Internacional de la Mujer– por sus trabajos en enfermedades infecciosas como el sida y la influenza, y una técnica revolucionaria para cortar y “reescribir” con una especie de bisturí los genes defectuosos del ADN de personas y otros organismos vivos como método de prevención de distintas enfermedades. El Programa L’Oreal-UNESCO tiene distintas versiones, que incluyen becas y recursos para mujeres que hacen investigación a nivel de posdoctorado.

Desde hace muy poco tiempo, la última iniciativa que surgió de esta alianza internacional entre la Fundación L’Oreal y la UNESCO tiene un disparador que la Dra. Gamarnik resalta como “aterrador” y es la percepción que existe, a nivel de la Comunidad Europea, respecto del lugar de la mujer en la ciencia: un estudio reciente realizado a más de cinco mil ciudadanos en distintos países del continente concluye que las mujeres no tienen capacidades para dirigir un proyecto científico. Como un modo de contrarrestar esa imagen y articular acciones en ese sentido, está circulando un manifiesto en Internet cuyas firmas serán colectadas y entregadas en setiembre a los Gobiernos de los 112 países que integran la UNESCO para promover una mayor participación de las mujeres en ciencia. (www.fwis.fr/es/manifesto)


 

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