El sábado por la noche, los referentes de la Biblioteca “Del otro lado del árbol”, ubicada dentro del Parque Saavedra de La Plata, denunciaron que prendieron fuego “El Florecidito”, un galpón en el que guardan material como herramientas, carteles, pinturas, material de artística, entre otras cosas.

Según pudo saber Contexto, luego de una jornada como las de todos los fines de semana, los referentes se retiraron cerca de las 19 y, dos horas después, los vecinos les avisaron que estaban los bomberos apagando un incendio.

“Cuando llegamos nos dimos cuenta de que se había prendido fuego un anexo del atelier, donde nosotros guardamos materiales y cosas de artística”, explicó Paula, creadora del espacio.

“El enojo es porque hace mucho tiempo que venimos pidiendo a las autoridades que se hagan cargo del espacio público, porque en el parque pasa de todo: ya nos grafitearon las paredes o se robaron alguna escultura, y otros hechos terribles como haber encontrado un día a un pibe ahorcado”, agregó la referente del lugar.

“Eso da cuenta de que el parque, sobre todo a la noche, es zona liberada, un lugar que nadie cuida, un lugar que a nadie le importa”, continuó Paula.

“Este tipo de hechos se vienen sucediendo frecuentemente en los últimos meses (robo y destrucción de esculturas, daños varios a la biblioteca y a la plaza). Hemos denunciado ante las autoridades municipales que deberían cuidar los espacios públicos que son de todos, y sin embargo sentimos que poco les importa”, publicaron además en Facebook el domingo por la mañana.

Según indicaron desde la dirección de la Biblioteca, en el sector cerrado del Parque Saavedra no funciona ninguna luminaria –salvo las que han puesto los encargados del espacio cultural– y nadie patrulla de noche, “por lo tanto, suceden cosas terribles y otras no tan graves que son invisibilizadas permanentemente”.

“La realidad es que nos han pasado otras cosas –indicó la referente–, y cada vez que, por ejemplo, nos grafitean lo volvemos a pintar todo, cada vez que destruyen algo lo volvemos a construir, y esta vez nos dio miedo realmente, porque si eso mismo pasara en la biblioteca no tenemos modo de recuperarlo, todo tiene ahí un valor afectivo; ni siquiera es una cuestión de dinero, es una biblioteca construida con mucho esfuerzo, todo lo que hay ahí fue donado por la gente”.

“Sin dudas, si algo le pasara a la Biblioteca “Del otro lado del árbol”, hacemos responsables a la Municipalidad de La Plata, al secretario de Espacios Públicos, al secretario general del Municipio, al secretario de Cultura y Educación y al intendente por no haberse ocupado de las responsabilidades de funcionario público”, denunciaron en ese mismo comunicado.

Cuando comenzó la gestión de Garro, las autoridades municipales se acercaron a ofrecer colaboración con el espacio. Sin embargo, todo quedó en la nada. Pasaron seis meses desde que asumieron y todavía no hubo ningún cambio. Por eso, los encargados del espacio cultural para niños decidieron hacer pública la situación.

“Ellos (por la gestión municipal) desembarcaron en el Parque a principio de año y prometieron muchas cosas. Lo sentimos como una tomada de pelo, porque han pasado ya unos cuantos meses y el parque está cada vez peor, con muy poco se podría mejorar la situación. Iluminando y patrullando se puede conservar el lugar, es sólo voluntad política. La gente ama ir a ese lugar porque sabe del esfuerzo que se pone ahí”, aseveró Paula.

La biblioteca “Del otro lado del árbol” es un espacio de infancias, donde reciben niños de instituciones escolares de toda la región. Aproximadamente, unos 7.000 chicos por año realizan visitas escolares. Además, realizan talleres de plástica y de música y los sábados hay eventos culturales para toda la familia con artistas que pasan la gorra o narradores que se acercan solidariamente. Funciona en el Parque desde hace seis años y se ha convertido en una biblioteca popular, donde los chicos se asocian y se llevan los libros a su casa, de tal modo que hay 4.500 usuarios que acceden a unos 12.500 libros.

Además, realizan trabajos en los espacios de salud como Casa Cuna, recibiendo a los bebés, y en la Casa Ludovica del Hospital de Niños, a donde también van con una propuesta literaria para las niñas y los niños que permanecen internados y necesitan mantenerse estimulados y contenidos.