Pablo Vázquez es licenciado en Ciencias Políticas, doctor en Comunicación, coordinador de la biblioteca del Instituto Nacional Eva Perón y miembro de la Comisión Directiva del Instituto Rosas. En el marco de este 9 de julio, reflexionó para Contexto sobre la relación entre las ideas de independencia de 1816 y el peronismo como movimiento nacional desde 1947 hasta la actualidad.

-La cuestión de la independencia política se retoma con fuerza en el primer peronismo. ¿Qué relación hay con la proclama de 1816?

-En este Bicentenario, la primera mención que hay que hacer desde el peronismo y desde el movimiento nacional es la de recordar la declaración de la independencia económica que hace Perón el 9 de julio de 1947, también en la casa histórica de Tucumán, como continuidad de la declaración de la independencia política declarada en 1816.

-En este caso, la dominación no era española.

-Esa declaración se dio en el marco del primer peronismo, cuando tiempo atrás el país era vasallo del imperio británico. Con Perón se logran nacionalizar las empresas de servicios, nacionalizar y tomar el comercio exterior y la banca, el Banco Nación pasa a ser nacional así como el Banco Provincia se hace provincial, todo con un proceso de integración social, distribución de la riqueza y pleno empleo. Eso sin duda se da en un diálogo profundo con la independencia política.

-Parece que ahora se ha tomado el camino inverso.

-Con todo eso, visto en perspectiva, parece que tenemos un retroceso, y no sólo por el marco simbólico de la gira del presidente Macri en Europa, del trato reverencial del ministro de Economía a los capitales extranjeros, sobre todo a los españoles, de la visita del rey emérito español, del pago a los buitre y de la ley de blanqueo.

-¿Cómo encara el peronismo esta etapa?

-Se presenta un desafío, pero también lo contraponemos: un Gobierno revolucionario de la posguerra con la mira puesta en la integración regional a un Gobierno tecnocrático, coqueteando con la cuestión de rearmar el ALCA. Pero el primer desafío del peronismo es el interno, porque algunos sectores del peronismo me hacen acordar al menemismo, donde sólo se conservaba el nombre.

-¿En qué sentido?

-Muchos gobernadores, el Partido Justicialista y el Frente Renovador, por acción u omisión, están acompañando las políticas del Cambiemos. Hay que esperar para ver si esto es un posicionamiento momentáneo o si definitivamente han experimentado un giro a la derecha. Quiero decir que no creo que por ser más republicanos o modernos tengamos que plantearnos parapetarnos en la derecha o en la centroderecha o ser una versión populista de Cambiemos

-El peronismo siempre planteó también la unidad regional, en otra idea heredada de aquel 1816.

-Así como Perón planteaba que lo difícil era la liberación continental, tenemos que recodar la decisión de Néstor Kirchner de frenar el ALCA, de fortalecer el MERCOSUR, de conformar la Unasur, el relanzamiento de los acuerdos bilaterales, que daban un marco de gobiernos populistas de centroizquierda. Ahora vemos a la derecha en toda su amplitud, marcando un retroceso. Pero también es momento de plantearse en qué se falló.

-El kirchnerismo también debió ir por el alivio económico para tener margen de maniobra política.

-El gran paralelismo con Perón se da en los Gobiernos de Néstor y Cristina con un proyecto de liberación. Néstor tuvo que lidiar con una crisis económica, con presencia del capital extranjero en áreas sensibles, y una crisis del sistema político. Al poder de las multinacionales se lo contrapesó con un Gobierno fuerte, pero ahora con este retroceso vuelven a ganar posiciones, por ejemplo ubicando a sus CEO en puestos importantes, que se dedican a defender los intereses de sus antiguos patrones. La pérdida de independencia empieza por ahí.

-No queda muy en claro la idea de la historia de Cambiemos. Sabemos que el festejo no será como en 2010, pero no aparece un discurso concreto. ¿Cómo lo esperás?

-Si uno lo compara con el Centenario, del Gobierno de Figueroa Alcorta, no creo que lleguen a eso porque tampoco alcanzan la cota intelectual de esa élite, que estaba formada en el positivismo, era aliada de la burguesía británica y le daba la espalda a la región. Creo que lo harán dentro de un formalismo burgués en el peor sentido, vacío de contenido. Creo va a ser un réplica superficial cual Billiken, siguiendo pautas estéticas para que salga bien por TN, sin importar si hay gente o no.