Por Gabriela Calloti

Tiempo Argentino sacará a la venta hoy una edición especial tras el brutal ataque que sufrió ayer a la madrugada en su redacción del barrio porteño de Colegiales a manos de unos veinte hombres, algunos a cara descubierta, como el empresario Mariano Martínez Rojas, y otros con pasamontañas, a los que se refirieron como integrantes de un “grupo de tareas”. Estos sacaron a la fuerza a tres periodistas, cortaron los cables de las computadoras y rompieron documentación de la administración del diario que era cabecera del grupo periodístico 23.

“El objetivo era impedir que el diario siga saliendo y por eso mismo vamos a salir mañana. Si más nos quieren callar, más vamos a escribir”, afirmó a Contexto Javier Borelli, presidente de la cooperativa llamada “Por Más Tiempo” que en marzo pasado formaron 120 trabajadores del diario, entre periodistas, fotógrafos y administrativos, meses después de que los empresarios Sergio Szploski y Matías Garfunkel dejaran de pagar los salarios a partir de diciembre pasado.

En el momento del ataque “había tres compañeros en la redacción que fueron sacados por la fuerza y uno de ellos golpeado”, explicó Borelli, antes de indicar que están siendo “verificadas sus heridas para presentar una denuncia penal en el día de mañana”.

Al relatar lo ocurrido, que nos remonta a épocas que creíamos ya pasadas, típicas de mano de obra desocupada, los agresores “irrumpieron en la redacción y fueron directamente al servidor, al área de sistemas, y cortaron los cables de red de las computadoras. También fueron a la administración”.

“Entraron veinte, algunos a cara descubierta y otros con pasamontañas y dijeron que eran los dueños y que venían a recuperar lo que era de ellos”, comentó Borelli, antes de precisar que el edificio es de un privado de origen suizo que “en marzo le rescindió el contrato a Szpolski”, es decir que ya nada tiene que ver tampoco con este Martínez, que reclama la propiedad del diario, que es una cooperativa.

Interrogado acerca de si entre los trabajadores piensan que los agresores conocían la redacción, Borelli indicó que “Mariano Martínez ya había entrado una vez y vio cómo estaba la redacción. Es posible que alguien les haya indicado”.

Los agresores también entraron en Radio América, que funciona en el mismo edificio. Allí causaron algunos destrozos en las oficinas, pero no en los equipos, precisó el mismo periodista.

“Por eso la duda es a quién responde Martínez y si lo hace con otras personas, porque él ya no tiene ninguna relación con este edificio”, puntualizó el presidente de la cooperativa.

De hecho, la fiscal Verónica Andrade, a cargo de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas Nº 6 de la Ciudad de Buenos Aires, imputó este mismo lunes a Martínez Rojas y a otras diez personas por los delitos de usurpación y daños, y además solicitó las imágenes captadas que son más que elocuentes y que varios medios difundieron durante el día lunes.

En un primer momento, la cooperativa presentó una denuncia policial. Como la fiscal Andrade abrió una causa penal, los trabajadores se presentarán el martes como querellantes por intrusiones, lesiones y daños, precisó Borelli. “Tres compañeros quedaron lastimados, pero no de gravedad”, aclaró.

Fuentes de la Fiscalía indicaron que “Andrade les aseguró a los periodistas que podían continuar con su actividad y les colocó seguridad policial. También le solicitó al canal C5N las imágenes de los daños que produjeron el grupo de Martínez Rojas”.
En un comunicado publicado en su cuenta de Facebook, los trabajadores de la Cooperativa afirmaron que “Mariano Martínez Rojas se autoproclamó a fines de enero como nuevo dueño de las sociedades que administraban Tiempo Argentino y Radio América, aunque nunca pagó los sueldos ni se hizo cargo de su presunta responsabilidad”.

Desde que se formó la cooperativa, Tiempo Argentino está en los kioscos en su versión impresa todos los domingos. El resto de la semana se puede consultar su versión digital.

“La mayoría de las computadoras andan y estamos armando un nuevo cableado”, aseguró Borelli, antes de anticipar que en la edición de emergencia del martes “vamos a contar quién es Martínez Rojas y sus intereses y vamos a contar lo que pasó”.

Las muestras de solidaridad

Javier Borelli aseguró que “se acercó mucha gente del gremio (de prensa) a ayudar y también de cooperativas y de empresas recuperadas”.

Entre las primeras que se conocieron se destaca el mensaje de Hebe de Bonafini en nombre de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que repudió y condenó lo ocurrido en la redacción de Tiempo Argentino.

“Lo de anoche es como en la dictadura. Así entraban a nuestras casas a las patadas, a romper, a robar y a llevarse a nuestros hijos. Ojo con esto. No se lo tenemos que permitir. Esto es grave, gravísimo, compañeros”, afirma la referente de Madres, antes de advertir que “hay que pararlos acá. Hay que parar la pelota porque se les está yendo la mano”.

“Los trabajadores de Tiempo Argentino exigimos al Gobierno nacional nacional que vele por la integridad física de los trabajadores del diario, y a la Justicia que avance sobre los responsables de este brutal ataque a la libertad de expresión”, afirmaron en su comunicado.

Los integrantes de la cooperativa Por Más Tiempo insistieron en que la Justicia investigue a los empresarios Szpolski y Garfunkel, “cuyo vaciamiento mediático fue apenas el principio de un conflicto que esta madrugada escribió una nueva página negra en el periodismo argentino”.

Otros actos intimidatorios

La madrugada del domingo, un grupo de individuos atacó la parroquia Nuestra Señora de Fátima ubicada en la Isla Maciel, donde fueron directamente a la caja de seguridad y les robaron material para tareas sociales como grabadores, un proyector y una computadora. Justamente allí, en abril pasado, la ex presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, se reunió con el grupo de Curas en Opción por los Pobres, que son sumamente críticos de la gestión de Mauricio Macri y de María Eugenia Vidal.

A fines de junio, CFK denunció un episodio intimidatorio perpetrado contra la casa de Río Gallegos que pertenece a los padres del ex presidente Néstor Kirchner. Bajo el título “Violencia de época”, la ex mandataria explicó, tal como se vio en fotos de prensa, que la puerta de la casa había sido abierta “a las patadas”. Claramente se veían las marcas de los borceguíes. “Esa metedología, la de abrir las puertas a las patadas, nos remite a épocas pasadas”, precisaba la ex Presidenta en su cuenta de Facebook.

También hace una semana el militante social Alejandro “Pitu” Salvatierra fue encontrado con droga para consumo personal, lo detuvieron como si fuera jefe de un cartel y aún sigue detenido. “Por supuesto, ya sabían quién era yo y al llegar a la comisaría me hicieron saber que estaba hasta las manos porque el juzgado de turno era el de Bonadio”, denunció el militante y contó que se encargaron de decirle “Y ahora que te salve Cristina KK”.

La dirigente y diputada del Parlasur Milagro Sala está presa desde el 16 de enero sin una causa probada que lo amerite.

Las represiones policiales como la del 9 de enero frente a la Municipalidad de La Plata con heridos de bala de goma que estaban fogoneadas por el protocolo antipiquete de la ministra Patricia Bullrich, cuyo fin es restringir y controlar las protestas sociales en un marco social de ajuste y crecimiento del desempleo.

También hubo una serie de ofensivas violentas que agredieron espacios de militancia del peronismo, en el barrio El Retiro de la ciudad de La Plata, y el 9 de mayo, el Partido Justicialista de la misma ciudad denunció la destrucción del portón de su sede de calle 54 entre 7 y 8.

En otros puntos de la provincia de Buenos Aires hubo ataques similares. En Lanús, el 12 de febrero seis personas que llegaron en moto, tras no poder ingresar, atacaron la sede central de ese distrito del Frente para la Victoria con siete disparos en la puerta del local. En aquel caso, los testigos comunicaron que los atacantes eran cercanos a Néstor Grindetti, el intendente de Lanús de la alianza Cambiemos con cuenta offshore registrada en los Panamá Papers. Algo muy similar pasó en Mar del Plata, cuando un centro de La Cámpora fue baleado a principios de marzo con cinco disparos de Ithaca.

Y uno de los casos que más resonó en el ambiente político nacional fue la agresión a una sede de Nuevo Encuentro mientras se realizaba un acto con cuatrocientas personas, lo que dejó un saldo de dos heridos de bala. El hecho fue leído por las agrupaciones políticas como un “atentado” de “violencia política”.

Como hechos aislados pueden tener un tono casual, pero la enumeración y el pasado, al menos, permite sospechar de la derecha y sus modos de amenazar.