Por Héctor Bernardo

En su afán por derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro, la Casa Blanca ha puesto en juego a dos de sus principales aliados de la región: el presidente argentino, Mauricio Macri, y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

Los dos exponentes de la política de Washington atacan al Gobierno de Maduro desde el exterior, mientras la oposición genera desabastecimiento, saqueos e intenta impulsar el referéndum revocatorio.

Luego de pedir la aplicación de la Carta Democrática y tras las declaraciones públicas en las que llamó “dictadorzuelo” al presidente Maduro, Luis Almagro recibió dos duras respuestas. La primera, que la mayoría de los países que integran ese organismo no apoyaron su pedido y se inclinaron por fomentar el diálogo entre la oposición y el Gobierno venezolano. La segunda, que el pasado miércoles 15 de junio la OEA aprobó la solicitud de analizar la conducta de Almagro.

En una reciente entrevista con diario Contexto, el embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Argentina, Carlos Eduardo Martínez Mendoza, aseguró: “En un organismo multilateral como la OEA, un secretario general, que ocupa ese cargo por consenso de todos los países de la región, nunca había expresado tal descalificación a un presidente como lo ha hecho este señor. Recuerdo las dificultades que nuestro Gobierno tuvo con el anterior secretario, José Miguel Insulza. Sin embargo, nunca se esgrimieron descalificaciones como las que manifestó Almagro”.

“Hay que estar a la altura del cargo que se ocupa. Sus declaraciones descalificativas lo que hacen es ratificar que no tiene el equilibrio emocional suficiente para entender que representa a una institución que tiene que ver con la vida política, social y económica de toda una región. Eso es triste”, afirmó el diplomático.

En el mismo sentido, el sociólogo argentino Atilio Boron aseguró: “En su afán por servir a los intereses de Estados Unidos, Almagro se había excedido de sus funciones, rebasó todas las fronteras. Nunca hubo un secretario general de la OEA que utilizara ese lenguaje. Incluso, cuando en los años sesenta el Gobierno cubano era blanco de duras críticas de funcionarios de esta entidad, no se llegó a usar ese tipo de leguaje”.

“La OEA ha recuperado ese protagonismo tan pernicioso debido a que se ha debilitado considerablemente la UNASUR. Por eso ha podido pasar a esta ofensiva tan fuerte. La UNASUR tenía un eje vertebrador que era Buenos Aires-Caracas, y eso ha desaparecido tras los cambios en la política exterior argentina. Con un Macri orientado hacia la Alianza del Pacífico, desinteresado totalmente en los espacios de construcción regional que se habían fortalecido en estos años, la OEA encuentra un terreno muy amplio para poder desplegar sus intereses sin ninguna clase de limitaciones. Evidentemente, en los próximos meses la OEA va a retornar a lo que fue su naturaleza inicial”, aseguró.

El 13 de junio último, el presidente argentino Mauricio Macri recibió en la Casa de Gobierno a Henrique Capriles Radonski. Tras la reunión con el referente de la oposición venezolana, y activo integrante del golpe de Estado de 2002 contra Chávez, Macri aseguró que en Venezuela “la violación de los derechos humanos que se está viviendo y los problemas que hoy tiene el país frente al colapso del sistema económico, social, sanitario, son muy graves”.

A los pocos días, Macri viajó a Colombia, donde se reunió con el presidente Juan Manuel Santos y volvió a hacer declaraciones contra Venezuela. En este caso insistió con la implementación del referéndum revocatorio contra el Gobierno de Nicolás Maduro y la necesidad de llamar inmediatamente a elecciones.

En referencia a estas declaraciones, Boron aseguró: “Macri está sobreactuando. Está tratando de producir un giro radical en la política exterior argentina, ganando credibilidad ante los ojos de los Estados Unidos, por eso está siendo más papista que el Papa. Es un papel muy lamentable, es una involución en la política exterior argentina. Se ha desplegado una política de gestos ampulosos y grandilocuentes que no tienen en cuenta el interés nacional argentino. Macri está tratando de ganar puntos ante la opinión pública norteamericana y sobre todo ante el establishment de Washington. Eso lo lleva a hacer afirmaciones como lo que dijo sobre la existencia de prisioneros políticos en Venezuela; eso es completamente falso. En Venezuela no hay presos políticos, hay políticos que están presos por la comisión de delitos comunes, como el delito de sedición. Leopoldo López no está preso porque piense distinto, está preso porque encabezó un intento de golpe contra el orden constitucional y contra el Gobierno de Nicolás Maduro. Ese tipo de delitos en España, en Estados Unidos, en Argentina o en cualquier otro país del mundo está penado con prisión perpetua”.