Por Héctor Bernardo

El presidente Mauricio Macri viajó a Colombia en una gira que refuerza el giro de 180 grados en la política internacional argentina. En su primer día en tierras colombianas, Macri se reunió con el presidente Juan Manuel Santos. Los principales temas que abordaron los mandatarios fueron: la postulación de Malcorra para la ONU, el acercamiento de Argentina a la Alianza del Pacífico y el apoyo al referéndum revocatorio en Venezuela.

La agenda de Macri responde al alineamiento total con los intereses de Estados Unidos. La actual política exterior argentina plantea desgastar el MERCOSUR y priorizar el espacio de libre comercio conformado por los países que integran la Alianza del Pacífico.

Recientemente, en declaraciones a diario Contexto, el diputado del Frente para la Victoria (FpV) Guillermo Carmona, integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores, señaló: “Los países que integran la Alianza del Pacífico han suscripto numerosos acuerdos de libre comercio y se caracterizan, fundamentalmente, por tener débil producción industrial. El avance de Argentina hacia experiencias de ese tipo pone en riesgo nuestra producción nacional”.

Otro de los puntos que trataron los mandatarios fue la postulación de la canciller Susana Malcorra como secretaria general de la Organización de Naciones Unidas (ONU). No son pocos los que aseguran que Malcorra siempre respondió a los intereses de Washington y que, para poder postularla para la ONU, Estados Unidos necesitaba que la funcionaria pasase por lo menos unos meses por la cancillería argentina.

“Malcorra no viene del PRO y tampoco fue sugerida por el radicalismo”, señaló en un artículo de Página/12 el periodista Martín Granovsky, en lo que denominó al nombramiento de la canciller como “la designación más sorpresiva” del gabinete de Mauricio Macri.

Los cables revelados por Wikileaks dan cuenta del vínculo que tenía con Susan Rice cuando se desempeñaba como embajadora de Estados Unidos en la ONU y Malcorra era jefa de Gabinete del secretario general Ban Ki-moon.

Uno de los cables señala que “Malcorra le dijo a la embajadora Rice que el ciudadano estadounidense Tony Banbury era su candidato preferido para subsecretario general adjunto en el Departamento de Apoyo a las Actividades en el Terreno. Malcorra dijo que tenía un alto concepto de Banbury del tiempo que pasaron juntos en el Programa Mundial Alimentario y que actualmente estaba en la ‘lista corta de un solo nombre’ para ocupar el puesto. La embajadora Rice dijo que la ONU tendría muchas dificultades para encontrar a un candidato mejor calificado. Rice le dijo a Malcorra que Estados Unidos también estaría interesado en ver a un fuerte estadounidense en el puesto de representante especial adjunto del secretario general de la ONU en la Misión de Asistencia en Afganistán. Malcorra respondió que el proceso de selección para ese puesto ya había empezado, con un candidato estadounidense, Richard Wilcox, en la lista corta. Ella dijo que otros nombres podrían ser considerados si el Gobierno de Estados Unidos deseaba proponerlos, pero que ‘tenemos que movernos rápido’ si ese fuera el caso. Malcorra también se mostró dispuesta a considerar candidatos estadounidenses para llenar cuatro vacantes a nivel de director en su departamento: recursos humanos, logística, tecnología y finanzas”.

Pero, sin dudas, el gesto que pone a Macri más en línea con los intereses de la Casa Blanca es la constante agresión hacia Venezuela. En esta ocasión, la presión para que se realice el referéndum revocatorio contra el Gobierno de Nicolás Maduro.

El pasado lunes 13 de junio, Macri recibió en la Casa Rosada a otro de los hombres de Washington en la región, Henrique Capriles Radonski.

Luego de ese encuentro, y en referencia a la situación en Venezuela, Macri aseguró: “La violación de los derechos humanos que se está viviendo y los problemas que hoy tiene el país frente al colapso del sistema económico, social, sanitario, son muy graves”.

El presidente argentino señaló: “Volví a escuchar la desesperación, la preocupación y la angustia del pueblo venezolano, y he compartido esta angustia con el presidente Santos en las reuniones que tuvimos”.

Sería bueno aclarar que para Macri “el pueblo venezolano” es en realidad Capriles Radonski, un representante de la derecha más reaccionaria y violenta de la región. Además tener en su haber la participación en el golpe de Estado de 2002 contra Chávez, Capriles se ha negado a dialogar con el Gobierno de Nicolás Maduro una y otra vez.

En declaraciones recientes, aseguró: “No tengo ningún interés, ninguno, ni en sentarme a hablar con Maduro ni en sentarme a hablar con nadie de esta cúpula”.

Macri dijo compartir con Juan Manuel Santos su preocupación por la situación económica, política y social de Venezuela. Sería interesante entonces que el presidente colombiano buscara la forma de controlar el contrabando generado en la frontera entre los dos países, que es el principal camino por el que se produce el desabastecimiento que genera gran parte de la crisis económica en Venezuela.

La agenda es completa, los intereses de la Casa Blanca están bien representados. Los intereses argentinos quedarán para otro viaje.