Por Contexto

Con fuego cruzado de ambos lados, la relación entre la UCR local y el PRO está en su peor momento y hace tambalear la gobernabilidad de la alianza Cambiemos. La semana pasada, el referente radical Sergio Panella salió a pegarle duro a la gestión de Garro reclamando mayor participación en el Gobierno; fue el secretario general del municipio, Javier Mor Roig, el encargado de cruzar al radical, a quien trato de “perdedor nato”. Luego fue el turno de la concejal que responde a la línea del histórico referente radical Javier Quinterno, Florencia Rollié, quien en las últimas horas dejó abierta la posibilidad de conformar un interbloque radical, despegándose del macrismo más puro, alegando “problemas de comunicación” y falta de participación en las decisiones de gestión. Frente a la posibilidad de una ruptura, el oficialismo complicaría su gobernabilidad: ya no tendría el quórum que le permite aprobar “automáticamente” los proyectos que presenta.

Hoy fue el turno de la Junta Central de la UCR local, que rechazó de plano el proyecto antiprotesta presentado por el presidente del Concejo Deliberante, Fernando Ponce. La iniciativa del Ejecutivo es la principal y (casi) única medida sobre la problemática de la seguridad en la ciudad. Pero el caballito de batalla de la dupla Ponce-Garro no logra convencer ni a propios ni a ajenos. “El problema es de cintura política, es una propuesta oportunista que está cercenando bajo una apariencia legal cualquier reclamo que se vaya generando en la sociedad”, sentenció el histórico dirigente radical y ex concejal Ricardo “Bocha” Bianchi. En la reunión también estuvieron presentes el presidente de la UCR, Marcelo Uriarte, y el vice, Marcelo Viñas.

Durante su alocución, Bianchi fue contundente: “Lo que estamos haciendo con este tipo de ordenanza es cercenar el derecho de los laburantes, de los intelectuales, de los estudiantes a reclamar”, y agregó que “ese es un temor particular que me hace poner énfasis en que no hay que aprobar esta ordenanza”.

Si bien dentro del partido hay varias líneas enfrentadas, el descontento con la casi nula participación que le dio el PRO en el reparto de cargos y el ninguneo frente a los pedidos de mayor participación en las decisiones empiezan a generar puntos en común dentro de la interna radical. “Hay algunas acciones y decisiones del Gobierno de las que nos enteramos por los diarios”, afirmó Rollié a distintos medios platenses.

Otro que también fue muy duro durante su exposición fue el vicepresidente de la Junta Central Marcelo Viñas, quien afirmó que “el radicalismo no comparte este proyecto de ordenanza. Creemos que no es tiempo. Queremos que esto se resuelva, pero no con un mecanismo tan débil como es esta ordenanza”. También se preguntó por la capacidad del municipio para hacer frente a manifestaciones masivas como las que a veces se ven en la ciudad: “No es lo mismo un corte de cinco personas que de cinco mil, como ha vivido La Plata. La ordenanza plantea mecanismos que no son reales, que no se pueden llevar adelante”.

Con respecto al protocolo y a la actuación del municipio, Viñas señaló que “esta propuesta es impracticable, es imposible y genera una distracción muy grande tanto en los concejales, como en los vecinos ante el humo que se larga para distraer con un proyecto de ordenanza que, dentro del rango de necesidades que tiene la ciudad, está muy lejos de las prioridades”.

La relación entre la UCR y el PRO está atravesando su momento más crítico a pocos meses de haber asumido la conducción de la comuna local. Fue el mismo intendente Julio Garro quien le pidió al radicalismo local que primero se “ordene” para después participar de Cambiemos; lo que parece estar sucediendo es que el ordenamiento se da en oposición al PRO. La crisis dentro de la alianza Cambiemos local se agudiza y, llegando al primer semestre de gobierno, ya se escuchan crujir los cimientos en los que se apoyaban el intendente y su equipo.