El periodismo feliz

El periodismo feliz

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Por Carlos Barragán

Hay un periodismo feliz en estos días.

En los diarios de ayer, Día del periodista, busqué lo que se había escrito al respecto sobre el estado de este oficio en nuestro país, y en ningún lugar vi que se mencionara la virtual proscripción de 678 y de quienes trabajamos ahí. Cierto periodismo, en lugar de denunciar la miserable persecución que el Gobierno de Macri realizó sobre muchos de nosotros, la olvida, o la esconde, o la naturaliza. Es triste que uno sienta la necesidad de aclarar que esto no es una defensa particular o personal. Acá hay periodistas que fueron atacados, criminalizados por este Gobierno, se ha mentido descaradamente sobre ellos, se los ha tratado de violentos, corruptos, mercenarios, y se los sacó de los medios. Hoy no hay pluralidad de voces y no hay periodista profesional e independiente que le pregunte al ministro Hernán Lombardi si tiene previsto seguir persiguiendo periodistas para quitarlos de los medios de comunicación. Debe ser que todos se sienten seguros de que no les tocará a ellos.

hay periodistas que fueron atacados, criminalizados por este gobierno, se ha mentido descaradamente sobre ellos, se los ha tratado de violentos, corruptos, mercenarios, y se los sacó de los medios.

En otro momento del país, ese periodismo viviría en una especie de estado de alerta permanente por tener un ministro del área capaz de atacar y perseguir así a algunos colegas. Sin embargo, parece que los actos más burdos de este Gobierno se pueden naturalizar o esconder con complicidades. O será que no hay mejor adoctrinamiento que el miedo. O será que estos periodistas están de acuerdo con la persecución.

Una vez más, estos párrafos no son una queja personal. Quieren ser sobre todo una ayuda para la memoria, para que nadie se olvide de los altos niveles de autoritarismo del Gobierno, y para poner en evidencia la manipulación de sentido y la operación política y bastante sutil de parte del periodismo que sigue diciéndose independiente. Para eso, nada mejor que algunas citas textuales de esta última semana. Aquí, Gabriel Levinas, operador y guerrero mediático que supo batallar junto a Lanata en Radio Mitre, le hace una entrevista al ministro Lombardi en Infobae.

Levinas: ¿Cómo se hace para construir medios estatales y plurales luego del kirchnerismo?

Lombardi: Es necesaria una sanación, está todo muy crispado. Vos tenés gente que se irrita por trabajar para el Gobierno de Macri, como (Adrián) Paenza. Y la verdad es que no están trabajando para el Gobierno de Macri, los contratamos para que trabajen para la Televisión Pública. Es estatal y no gubernamental, lo que pasa es que es necesario un proceso de sanación de este cuerpo tan infectado por la mala ideología. Yo estoy de acuerdo con las ideologías, pero no con las autoritarias. Piensan que trabajar para un medio estatal significaría trabajar para el Gobierno. Antes te llamaba Aníbal Fernández para darte órdenes y ahora no te llama nadie para eso. No quiero pensar que toda la gente que adhirió al kirchnerismo es gente que sólo lo hizo por temas económicos. Hay gente que tiene convicciones, pero ha perdido cierta libertad de pensamiento. Tienen colonizada una parte del pensamiento, como si les impidiera pensar. De aquellos a los que se les dijo de seguir, muchos siguieron sanamente y estamos construyendo una televisión y radio plural, pero otros sólo buscaron más confrontación.

Marqué en cursiva los conceptos con que Lombardi construye su discurso y su accionar persecutorio y fascista, señalando a quienes no piensa igual a él como una enfermedad que él debe “sanar”, pero que extirpó del cuerpo estatal (porque somos “irrecuperables”) y, ya que estaba, de todo el cuerpo mediático. Las palabras de Lombardi, en un contexto realmente democrático, provocarían un escándalo que todo el periodismo denunciaría, se juntarían firmas, se pediría su renuncia, y, salvo los levinas más recalcitrantes, todos los demás se negarían a trabajar en ese Estado desinfectado, fumigado por un vengador frenético designado como ministro. Sin embargo, los periodistas más normales no tienen problemas con ningún energúmeno. Y vamos a ver algunos textuales más.

Romina Manguel en el diario Perfil

“Consultada por su incorporación a la radio estatal, Manguel sostiene: ‘Creo que debo de ser de las periodistas que menos le gustan a Mauricio Macri. Cuando me lo ofrecieron me dio la pauta de que no deberían ni haberlo consultado. Cubrí judiciales mucho tiempo y he tenido encontronazos importantísimos con él. Sin embargo, yo estoy conduciendo la primera mañana de la radio del Estado, no es la radio de Macri, porque, si existiese el concepto de la radio de Macri, él no me elije’”.

Es llamativo que a Manguel los servicios de su inteligencia no le hayan alcanzado para discernir que los periodistas que menos le gustan a Macri fuimos y somos perseguidos y estigmatizados y hoy no estamos en los medios. No ver algo tan obvio como eso hace que sospeche hasta el más idiota.

Vamos ahora a ver qué piensa otra periodista de las normales sobre esta cuestión. En el diario La Nación.

“María O’Donnell, que desde este año conduce la segunda mañana en AM 590 Radio Continental, debutó en marzo pasado con su programa 50 minutos en la señal de noticias C5N, del grupo Indalo. Sin embargo, poco después de estar al aire y tras la denuncia de la AFIP contra los propietarios de la emisora por el no pago de impuestos por el equivalente a unos $ 8000 millones, la periodista decidió no continuar con el programa. ‘Cuando un medio entra en guerra con el Gobierno se dificultan las condiciones para hacer periodismo’, argumentó O’Donnell en ese momento.”

A esta hora, María O’Donnell ya tiene un contrato con la Televisión Pública para conducir Ronda de Editores, un programa periodístico los domingos a las 14:00. Evidentemente le pareció mal estar en un medio “en guerra con el Gobierno” (cosas del destino que, después de parecerle mal estar en guerra con el Gobierno, ese mismo Gobierno le ofreció un contrato en la televisión estatal). Y sorprende que nunca le pareció mal estar en guerra con el anterior Gobierno. Recuerdo en 2011 cuando O’Donnell criticó a 678 diciendo que era propaganda oficial, cuestión que le respondí en aquel momento, y que produjo esta respuesta de su parte. Miren qué interesante lo que decía:

“Aunque somos cada vez menos, aún creo en el periodismo independiente, y con esto no quiero decir objetivo. Nadie es objetivo. Pero el periodismo, si no tiene independencia del poder de turno, no es periodismo. Es propaganda. No estoy inventando nada nuevo: en palabras que no recuerdo en forma textual ahora, Gabriel García Márquez decía ‘el periodismo tiene que ser la mosca en el oído del poder’. ¿Es 678 la mosca en el oído del Gobierno? No lo creo… (¿hará falta argumentar?).” (La imagen correcta era “la mosca en la oreja”.)

Es una pena que O’Donnell jamás se dé cuenta de dónde está “el poder de turno”, porque siempre piensa que está en la vereda de enfrente de donde está ella, y siempre se equivoca. Miren si se equivoca que Lombardi expresó lo siguiente al respecto de esta periodista independiente.

“Es muy importante que la discusión de los temas públicos se refleje en la TV Pública. Estamos entusiasmados y muy contentos. Habrá un tratamiento plural de la información con jóvenes brillantes del periodismo argentino. Y los domingos es un orgullo que María O’Donnell esté en la TV Pública”, dijo a La Nación el ministro de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi”. Ser el orgullo del fumigador de periodistas opositores creo que es un problema. Vaya a saber a dónde irá a posarse esa mosca.

Para terminar, un textual de otro periodista de los normales en el diario Perfil.

“Zlotogwiazda opina que la Argentina se ha encaminado a un sistema público estatal: ‘Más importante que el modo organizacional del sistema de medios es con qué criterio se los maneja, si querés hacer medio público o gubernamental. Durante muchos años fue lo segundo, ahora hay un atisbo de que se gire esa tendencia. En la televisión, que es lo que yo más conozco, se puede ver, como ahora en la TV Pública no hay una programación ultra oficialista como la que había antes’.”

Zlotogwiazda, que desde su programa en TN hizo gala de un irreductible antikirchnerismo moteado de pinceladas de moderación como elegante camuflage, hoy ve con buenos ojos que se separe “lo público de lo gubernamental” extirpando la enfermedad kirchnerista. Cuando habla de que no es tan importante el “modo organizacional” quizá quiera significar que no le importa demasiado que con un decreto este Gobierno se haya cargado la LSCA, y con ello a las autoridades que por ley del Congreso tenían mandato por dos años más. Eso no es importante. Lo importante es que, persiguiendo a ciertos periodistas, la cosa está mucho mejor. Ese es el “atisbo” que él ve.

Preguntas finales. ¿Se hacen los idiotas estos periodistas que no lo son? ¿No saben que en su Televisión Pública plural no hay ningún periodista opositor y sin embargo ven pluralismo? ¿No se dan cuenta de que el mayor aparato comunicacional del país miente y esconde para apoyar, cuidar, sostener, y es hiperoficialista de este Gobierno que persigue a periodistas? ¿No les parece raro que el ministro de medios sea un fascista que determina quiénes son los comunicadores que son una enfermedad? ¿Realmente les parece que hay más pluralismo sin voces kirchneristas en los medios? ¿Piensan que es mejor tener un ministro autoritario y antidemocrático que los contrata y los felicita, a que esté 678 en el aire?

Pluralismo, una palabra que hay que tener a mano como un pañuelo de papel. Por si hay que verse limpito.

Una cosa más y ya termino. Una anécdota. Año 2010, mi primera entrevista telefónica. Me llama Diego Schurman, que me hace aquella pregunta obvia de si no me daba miedo que al cambiar el Gobierno yo me quedara sin trabajo. Me acuerdo que le dije que sí, que me daba miedo de quedarme sin trabajo, igual que le iba a pasar a miles de personas que iban a quedarse sin trabajo si cambiaba el Gobierno. Bueno, hoy Diego Schurman trabaja en Canal 7.

Gracias por la entrevista.


 

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