Por Roberto Álvarez Mur

En el marco conmemorativo del Día del Periodista, el actual escenario político y social llama con fuerza a la reflexión –cuando no a duras críticas– respecto del modelo de país instalado en los últimos meses por Cambiemos. La reciente presentación de un proyecto de ley para castigar a periodistas por divulgar información sobre blanqueo de capitales representa la gota que rebalsa el vaso para una profesión que, luego de diez años de lucha contra los monopolios mediáticos empresariales, observan cómo las actuales políticas neoliberales propician el regreso a la represión y precariedad de los peores años del menemismo.

“Está claro que el gobierno de Macri es una amenaza para la libertad de expresión. Hoy el periodismo vive una situación crítica, vuelven formas de persecución y censura indirecta, regresa la concentración de propiedad de medios, se destruyen los medios comunitarios y locales, la voz pública vuelve a ser para pocos y se restringe fuertemente el acceso a la información”, expresó la senadora provincial por Nuevo Encuentro-FpV y presidenta de la comisión de Libertad de Expresión del Senado bonaerense, Mónica Macha. El comunicado continúa: “En apenas seis meses del Gobierno de Macri, ya hubo allanamientos en C5N, desaparición de medios, programas y publicaciones opositoras al gobierno y una constante persecución a periodistas, como fue el caso de Navarro por su informe sobre el presidente y sus negocios. A esto se suma el inaceptable artículo que el macrismo intenta imponer en la ley de blanqueo de capitales a través del cual un periodista que informe sobre los adherentes puede llegar a ir hasta cuatro años preso”.

También la decana de la Facultad de Periodismo de La Plata, Florencia Saintout, se pronunció al respecto y cuestionó una vez más la disolución de la AFSCA (reemplazada por el Enacom). “Sin Ley de Medios no hay democracia. Que en la actualidad no exista la AFSCA, que hayan quedado sin trabajo más de 2.500 periodistas en los últimos seis meses, que hayan cerrado tantos medios como cerraron desde la asunción de Macri y que no haya una ley que garantice la libertad de expresión, habla del concepto que tiene el Gobierno respecto del periodismo. Están al servicio de los deseos de las corporaciones mediáticas que confunden, como siempre lo han hecho, la libertad de expresión con la libertad de empresa”.

Con el eco de Juan Domingo Perón, quien alguna vez afirmó que “la prensa, como los hombres, como las instituciones, como los gobiernos y aun como los pueblos, orienta su conducta según sus ideales o según sus intereses”, o el camino de profesión y militancia legado por la figura de Rodolfo Walsh, muchos profesionales observan la delicada posición que el rol del periodista encuentra frente a las luchas de poder que se libran en el entramado social. En la actualidad, varios de sus referentes dan palabra de la perspectiva que arroja el panorama vigente. “El principal dato que nos habla de los tiempos que se nos vienen respecto del periodismo es el proyecto de ley de blanqueo de capitales, donde se impide a los periodistas informar sobre quiénes están involucrados”, dijo a Contexto el escritor y periodista Hernán Brienza, quien en las últimas semanas fue blanco de críticas de la prensa oficialista por su fuerte posicionamiento ideológico, manifestado en sus columnas.

“Si uno analiza que durante los últimos doce años el Gobierno anterior despenalizó calumnias e injurias, y ahora el actual Gobierno plantea un proyecto de ley para amordazar a los periodistas y los periodistas oficialistas no dicen nada, creo que ahí tenemos”, dijo Brienza, y agregó: “Creo que la herramienta para dar la pelea es siempre la misma básicamente: tener honestidad intelectual, inteligencia y el valor de querer denunciar lo que haya que denunciar. Eso en el marco de una profesión que está dominada por los Estados en el mejor de los casos, y las corporaciones y los monopolios en el peor de los casos”.

En esta misma línea, el abogado, periodista y autor de diversas investigaciones sobre el aparato corporativo del Grupo Clarín, Pablo Llonto, dijo a Contexto: “En cinco meses hemos retrocedido a la época menemista, que fue una de las más siniestras para el ejercicio del periodismo. No solamente se expresa con lo que fue el ataque, por orden de Magnetto y ejecutado por Macri, a la Ley de Medios –que fue el primer disparo a la libertad de expresión por parte del Gobierno del PRO y la UCR–, sino que a partir de allí comenzó el ataque enorme a la gran cantidad de periodistas, a través de despidos en medios. A eso se suma la ocupación por parte de sectores vinculados a los grandes grupos económicos y ahora establecidos en los medios de comunicación estatales; eso hace que otra vez debamos luchar ya no sólo por salarios y condiciones de trabajo, sino también por la libertad de expresión, por defender el derecho a la comunicación frente a un Gobierno de lógicas mercantiles, tal como lo hacíamos en los noventa”.

Llonto aseguró que la principal herramienta para afrontar este escenario crítico reside en la educación. “Por supuesto en las Facultades de comunicación y de periodismo, en las Universidades nacionales. Tal es el caso de la Facultad de Periodismo de la UNLP, o Sociales en la UBA, son espacios donde desde lo académico y lo estudiantil hay una clara conciencia y resistencia para dar la pelea en las aulas y en los espacios que desde allí nacen. Nuestra pelea es para poder consagrar a la comunicación como un derecho humano”.

Llonto agregó: “En los últimos años se sacó la careta a las corporaciones mediáticas y a los falsos periodistas independientes. Que la sociedad conozca a los dueños de los grandes medios para que conozcan las ambiciones de poder y de golpismo que llevan en sus venas. Eso logró que en la actualidad una gran parte de la sociedad sepa distinguir entre periodismo para ganar plata y periodismo para defender derechos”.

Mientras tanto, respecto de la actual coyuntura mediática, el Frente para la Victoria se pronunció en repudio al proyecto presentado por el macrismo en referencia a la difusión del blanqueo de capitales. “El artículo propuesto es claramente inconstitucional, ya que viola el derecho de publicar las ideas por la prensa sin censura previa consagrado en el artículo 14 de la Carta Magna, y la prohibición de que el Congreso dicte leyes que restrinjan la libertad de imprenta, como dispone el artículo 32”, aseveró el bloque conducido por Héctor Recalde y agregó: “Además, es un retroceso en los estándares democráticos de nuestra sociedad, al coartar la libertad de los periodistas para informar y del pueblo a informarse”.

Por su parte, los medios de comunicación populares y alternativos se constituyeron en los últimos años como una fuerte respuesta al aparato mediático corporativo. La Garganta Poderosa es un claro ejemplo de esa construcción y también compartió su perspectiva con Contexto: “Para nosotros, el periodismo es y siempre ha sido un medio y no un fin en sí mismo. Un medio para visibilizar la cantidad de problemas que tienen nuestros barrios, que no tienen que ver con la posibilidad de crear un producto editorial. Para nosotros el periodismo es una herramienta históricamente negada para nuestros barrios, y que durante décadas fue utilizada para invisibilizar problemáticas”, dijo la agrupación barrial.

“En ese contexto, en los últimos años esa discusión se puso arriba de la mesa. Quizás no al mismo nivel que hubiéramos deseado. Los pobres somos, hasta el día de hoy, una cuenta pendiente en la participación mediática. Lamentablemente, si este Gobierno se pudo llevar puesta la Ley de Medios o la AFSCA, con la facilidad y liviandad que lo hicieron, tuvo que ver con un proceso de debilitamiento que transcurrió durante años”, aseveraron desde la organización barrial que supo canalizar sus demandas e ideas a través de la reconocida revista que logró publicar en sus páginas a figuras de la política, el deporte y el arte.

El historiador Cesar Luis Díaz expresó, por su parte: “Los medios en la actualidad han llegado a un punto que no tiene precedentes en nuestra historia, en el cual las corporaciones están en total sintonía con el Gobierno de turno. Por más que sepamos que existen las redes sociales –que pueden servir como un paliativo–, tenemos que tener en cuenta que estas no forman la agenda pública. Hoy la televisión y los diarios son los que forman la agenda”.

Estos medios, además, “siguen con su lógica de siempre: bombardean permanentemente las mismas pocas noticias”, y agregó que “consecuentemente durante los años kirchneristas hubo errores propios, no hemos podido formar medios que nos den lugar a tener otra voz para contrarrestar el discurso monolítico y que continúen a largo plazo”.

El autor del libro Comunicación y Revolución indicó que particularmente en La Plata sucede que no hay ningún medio impreso que contrarreste el discurso del diario El día, y destacó: “Estamos necesitando un samarradero de conciencias como fue Jauretche, que con su perfil de generar polémica podía hacer que la gente reflexione en el medio de la nada”.

En una fecha de conmemoración donde, para muchos de sus protagonistas, hay poco para festejar, el escenario nacional muestra un porvenir donde las oficinas de redacción, los micrófonos de las radios y las cámaras de TV serán un terreno de disputa clave ante el avance de los grupos empresariales y mercantiles que –como demostraron en apenas cinco meses– vienen por todo. Y esta vez con la ayuda del Gobierno.

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Marcha por los derechos del periodista

Este miércoles 8 de junio, diversas organizaciones gremiales de prensa convocaron a una movilización al Ministerio de Trabajo de la Nación en reclamo por despidos y precarización laboral, salario mínimo no menor a la Canasta Familiar, en defensa de la libertad de expresión, cumplimiento de estatutos y convenios, libertad de Milagro Sala, entre otras consignas. Convocan SIPREBA, FATPREN, CISPREN, entre otras.

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