Por Alejandro Palladino

Mientras los medios de comunicación oficialistas machacan sobre el caso Lázaro Báez y sobre cuánto creció el patrimonio de Cristina Kirchner para desviar la atención y volcar los enojos hacia el pasado, cada vez queda más flaco el relato de la “pesada herencia”. Para los comerciantes, pequeñas y medianas empresas, el presente es oscuro y el futuro difuso. Entre tanto, la incertidumbre crece. Más aun cuando el ministro de Energía que decidió el tarifazo, que tuvo que salir a aclarar ayer que no iba a renunciar, todavía continúa justificando su ajuste, que destruyó a miles de comercios, con críticas a la anterior gestión.

Según Fedecámaras, una entidad que representa a pequeñas y medianas empresas de todo el país, en lo que va de 2016 y debido a las políticas de devaluación, inflación descontrolada y brusco ajuste en las boletas de los servicios, que en tan pocos meses han hecho polvo el mercado interno, son 5 mil los comercios minoristas que cerraron a nivel nacional. Asimismo, en la provincia de Buenos Aires de María Eugenia Vidal, la cifra de negocios que bajaron sus puertas es de 2 mil. Los datos de Fedecámaras arrojan también que en la comparación de mayo de este año con el de 2015 las ventas cayeron un 10%.

Rubén Manusovich, titular de Fedecámaras, explicó cómo golpea en los comercios la ecuación de precios y boletas de gas y luz en alza sumado al descenso de las ventas, producto del ajuste que provocó que los bolsillos estén vacíos por la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, que antes consumían más: “Los pequeños negocios, por el volumen de ventas que tienen, se quedan sin márgenes de ganancia, deben afrontar un brutal ajuste de tarifas y al mismo tiempo absorber los aumentos de precios mayoristas, porque es imposible trasladar esos costos al mostrador”.

Además, Fedecámaras señaló que de los 5 mil cierres, 500 fueron de pymes, las pequeñas y medianas empresas que aportaban el 70% del empleo en el país.

Por su parte, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), publicó un informe de comparación interanual que da cuenta de la abrupta caída de las ventas minoristas en 2016, que refleja la merma en el consumo. Tras un último ascenso en las ventas en diciembre de 2015 de un 3,1, la caída fue vertical: -2,3 para enero, -4,5 para febrero, -5,8 en marzo y -6,6 en abril. Las actividades económicas engloban la venta de productos de ferretería, bijouterie, electrodomésticos, perfumería, materiales para la construcción, golosinas, juguetes, entre otros.

Un ejemplo en La Plata: el cierre del restaurante Sutra

Ante la suba alevosa de impuestos y la inflación, la clase media recorta sus gastos. Según la Cámara de Restaurantes, en CABA cierra un local de ese tipo por día, puesto que las pérdidas no cesan por los mayores gastos y los menores ingresos.

En City Bell, en el Gran La Plata, el restaurante Sutra cerró esta semana: “Era más la plata que salía que la que entraba” dijo a Contexto Belén Mosler, jefa de mozos del negocio. “La temporada de verano fue muy baja en comparación a la de otros años; en enero ya era difícil; y luego lo peor empezó después de la temporada de verano”, afirmó una de las veinte empleadas del local que quedó sin trabajo, quien agregó: “La luz y el gas eran imposibles de pagar.

Antes del ajuste de Aranguren, la boleta de luz de Sutra era aproximadamente de 5 mil pesos. La última, dijo Mosler, fue de 25 mil.

“Sabemos que, aunque queramos abrir este lugar como cooperativa, no podemos por una cuestión de números. No llegamos”, dijo la trabajadora, y añadió: “El dueño nos bancó hasta último momento, pero era imposible seguir”.

“Hace cinco años que trabajo acá y me doy cuenta el flujo que hay en la calle, en los negocios. Hay muchísimo menos consumo. Los clientes de Sutra de siempre, que antes venían tres veces por semana, en las últimas semanas venían una vez por semana o cada quince días. Y ellos mismos nos dicen que ya no pueden”, concluyó.

El informe de Fedecámaras expresa que los cierres de negocios están distribuidos de la siguiente manera en el país: 600 en la región del Noreste, 500 en el NOA, 500 en la Capital Federal, 400 en Córdoba, 300 en Santa Fe, 150 en Mendoza. Los demás se dispersan en las otras provincias.