Por Héctor Bernardo

Ayer se supo de tres muertes más como consecuencia de la enfermedad conocida como gripe A. Dos de esos casos se dieron en La Plata y el tercero en Concordia, Entre Ríos. A esta altura ya son 35 los fallecidos durante 2016 por esta enfermedad, lo que supera el número del año pasado para esta misma época.

En declaraciones al canal TN, el director de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación, Jorge San Juan, aseguró: “La mayoría de los (casos) graves o muertos son estos pacientes que no han ido a vacunarse, que no han recibido la vacunación”. Luego reconoció que “hay muchos más casos de los que teníamos el año pasado”.

Lo que no señaló el funcionario macrista es que el Gobierno de Cambiemos decidió recientemente cerrar la Dirección Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, área desde donde se realizaban las campañas de prevención y vacunación contra la gripe A (entre otras enfermedades).

Según señaló el propio diario Clarín: “El 80% de los bebés que tienen entre 6 meses y 2 años, y están en mayor riesgo de complicaciones y de morir por la gripe, todavía no recibió la vacuna”.

El ex viceministro de Salud de la Nación, Nicolás Kreplak, señaló recientemente a Contexto la importancia de las campañas de prevención en esta época: “Estamos en plena campaña de vacunación contra la gripe, estamos en temporada alta del trabajo de prevención de enfermedades inmunoprevenibles, especialmente gripe A”.

“Las inmunizaciones no son solamente las vacunas, sino todo el control, la capacitación y la integración de este trabajo con muchas otras áreas”, remarcó Kreplak.

Otro dato que no es menor y que atenta contra la posibilidad de que todas las personas que pertenecen a los grupos de riesgo puedan vacunarse es que, en la provincia de Buenos Aires, la gobernadora María Eugenia Vidal se ha negado sistemáticamente a dar el aumento que piden los médicos estatales, lo que ha llevado a que durante más de quince semanas haya paros en los hospitales públicos (en jornadas de tres días por semana).

La eliminación de la Dirección que trabajaba en las campañas de prevención y vacunación contra la gripe A genera consecuencias irreversibles. La falta de información y de campañas de concientización son consecuencias de un Gobierno que ha decidido achicar el Estado. Las muertes de las personas que no acceden a la vacuna, también.