“No hay chances de una recuperación para el segundo semestre”

“No hay chances de una recuperación para el segundo semestre”

El economista Arnaldo Bocco, ex director del Banco Central, comentó a Contexto cuáles son las expectativas de las finanzas del país hacia el futuro cercano. “Hay que explicarle a los argentinos que las cosas no van a mejorar”.

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Por José Welschinger Lascano

Arnaldo Bocco dirigió el Banco Central de la República Argentina en años del kirchnerismo, así como el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), y cuenta además con una amplia trayectoria internacional. Entrevistado por Contexto respecto del panorama actual de la economía argentina, aseguró que el Gobierno está comprometido con la creación de un relato que consiste en expectativas que no va a alcanzar, ya que la política está orientada hacia la especulación financiera.

“Macri hizo una oferta en la política económica que consistió en la liberación del tipo de cambio, la devaluación, la baja o quita de retenciones, y la apertura hacia el capital extranjero”, comenzó Bocco.

“Son varios puntos de partida, cuyo impacto se esperaba en el plazo de dos o tres meses; luego lanzó su política monetaria con metas de inflación. Esas metas de inflación trajeron unas tasas de interés muy altas, que implicaron despidos y cese de pagos en la administración pública, recorte de la distribución de la coparticipación provincial, reducción de ciertos impuestos como las retenciones; y de pronto se encontró con que carecía de los recursos necesarios para sostener la transición política”, completó.

Según comentó el economista, fue allí donde comenzaron a generarse las pésimas expectativas: “En consecuencia, se creó un relato para ganar la pulseada en las áreas más sensibles del Gobierno, la desocupación y la inflación; pero las tasas de inflación siguen siendo las más altas desde 2001, proyectada en el 42% interanual, y el desempleo todavía no termina de calcularse, ya que el trabajo en negro sigue sin medirse”.

“se creó un relato para ganar la pulseada en las áreas más sensibles del gobierno, la desocupación y la inflación; pero las tasas de inflación siguen siendo las más altas desde 2001.”

El especialista comentó cómo el relato oficialista está operando para enmascarar estas malas perspectivas detrás de condiciones favorables que heredó de los gobiernos kirchneristas. “Macri salió a señalar que las inversiones están entrando a la Argentina, pero esas inversiones provienen de acuerdos realizados por los gobiernos de Néstor y Cristina, empresas internacionales que van a invertir en el país más allá de quién lo gobierne”, sostuvo.

Sin embargo, y pese a que esas llegadas de capitales ya habían sido anunciadas en años anteriores, las nuevas inversiones fuertes a las que se refiere el Presidente son netamente especulativas. “Llegan para convertirse en pesos y transformarse en bonos de la deuda”, explicó Bocco, “a colocar en las Letras del Banco Central (Lebac) que los extranjeros no pueden comprar, pero que obtienen mediante diversos mecanismos. Con todo esto, un inversor de capitales extranjero levanta actualmente en la Argentina en tres meses lo que ganaría en cualquier país desarrollado en tres años, un 3%”.

Para Bocco, lo que caracteriza al actual paradigma económico es la agilidad con la que se adapta a los cambios del mercado, que sólo es accesible a unos pocos: “Esta timba de la bicicleta financiera es operada con velocidad furiosa, porque el capital se relocaliza inmediatamente donde consigue las mejores tasas de interés”. Al mismo tiempo, aseguró: “Pero nunca se traduce en inversiones productivas para el país, que son las que se prometían”.

“Con todo esto, un inversor de capitales extranjero levanta actualmente en la Argentina en tres meses lo que ganaría en cualquier país desarrollado en tres años, un 3%.”

Respecto de la gran promesa del oficialismo, que consistía en una recuperación de la economía para los meses de junio y julio, Bocco consideró: “No hay chances de una recuperación para el segundo semestre. Lo único que podría plantearse en ese sentido sería una recuperación luego del segundo semestre de 2017. Hasta entonces, lo que se anticipa es un ajuste muy duro sobre el sector privado, donde se resaltarán la caída del consumo y de la inversión. También caerán el salario real y crecerá la tasa de desempleo”.

Sobre este asunto, en relación con el panorama político que se dispara con las decepciones económicas, consideró: “Hay que explicarle a los argentinos que por lo pronto las cosas no van a mejorar, que hay que seguir esperando; pero además que este modelo económico llegó para eso, para bajar el salario real y generar un nuevo disciplinamiento laboral que implica resignarse a los intereses del mercado”.

Respecto de lo que cabe esperar en materia de previsión social, uno de los puntos que actualmente tiene en jaque a la política europea, Bocco también opinó que la tendencia señala hacia el ajuste. “El Gobierno no va a actualizar las pensiones y jubilaciones de la forma en la que lo hacía la gestión kirchnerista, y lo más probable es que se busquen mecanismos para que los altos salarios tengan retiros privados, quebrar el esquema solidario y hacer lo imposible por vender las acciones de Anses y otras instituciones públicas, además de avanzar en muchas privatizaciones”. Y aclaró: “Va a ser un cambio paradigmático importante. Este es un Gobierno conservador y, como tal, va a trabajar para otros intereses”.

“Hay que explicarle a los argentinos que por lo pronto las cosas no van a mejorar, que hay que seguir esperando. pero además que este modelo económico llegó para eso, para bajar el salario real.”

Uno de los puntos en los que se encuentra anclado el relato oficialista consiste en la atracción de inversiones productivas. Pese a explicar que actualmente las inversiones creadas por la política de Cambiemos se restringe al capital de especulación financiera, para el economista atraer al capital extranjero no sería una estrategia inviable.

“Las inversiones vendrían porque el país es atractivo”, aseguró, “pero eso requiere de un pacto con los consorcios extranjeros y complementarios para ver cómo se podría interactuar de otra manera. Si para darle de comer a los argentinos la propuesta consiste en industrializar el campo, entonces estamos hablando de una gran inversión del Estado; pero, mientras nos estamos orientando hacia la atracción del capital financiero especulativo, hay países que sí se están industrializando, y que nos van a ganar la carrera el día de mañana”.

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MERCOSUR Y ACUERDO DEL PACÍFICO

Mientras la Argentina recursa el camino de la especulación, otras regiones aprovechan para anticiparse al futuro. Consultado respecto de las perspectivas argentinas en cuestión de economía internacional, y de las intenciones del presidente Macri de integrar al país dentro del tratado de libre comercio conocido como Acuerdo del Transpacífico, el ex director del Banco Central consideró necesario comenzar a alertar a la ciudadanía sobre las consecuencias de firmar ese contrato.

“Macri nos va a llevar para ese ámbito siempre y cuando los grados de libertad política así se lo permitan. Hay un paso previo, que sería discutir la flexibilización del MERCOSUR, la autorización de acuerdos nacionales en países como Uruguay y Paraguay, que posibiliten esas jugadas de libre comercio, y profundizar en toda la región el esquema conservador”.

Para el especialista, el punto en cuestión es el siguiente: “Cuando vino (Barack) Obama, se llevó una enorme bolsa de regalos que no fue puesta en discusión desde la opinión pública, y no todos eran acuerdos secretos. Pero ahora nos enteramos que quieren hacer bases militares, y, salvo algunas voces sueltas, nadie está discutiendo eso. Parece que a nadie le preocupa. Obama se llevó el manejo de las licitaciones científicas del Estado argentino, junto a otras muchas cuestiones, como el acceso a los datos informáticos”.

Bocco concluyó que el destino de ese proyecto permanecerá en la incertidumbre hasta que se haga visible cuál será la postura de la ciudadanía: “Por eso se nos hace imposible saber cómo reaccionará el pueblo argentino ante la convergencia hacia el Acuerdo del Transpacífico, porque hay pequeños sectores de poder que se verían muy beneficiados con esa transformación económica, y otros, como el automotriz, que podrían salir muy perjudicados”.

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