Por Contexto

A sólo un mes del Bicentenario de la Independencia, y aunque parezca paradójico, en el país ha retornado una dinámica que se parece mucho a la que predominaba en las primeras dos décadas de 1900: la clase gobernante se mezcla con la élite porteña entre cócteles y tertulias y, entre copas, subastas de arte y largas mesas, se va moldeando un proyecto económico y político. En esos sofisticados encuentros pueden verse las nuevas interrelaciones de poder.

Quizá el dato más sorprendente es que, como en aquella época, esas reuniones son relatadas por la prensa masiva. Sin pudor, son contadas con benevolencias, como en las tradicionales “páginas de sociales”, reservadas para eventos y para la farándula. Son presentadas desde la simplicidad cuando dan cuenta de algo profundo, de un núcleo de poder que vive sus mejores horas.

Una de las últimas piezas de esta especie se tituló “Cóctel y definiciones”. Sí, así. Salió el lunes 23 de mayo en Clarín, en una columna de noticias breves sobre política y economía. Allí se daba cuenta de un mitin en “la residencia de Dominique Biquard y Luis Parenti (coleccionistas de arte) donde, mientras los asistentes contemplaban obras audaces, el fiscal Campagnoli y Alberto Abad (AFIP) eran requeridos por los escándalos de Lázaro Baez”. En tanto, seguía la información, “A Alex Reynal (MBA) le preguntaban por los interesados en la empresa de Ángelo Calcaterra, el primo presidencial”.

No debería ser motivo de alarma, al menos, que un fiscal que se hizo famoso por enfrentar al Gobierno anterior, el presidente de la AFIP y el consultor de Calcaterra estén tan alegremente conversando de temas tan sensibles. ¿Calcaterra no fue mencionado también por Báez como uno de sus socios principales? Mejor no arruinar una noche tan linda con teorías conspirativas.

En el mismo evento estaba Juan Curuchet, el presidente del Banco Provincia, quien “aseguraba que en el banco no caen las cuentas sueldos, en un indicio de que el desempleo en los trabajos de calidad no habría disminuido”. Quizá el champagne le había aflojado un poco la lengua, teniendo en cuenta que se trata de un funcionario que no habla con los periodistas bonaerenses. En ese camino, “también afirmó que tienen récord de pedidos de crédito para la presente campaña agrícola”.

Otra nota de este tipo fue la titulada, también en el autocatalogado “gran diario argentino”, “El Banco Nación sale al exterior”. En ella se describía lo siguiente: “Carlos Melconian, presidente del Banco Nación, fue una de las estrellas el último viernes de la feria ArteBa. Lo celebraban artistas e inversores por su decisión de relanzar el célebre concurso de pintura” de la banca estatal.

Como marcan los tiempos actuales, el eterno candidato malogrado al Ministerio de Economía también se sintió cómodo entre celebridades para hacer anuncios. “En paralelo, Melconian aprovechó para anunciar que el Nación pone proa a la exportación y que reforzará las catorce sucursales que el banco tiene en las principales capitales del mundo”. La comunicación de las políticas de gobierno ha cambiado de lugar. De los salones de la Casa Rosada a otros salones.

Justamente, otro artículo de estilo intimista tiene que ver con Balcarce 50. Hace dos días, La Nación publicó “Casa Rosada: se profundiza el plan de deskirchnerización”. Según el periodista, que no sabe bien dónde estaba ubicado, “mientras el presidente Mauricio Macri presidía una reunión conjunta con el titular del BID, Luis Alberto Moreno, el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, recorría muy serio el Salón de los Patriotas Latinoamericanos”.

El cronista de turno seguramente seguía de cerca a De Andreis porque escuchó que “murmuraba” una decisión ya tomada: “Estoy buscando y viendo qué cuadros se pueden sacar”. Según el detalle, “el funcionario recorrió el salón que Cristina y Néstor Kirchner inauguraron en mayo de 2010 y anotó” qué obras bajaría. “Augusto César Sandino, el héroe nicaragüense cuyo retrato fue enviado por el presidente de ese país Daniel Ortega. También miró el retrato del peruano Víctor Haya de la Torre, enviado por el ex presidente Alan García, y se quedó también un largo rato frente al de Ernesto Che Guevara, en su tradicional pose, un obsequio de los hermanos Fidel y Raúl Castro”, completó.

Un gobierno de quién y para quién

A quienes buscan negar que el de Macri es un gobierno de los empresarios les haría muy bien releer la nota “El Gobierno y los empresarios más fuertes, con coincidencias”, publicada en la página 17 de Clarín del jueves 28 de enero. Es la crónica de una visita “de los trece principales empresarios del país y directivos de la Asociación Empresaria Argentina (AEA)” que realizaron a la Casa Rosada, en la cual fueron recibidos por el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Es importante repasar la lista de los asistentes: Luis Pagani (Arcor), Paolo Rocca (Techint), Héctor Magnetto (Grupo Clarín), Carlos Miguens (Grupo Miguens), Aldo Roggio (Grupo Roggio), José Cartellone (Construcciones Civiles) y Cristiano Rattazzi (FIAT Argentina), Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza), Alberto Grimoldi (Grimoldi), Gustavo Grobocopatel (Grobo Agropecuaria), Federico Braun (La Anónima) y Enrique Cristofani (Santander Río). Según se daba cuenta, “la sorpresa la dio Macri que pasó a saludarlos”.

“Peña les contó la expectativa positiva que está generando en la población el gobierno de Macri”, decía el texto, “y acordaron trabajar en la búsqueda de consensos que signifiquen mejoras en los índices de la economía nacional”.

Por si no quedaba claro que en la mesa estaban “los dueños de la Argentina”, el remate lo reafirmaba: “AEA se caracteriza por la participación personal de los titulares de las empresas más importantes del país que, en conjunto, facturan $ 200.000 millones al año y emplean a 300.000 personas”.

Diez días antes, otra nota también daba cuenta de los nuevos reacomodamientos. El tono, el mismo: una charla de quincho, como si se tratara de una discusión de fútbol y no del destino de 40 millones de personas. En este caso, la historia sucedía en la exclusiva Punta del Este. “Viento de frente y paritarias, en una selecta comida empresaria”, era el título. Como si se tratara de una novela, arrancaba: “La noche era estrellada y cálida, una coincidencia poco frecuente en la tradicional comida que organiza, siempre en enero, Jorge Brito”.

Luego, aclaraba: “La invitación a la chacra Mama Gansa con la que el dueño del grupo Macro agasaja a sus pares y marca el fin de la temporada de negocios en Punta del Este es signo de distinción”. En ese caso, Melconian también “estuvo entre los más solicitados”. Había llegado “acompañado del ex Galicia Luis Rivaya y ahora uno de sus directores”. En el lugar “abundaban los banqueros”.

Es impresionante cómo algunas cosas que se dijeron allí después fueron pasando: “Brito, el anfitrión, apuntó que a Argentina le va a resultar difícil generar dólares por exportaciones y que tendrá que tomar deuda. Muchos coincidieron en la urgencia de recomponer el frente externo”.

“Hubo quienes insistieron que en ese escenario es indispensable un blanqueo de capitales para repatriar el dinero depositado en el exterior”, apuntaba uno de los párrafos. Coincidencias o no, se trata de medidas que el Ministerio de Hacienda estaría por anunciar.

Otros ya se adelantaban y le tiraban letra a Cambiemos: “Rattazzi advirtió que el primer semestre viene difícil y que la crisis en Brasil golpea al sector automotriz porque los salarios en dólares siguen siendo, pese a la devaluación, más altos que los brasileños”. También reclamaron “serenar el frente sindical”.

La autora, Silvia Naishtat, marcaba, por último, un dato revelador: “La detención de Milagro Sala, esa tarde, apenas se mencionó y fue vista ‘como un gesto de gobernabilidad’, según confió uno de los asistentes”. Estas cumbres disfrazadas de almuerzos o de cenas son parte de la diplomacia interna a la que sólo tienen acceso un selecto y reducido grupo, la otra cara de la “meritocracia”.

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Un palco VIP anticipatorio

Esta zaga comenzó con la descripción que hizo Clarín de los presentes en el festejo del macrismo aquel domingo que lo consagró jefe de Estado, después de derrotar a Daniel Scioli en la segunda vuelta. Aquí dos fragmentos:

“Allí estaban festejando junto al líder del PRO, Daniel Novegil de Techint, Federico Tomasevich de Puente, Gustavo Lopetegui de LAN, Juan Carlos Villa Larroudent de Omint, y Luis Etchevehere y Luciano Miguens de la Sociedad Rural. Directivos de DirecTV, TGN y Banco Galicia también asistieron anoche al salón donde una multitud recibía feliz los resultados del balotaje. También lo hacía Germán Neuss (hijo), de la industria de las gaseosas”.

“Obviamente, también estaban Nicolás Caputo y José Torello, dos amigos de Macri, desde el colegio Newman, y se saludaban con Alfonso Prat Gay, también egresado de ese colegio. Rattazzi, presidente de Fiat, se convirtió en fiscal de Cambiemos en La Matanza. Y, a la noche, en el festejo opositor en Costa Salguero, era el empresario más reconocido en el VIP macrista”.

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