Por Franco Dall’Oste

Eduardo Dvorkin es doctor en Filosofía en Ingeniería Mecánica del MIT (Massachusetts Institute of Technology), además realizó un máster en Ciencia de Ingeniería Mecánica del mismo Instituto, y es Ingeniero Electromecánico de la Universidad de Buenos Aires.

Estuvo a cargo de la instalación de la TUPAC: una súper computadora que equivale a 1.200 computadoras hogareñas, y que funciona en el “Centro de Simulación Computacional para Aplicaciones Tecnológicas” del Polo Científico-Tecnológico en la ciudad de Buenos Aires. La misma fue inaugurada por la ex presidenta Cristina Fernandez de Kirchner a comienzo del año pasado, y demandó una inversión de 1.212.486 dólares y 2.745.785 pesos, aportados por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y el CONICET en el marco del “Proyecto Ondas” que administraba el Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC) de la Agencia.

Desde sus primeros trabajos, donde se usaban tarjetas perforadas, computadoras que ocupaban habitaciones enteras y que eran menos potentes que una calculadora de bolsillo, a la supercomputadora TUPAC, Dvorkin se convirtió en un referente de su área a nivel internacional.

El año pasado, en una nota con Página/12, el científico habló de que la experiencia de mantener al mismo ministro de CyT en un entorno político distinto iba a servir para demostrar que “las políticas científicas no son franchisings que pueden implementarse en cualquier situación y obtener idénticos resultados”.

-¿Qué resultados se observan, a seis meses de la gestión Macri-Barañao?

-Definitivamente, la enorme baja del poder de compra de becarios y científicos formados, la disminución de los subsidios expresados en dólares, la disminución del número de ingresantes a CONICET, el debilitamiento del desarrollo tecnológico local, muestran, a sólo seis meses de la nueva gestión, que lamentablemente mi artículo estaba en lo correcto.

¿Qué rol cree que debe cumplir el Estado dentro del desarrollo tecnológico-científico de un país como el nuestro, y cuál cree que fueron los logros y las faltas del modelo científico-tecnológico del anterior Gobierno

-El rol del Estado es fundamental: es el tractor del sistema.

Yo diría que el gran límite de nuestro desarrollo tecnológico lo constituyó la restricción externa. Para desarrollar tecnología se debe comenzar invirtiendo divisas en equipos e insumos para ir haciéndonos con el tiempo menos dependiente de las importaciones; pero esto claramente no es inmediato.

El comercio externo es el gran tema a resolver: fuga de divisas mediante el hoy incontrolable comercio interempresas, fuga de divisas mediante las exportaciones agrarias subfacturadas; presión sobre la política económica de las grandes exportadoras de granos y otros temas exigen una solución fuerte. Un nuevo IAPI o equivalente debería ser la propuesta a debatir.

-¿Cree que se logró generar una conciencia política en el sector científico?

-Absolutamente. Los científicos y los universitarios están dispuestos a exigir sus derechos que constituyen el derecho de los argentinos a un desarrollo autónomo.

-Usted estuvo a cargo de poner en funcionamiento el “Centro de Simulación Computacional para Aplicaciones Tecnológicas” del Polo Científico-Tecnológico. ¿Cómo fue esa experiencia?, ¿qué implicó este logro?

-Cuando en el año 2011 el MinCyT planteó la incorporación al Polo Científico-Tecnológico de Buenos Aires (ubicado en el predio de las ex bodegas GIOL) de un gran equipo de computación para ser utilizado por grupos de investigación de todo el país, se decidió que fueran las aplicaciones tecnológicas el centro de la futura utilización de este equipo.

En el año 2012 se formó el Consorcio Asociativo Público Privado (CAPP) ONDAS (CONICET + YPF + INVAP + SIM&TEC + UNLP + FAMAF de UC + UNRN). El objetivo de este CAPP fue el de desarrollar una plataforma tecnológica que tuviese capacidades para simular, utilizando computadoras digitales, problemas tecnológicos que involucren la propagación de ondas en medios complejos, abarcando temáticas en el área del desarrollo de radares, de sonares y de prospección petrolera utilizando sísmica.

Es importante destacar que los participantes en el grupo ONDAS son empresas nacionales líderes en desarrollos tecnológicos, Universidades nacionales, el CONICET y una pyme de base tecnológica.

Para concretar su participación en el proyecto, el CONICET estableció en el Polo Científico-Tecnológico de GIOL el Centro de Simulación Computacional (CSC), cuya finalidad es trabajar sobre temas científicos de modelado computacional de directo impacto en desarrollos tecnológicos nacionales.

Utilizando la financiación del FONARSEC, el CSC adquirió un cluster computacional de muy alta capacidad (a la fecha, el más grande del país). Este cluster fue puesto en funcionamiento por investigadores del CONICET en los primeros meses de 2015: 4.096 núcleos de CPU AMD Opteron, 16.384 nucleos de GPU NVidia, 8.192 GB de memoria RAM, redes Infiniband, sistemas redundantes de enfriamiento con agua de 80Kw y UPS para unidades críticas.

Es importante destacar que el dimensionamiento del cluster se hizo considerando que no es aceptable emplear fondos públicos sobreespecificando el equipo para figurar en listas de “top 100” o “top 500” (listas en las que, de no mediar una inversión continua, imposible en nuestro país, se sale en corto plazo), ya que este es un lujo de países en los que los recursos son enormes. El cluster especificado es un equipo adecuado para ser utilizado como herramienta en el desarrollo de tecnología nacional.

En el grupo ONDAS, y en particular en el CSC, se trabajaba sobre temas científicos como el desarrollo de métodos numéricos de resolución de ecuaciones diferenciales en derivadas parciales y los temas de computación de alto rendimiento, y al mismo tiempo se trabaja sobre la aplicación de los métodos científicos en problemas tecnológicos de interés nacional, en los que los métodos de simulación computacional son utilizados como herramientas de análisis. Están los investigadores de CONICET y de empresas pymes de base tecnológica, los doctorando y los tecnólogos focalizados en temas de alto impacto para el desarrollo nacional.

Al cluster de GIOL los científicos del CSC lo hemos denominado TUPAC, porque es una herramienta para la lucha emancipatoria: en la época en la que vivió y luchó Túpac Amaru, la gesta por la independencia americana pasaba por el enfrentamiento armado con el ocupante y el martirologio, en tanto hoy pasa por la determinación de acometer el desarrollo tecnológico autónomo.

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-¿En qué consiste el modelado por simulación computacional? 

-Los métodos de modelado y simulación computacional son hoy en día una herramienta científica indispensable para el desarrollo de nuevas tecnologías y la optimización de las ya existentes. En este campo, la interacción entre los nuevos avances científicos y las aplicaciones tecnológicas no sólo es muy rápida sino también muy natural: la industria requiere continuamente mayores capacidades para analizar problemas tecnológicos de complejidad creciente, y por lo tanto los avances científicos en los métodos computacionales son traccionados por esta demanda y casi inmediatamente aplicados al modelado y la simulación de aplicaciones tecnológicas.

Dado que importantes decisiones tecnológicas, con alta influencia en el impacto ecológico de las instalaciones industriales, en las condiciones laborales y en los ingresos de empresas y países, se alcanzan sobre la base de los resultados proporcionados por los modelos computacionales, es evidente que estos modelos deben ser altamente confiables. Por lo tanto, es de suma importancia que técnicas de modelado robustas sean utilizadas por científicos y tecnólogos con adecuada educación en el tema y que los resultados computacionales sean permanentemente sometidos a procesos de validación experimental.

Cómo resumen: se parte de la observación práctica del fenómeno a ser modelado, se modela utilizando teorías físicas y matemáticas y se comprueban en la práctica los resultados numéricos.

En nuestro país, el modelado computacional es una disciplina muy extendida en el campo científico con importantes grupos trabajando en Santa Fe, Córdoba, Tucumán y Buenos Aires y con una relativa extensión al desarrollo tecnológico… tanto como permite una industria que sólo desde las empresas estatales reclama la incorporación de conocimientos científicos a los desarrollos tecnológicos.

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