Por Franco Dall’Oste

Entre mates y tortafritas, y en un clima distendido, becarios, decanos, investigadores y distintas personalidades del ambiente científico, entre las que se destacó Roberto Salvarezza, se reunieron en el Edificio Miguel Bru de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social para poner en común los caminos a seguir en la defensa de la Universidad pública y la soberanía científica y tecnológica ante las políticas de desinversión adoptadas por el Gobierno macrista.

También participaron el decano de Ciencias Exactas, Carlos María Naón, la secretaria de Investigación de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, Laura Ferrandi, el secretario de Posgrado, Pablo Bilyk, y representantes de organizaciones entre las que se destacan Ciencia y Tecnología Argentina, Ciencia con Cristina, Becarios Empoderados y Científicos y Universitarios Autoconvocados.

“El recorte es señal muy clara de que la ciencia no es más política de Estado”, aseguró Salvarezza. En este sentido, uno de los puntos tratados durante la reunión fue la organización del sector científico en pos de resistir las políticas de desinversión: “En enero teníamos constituido un grupo de científicos que generó un documento donde se juntaron 7 mil firmas en contra de ciertas acciones que realizó el Gobierno, como el encarcelamiento de Milagro Sala o el tema de los despidos”, además de demandas que tenían que ver específicamente con el sistema científico argentino.

Uno de los temas centrales fue el giro que dio el Ministerio de Ciencia y Tecnología luego de que Lino Barañao anunciase su continuidad al frente del mismo a pesar del comienzo de la gestión macrista. En ese sentido, Salvarezza comentó que la justificación que se da para realizar el recorte es que “hay menos papers por investigador”. “Ese argumento es un misil apuntado a lo construido hasta ahora, donde se había ponderado la transferencia, donde la gente podía evaluarse porque estaba en un proyecto y no por los papers que produce”, dijo el ex presidente del CONICET, y apuntó al hecho de que el mismo Barañao había impulsado esta política.

“Hay una contradicción entre lo que se dijo antes y lo que se dice actualmente”, señaló Salvarezza, y habló sobre el recorte del 30% en el ingreso de investigadores a cargo de carrera planeado para el año entrante. En este sentido, recalcó que el país está a un cuarto de la cantidad de investigadores respecto de los países desarrollados, “es decir que no es que no necesitamos más investigadores, sobre todo si el país va a querer sostener este tirón tecnológico que veníamos haciendo, con más innovación, con ARSAT, con CONEA, con el desarrollo de biotecnología vegetal”.

Otra de las preocupaciones durante la reunión es cuál será el rol de las ciencias sociales dentro de este nuevo esquema productivista. En ese sentido, Salvarezza sostuvo que “nadie puede imaginar un proyecto de LITIO sin las ciencias sociales, porque una cosa es la extracción, pero otra es la cuestión ambiental y el impacto tanto en las comunidades como en la economía”. En esta línea, sostuvo que todo tiene un componente social y tecnológico, y así es “como lo encara cualquier país razonable”.

Sobre su intención de integrar el directorio de CONICET, dijo que “en diciembre dije que no iba a ser funcionario de Macri, pero la idea es seguir peleando desde adentro, y que alguno de los científicos que estamos comprometidos con un modelo de país y de ciencia podamos integrar el directorio y marcar la cancha”.

Sobre las luchas salariales, Salvarezza denunció que “quieren formar científicos empresarios” sin inversión estatal o de privados, y que “el mensaje a todo el Estado es ‘van a tener malos sueldos’”. Por último, destacó: “Que no nos hagan caer en una discusión netamente salarial: no sólo queremos cobrar, sino que tenemos otras demandas”.

Por otro lado, el secretario de Posgrado de la FPyCS de la UNLP opinó que “cada uno de los movimientos y marchas que realizamos nos da indicios de que algo está pasando”. A su vez, destacó que “será importante ver cómo perforamos el gran blindaje mediático que se viene realizando”. En este sentido, se rescató durante la reunión la continuidad del programa “Cientificos Industria Argentina”, conducido por Adrian Paenza, y la sección Ciencia de diario Contexto como espacios de resistencia a través de los cuales dar voz a las demandas del sector.

Bilyk agregó que “hay una gran producción creativa que debemos realizar en lugares públicos”, recordando la “lavada” de platos que se realizó como manifestación a finales del año pasado.

La secretaria de Investigaciones de la FPyCS, Laura Ferrandi, opinó que “es clave pensarnos como actores políticos en este contexto”, y que “están asechando la educación pública”. En este sentido, instó a becarios, estudiantes, investigadores y docentes a organizarse, y recalcó cómo “la derrota nos empieza a juntar, a unirnos”.

Carlos María Naón, decano de la Facultad de Ciencias Exactas, rescató la unión y la organización que existe en el sector, y recordó “cómo disfrutaba de asociarnos para otros temas”. Además, sostuvo que “la historia no es lineal”, y que “nos veo como parte de un sector más amplio, como es el sistema educativo, o como trabajadores en general”. Por último, dijo que “la lucha es algo que se puede tomar con cierta alegría”.

Josefina Bolis, becaria y docente de la FPyCS, sostuvo que hay que defender la “ciencia y tecnología para un país más soberano”, y que “el neoliberalismo no afecta sólo a lo público, sino al trabajo”. A su vez, coincidió con varios de los concurrentes en que “se viene el ajuste y el recorte de las ciencias sociales”.

A su vez, durante la jornada se habló sobre cómo, en ciencias sociales, “nuestros objetos de estudio están siendo desmantelados”, y se remarcó que el 90% de los investigadores están radicados en Universidades públicas. También se rescató el hecho de que, “respecto de los noventa, ahora nos sabemos organizar”. Se debatió sobre la necesidad de discutir hacia afuera para visibilizar el sector, y la construcción de foros regionales que articulen con el resto del país.