Industria y editorial son malas palabras para Cambiemos

Industria y editorial son malas palabras para Cambiemos

La caída del poder adquisitivo y la apertura de importaciones golpean duro a la producción y venta de libros. Los editores aseguran que “se está vendiendo el 50% menos que el año pasado”.

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Por Héctor Bernardo

El “cambio” que llegó con la presidencia de Mauricio Macri implicó devaluación, apertura de importaciones, aumento de la desocupación, quita de subsidios, pérdida del poder adquisitivo y el fin de programas como “Manos a la obra”. Toda una serie de medidas que golpearon con dureza a los trabajadores y, entre muchos de los rubros de la industria argentina, al sector editorial.

“Si la gente tiene que elegir entre comprar un libro o pagar la comida, va elegir comer”, aseguran los editores, que también remarcan que la caída de la venta en algunos casos ronda el 50%.

Jorge Gurbanov, titular de Ediciones Continente/Peña Lillo, afirmó: “La crisis de 2001 impidió la llegada de libros europeos, especialmente españoles, porque la devaluación fue muy grande. El altísimo precio de las importaciones fomentó que se produjeran libros infantiles en el país. El crecimiento en cantidad y calidad de editoriales infantiles fue impresionante. Eso fue apoyado por las políticas de gobierno, que realizaba compras por parte del Estado para las escuelas. Ahora esas políticas parecen haber desaparecido. Eso significó que la producción de libros infantiles para este año se redujera a menos de la mitad”.

“No sólo la pérdida de poder adquisitivo, también la falta de políticas públicas para estimular la producción y la distribución de libros les está pegando duro a las editoriales”, señaló Gurbanov.

El titular de Continente/Peña Lillo afirmó que “la apertura indiscriminada de importaciones y la llegada de libros de saldo de España por centavos de euros golpean en la industria local. De hecho, Cúspide, que es del Grupo Clarín, tiene una política de importación de saldos. En la Feria del Libro pusieron dos stands de lo que ellos denominan ‘oportunidades’, donde daban tres libros al precio de dos. La famosa oferta ‘llévese tres, pague dos’. En las librerías de Cúspide también está apareciendo eso, que va a afectar a la producción editorial y a la industria gráfica. Las que más lo van a sentir son las cooperativas y las empresas recuperadas”.

Fernando Darío Roperto, editor de Acercándonos Ediciones, afirmó: “A nosotros nos deben 200 mil pesos del plan ‘Manos a la Obra’ y lo desconocen. O sea, no sólo se cortó lo que se había prometido, sino también lo que se había firmado”.

“En el rubro editorial se está vendiendo el 50% menos que el año pasado. En la Feria del Libro se vio clara esa caída. Iba mucha gente, pero el poder de consumo no era el mismo. Esto lo sufrimos todos, porque, cuando el mercado interno se achica, golpea tanto a las editoriales chicas como a las grandes”, aseguró.

“la impresión de libros cayó y también la venta. El libro no es un artículo de primera necesidad. Por eso las perspectivas para la industria editorial no son buenas”, dijo el editor fernando Roperto.

“Este cóctel de medidas impopulares en el año del bicentenario de nuestra independencia nos pone en alerta. Las pymes generamos el 70% del trabajo en el país y todas estamos en grandes problemas por la baja en las ventas, el aumento de los insumos y servicios, la suba de la tasa de interés, etcétera”, comentó Roperto.

El editor de Acercándonos aseguró que la búsqueda laboral en el rubro editorial se triplicó. “Desde febrero de este año hasta la fecha estamos recibiendo el triple de curriculum vitae de comunicadores, diseñadores, ilustradores y correctores para ingresar a trabajar en la editorial”, afirmó.