Un capricho deja sin centro médico a Madariaga, Pinamar y Gesell

Un capricho deja sin centro médico a Madariaga, Pinamar y Gesell

La UPA 19 tiene todo para atender pacientes, pero la gobernación de Vidal la cerró en Semana Santa. Tiene equipos, profesionales y personal. Podría haber sido un hospital subzonal.

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Por Contexto

Hasta ahora, la alianza entre macristas y radicales se muestra sólida. A pesar de que la UCR fue visiblemente relegada en el armado del Gabinete de María Eugenia Vidal, las únicas diferencias y críticas aparecieron en el área de salud, donde los correligionarios sí aspiraban a tener un lugar. “Agoniza la salud”, denunciaron desde el Colegio de Médicos de La Plata, una institución que lejos está de ser kirchnerista. La misma gobernadora aceptó que todos los hospitales necesitan refacciones.

Por eso resulta raro que la ministra de Salud, Zulma Ortiz, se haya dado el lujo de decir “La UPA de Madariaga no existe más”, cuando, por el contrario, aún cuenta con 42 profesionales, entre médicos, enfermeros, técnicos y ambulancieros, que por ahora no tienen una tarea específica ya que la Unidad de Pronta Atención Nº 19 tendrían que ser un centro de atención a las adicciones, pero todavía no lo es.

La información fue reconstruida por el diario El Mensajero de esa localidad. El medio relató ya en varias ocasiones lo que fueron capacitaciones en materia de atención de adictos, aunque el edificio está muy lejos aún de estar adaptado a su nuevo fin. Por eso, los trabajadores de la salud y los vecinos quieren frenar la transformación y que se use la capacidad instalada para tener en el lugar un hospital subzonal o una sala de atención media.

“Esto, para el personal, es sumamente angustiante. Saber que están en un lugar sin poder atender a la gente, que es nuestra vocación, capacitándonos inclusive, pero no saber qué será de la vida de nosotros”, dijo a dicho medio Gabriel Quiroga, coordinador de la UPA, quien fue llevado allí por la gestión Cambiemos y parece que, en contacto con el lugar, se solidarizó con la causa.

La situación de la UPA 19, ubicada sobre la Ruta provincial 74, había sido crítica en diciembre con el cambio de administración, cuando el macrismo amagó con jubilarla. En ese momento, la presión de los profesionales de la salud –que querían mantener su lugar de trabajo– y de los intendentes de la región –que la veían como una ayuda para sus gestiones– hizo que se firmara la continuidad, con el saneamiento de las deudas por salarios atrasados. Pero ahora volvió el miedo al cierre.

También hay versiones de que el destino sería un centro especializado en psiquiatría. “Si esto fuera un centro de salud mental, se necesitaría personal clínico las veinticuatro horas por si algún internado sufre alguna intercurrencia. Por lo tanto, pedimos que, si estamos para trabajar con los internados, bien podríamos estar trabajando para la gente de afuera”, consideró por su parte el doctor Bruno Yoldi a diario Contexto.

En tanto, Agustina Althabe, una de las empleadas administrativas que también reclama seguir con los fines originales del proyecto, reflexión con cierta lógica. “Seguimos cumpliendo las guardias; todo el personal, desde los médicos, los enfermeros, los de mantenimiento, la gente de farmacia, los administrativos”. También lanzó un desafío: “Todo aquel que desee conocer el UPA 19 está invitado a venir y empaparse en el tema”.

Por ahora, el desmantelamiento de la UPA parece más un capricho de Ortiz que algo surgido de la realidad. A no ser que la idea sea insistir con el fracaso de la política de las UPA sólo porque fueron inauguradas por Daniel Scioli. Por ahora, aunque tiene melena, cola y patas de león, la ministra decide ver un perro.

Esta interpretación es compartida por Yoldi: “No les gustan las UPA porque son las banderas de Scioli, y quieren usar el argumento de que los hospitales están mal para decir que hay otras prioridades y cerrarlas”. El facultativo marcó su disidencia con las políticas sanitarias del anterior gobernador, pero admitió que “las UPA funcionan bárbaro, más que nada en lugares críticos como Quilmes, La Plata o la Ruta 2, en Lezama”.

Yoldi aseguró a este medio se quedará en la UPA “hasta que la cierren con llave” o hasta que “todo el equipo sea reubicado y nadie quede sin trabajo”. El médico contó que se mudó de La Plata a Madariaga porque “le interesaba trabajar en el sistema de las UPA, porque está todo informatizado, es expeditivo y hay tecnología”. Ahora se siente “estafado”.

“Esto lo podemos aprovechar. Es como que te den negocio llave en mano, con equipamiento y cliente, y sólo haya que ponerlo a funcionar”, ejemplificó Yoldi.

“Yo no estoy en el medio del Conurbano. No atiendo gente todo el día. Pero en toda la región no tenés algo parecido, donde haya un laboratorio todo el día abierto”, agregó. Por ahora quedó lejos lo que era un sueño inicial: con algunos recursos más, la UPA hubiese podido tener quirófano y convertirse en un centro de referencia, más que nada en la temporada de verano, cuando colapsan los hospitales y clínicas locales.

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UN MODELO BRASILEÑO

Daniel Scioli comenzó las inauguraciones de las Unidades de Pronta Atención en 2010, luego de copiar el formato que había visto funcionar con éxito en los barrios más críticos y poblados de Brasil, a instancias de la presidencia de Lula Da Silva. Sintéticamente, se puede decir que las UPA son, en su esencia, “minihospitales” que funcionan las 24hs.

La de Madariaga fue la número 19 y la última en ponerse en funcionamiento. La particularidad de la iniciativa es que, en cada lugar donde están emplazadas, responden a las características de su entorno, como la de Lezama, a la vera de la Ruta 2, preparada para asistir a víctimas de accidentes de tránsito.

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