Por Alejandro Palladino

En el día mundial del reciclaje, los carreros y cartoneros de La Plata se movilizaron ayer martes con sus carros y caballos frente a la Municipalidad para reclamar por sus derechos laborales, aun más vulnerados por el convenio del intendente Julio Garro con la empresa de recolección de basura Esur. Ese acuerdo perjudica a los cartoneros directamente porque los camiones recolectores se llevan no sólo las bolsas de basura, sino también los materiales que los recicladores levantan para vender luego a las industrias, y que es su sustento de vida: cartón, fierros, diarios, botellas y electrodomésticos. “Esur levanta todo y no nos deja ni una botella. Así no podemos llevar el pan a la casa”, dijo a Contexto Carlos Corvalán, uno de los carreros que el mediodía de ayer se había apostado en la Plaza Moreno, en el centro de la capital bonaerense.

El trabajo de los carreros, que están nucleados en la Federación de Cartoneros y Recicladores –que depende de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP)–, es uno de los eslabones principales en el reciclado de la basura en la ciudad. Luego de cargar sus carros por el casco urbano y la periferia platense, los cartoneros seleccionan aquello que pueden vender para sostenerse y, al mismo tiempo, contribuir al reciclaje. Por el contrario, Esur se lleva todos los residuos sin discriminar, los tritura y entierra en el basural Ceamse, generando un doble problema: crea más basura y le quita el sustento de vida a los carreros y cartoneros.

Los cartoneros y carreros exigen que el Estado cree un programa de reciclaje organizado que los incluya socialmente y garantizar de esa manera una mejor condición laboral.

El arreglo con Esur implica que la empresa se lleve 50 millones de pesos de las arcas del municipio. La privatización del servicio afecta a los carreros y también a las cooperativas de recolección de las afueras del casco urbano, que fueron reducidas a la mitad tras el reempadronamiento realizado en el Estadio Único en enero, con represión incluida, y que era fuente de trabajo de los sectores más postergados, que pasaron de ser precarizados por Bruera a estar excluidos del todo con Garro.

“A una heladera le podemos sacar cincuenta pesos, pero ellos con los camiones verdes no le sacan nada. Lo que estamos llevando estos días a nuestras casas son las hojas de los árboles”, dijo a Contexto Víctor Verdún, un carrero del barrio Altos de San Lorenzo.

Foto: Juan Zaldua
Foto: Juan Zaldua

Elena Tassís vive en Villa Elvira y hace más de cuarenta años que trabaja de cartonera. En diálogo con este medio, afirma que antes del convenio con Esur hacía entre 150 y 300 pesos por día. “Hoy hacemos entre 50 y 100 pesos por día. ¿Dónde está la pobreza cero, con el pan a 40 pesos y la carne a 100? Que Esur nos deje laburar porque este es nuestro trabajo. Nos ayudamos entre nosotros, pero así no se puede”.

El cierre de los comedores en el barrio, agrega Elena, complejiza la alimentación básica de los vecinos. Mientras la mujer hablaba, unos metros más allá, en la vereda de la plaza, se levantaba el humo de una olla popular. Los carreros y carreras agregaban verduras, aceite y lentejas.

Víctor Carvajal es de Tolosa, a metros de la subida a la Autopista La Plata-Buenos Aires. “Antes de esto sabía que al llegar a 7 y 32 tenía el carro cargado. Pero ahora, como Esur se lleva todo, extiendo mi recorrido porque en 7 y 32 lo tengo por menos de la mitad; por eso voy hasta Plaza Italia y Plaza Moreno, y tampoco así lo llenamos. Esto va en contra de la economía para llevar la comida a mis hijos”.

“Con mi mujer salimos juntos y no llegamos a hacer cien pesos por día”, añade Hugo Benítez, compañero de Víctor.

Además del conflicto con la empresa Esur, los trabajadores reclamaron por el reconocimiento y formalización de sus trabajos, según establece la ordenanza 10.661 de Basura Cero que Garro no respeta. Esta normativa conlleva que el municipio registre la cantidad de carreros de la ciudad, otra de las consignas de la protesta.

Una de las salidas viables para esta situación, dijo Víctor Carvajal, es integrarlos a una cooperativa municipal. “Si nos dan eso sabemos que todos los meses podemos subsistir por cobrar esos 4 mil pesos de cooperativa”. Y añadió: “Que la Municipalidad se haga cargo y nos incluya al sistema como trabajadores urbanos”.

Víctor Carvajal, al salir del edificio municipal, agregó que los carreros fueron recibidos por integrantes del Gobierno de Garro, algo que no había ocurrido antes por desatención del municipio. Allí expusieron sus preocupaciones. El resultado de la reunión fue la resolución para realizar una reunión el próximo viernes, instancia en la que les darán mayores precisiones.

Foto: Juan Zaldua
Foto: Juan Zaldua