Por Germán Burruchaga*

La quita de subsidios a la luz aumentó la penumbra en el barrio Villa Garibaldi/Parque Sicardi. Fue hace unos meses y el efecto llegó con las boletas. Los montos se triplicaron. Son usuarios electrointensivos, porque en la zona es el único servicio. No hay otra opción, es básico. Sin electricidad no hay agua. Y es por eso que los vecinos se reunieron el sábado en la Quinta de Aldo con el Colectivo de Asesoramiento Jurídico Estratégico (CAJE) para evaluar la posibilidad de iniciar una demanda por una tarifa justa.

“Qué onda con esto del aumento de la luz. ¿Es así? No saben si podemos hacer algún trámite para quedar afuera del aumento, ya que es el único servicio que tenemos”, publicó María en el grupo de Facebook un caluroso día de enero.

Cuando el Ministro de Energía y Minería, José Juan Aranguren, preanunció el 14 de diciembre pasado que sacarían los subsidios a la luz y el gas, no todos los vecinos se alarmaron. Y tampoco lo hicieron en enero de este año cuando presentó el nuevo cuadro tarifario. Ese día, el ex CEO de Shell habló de recuperación de un marco regulatorio perdido; de que se haría en forma gradual; que el sistema estaba al borde del colapso; que no quería dar malas noticias pero era la realidad; que era todo tan injusto, dijo. Y arrojó cifras de cuánto había transferido el Estado Nacional a los consumidores en los últimos trece años para que paguen más barata la luz. Se hubiesen podido construir jardines de infantes o financiar asignaciones universales, agregó desde allá.

Desde acá los cálculos son otros. En el barrio no tienen que ver con el largo plazo, con futuras construcciones o loables políticas públicas. En los hogares donde pega con fuerza el ajuste son otros los cálculos que se hacen al relacionar subsidios, quitas y proyectos. Los aumentos a la luz son excesivos, el vencimiento tiene semanas y eso limita la mirada a futuro. Obliga a reducir las proyecciones cotidianas. Lo que antes eran derechos ahora son sólo obligaciones. El mañana y el hoy se acercan ya no para acceder a nuevos derechos, sino sólo para asumir nuevas responsabilidades. Otra vez son las mayorías quienes tienen que afrontar el ajuste y recortar su dignidad.

Y el barrio vuelve a dar pelea. Cerca de cincuenta vecinos se dieron cita para asesorarse con el CAJE y empezar una demanda para que la tarifa sea diferenciada y justa. El servicio de Edelap es pésimo y el historial de reclamos por mejoras incluye a OCEBA (Organismo de Control de Energía Eléctrica de la provincia de Buenos Aires) y la Defensoría del Pueblo. Poco se ha logrado.

La zona creció y la tensión es muy baja. Algunos usuarios la miden y publican los datos; otros, lo perciben al usar los artefactos que no funcionan o dejan de funcionar para siempre. Y Edelap no responde por el daño de electrodomésticos o lo hace a medias; y hacer el trámite para cobrar la indemnización implica una dedicación casi exclusiva.

“Hace un año se me quemó absolutamente todo. Estaba en la cocina y veo que por el TV salía humo. Corrí, lo saqué al patio y después me di cuenta de lo otro. Di miles de vueltas por todos lados, hasta que arreglamos un monto. Luego me llamó el abogado de Edelap para decirme que no, que iba a ser mucho menor. Entonces le digo a mi hijo ‘No, vamos a juicio'”, relata Susana, que vive en la zona de 8 y 640.

Con alta tensión se queman los artefactos; con baja, no funcionan o aumenta el consumo y el monto de la boleta. El pésimo servicio no es exclusivo de la zona de Arana, Correa y Garibaldi/Sicardi. Pero, al ser el único, son usuarios electrointensivos. Y esa condición determina pagar una tarifa más cara en un 80% que en la ciudad, porque exceden los 1000 kw/h. Es imposible consumir menos energía. De ahí que ahora algunos vecinos tengan que pagar cuatro o cinco veces más.

“La demanda judicial tiene que centrarse en la tarifa injusta, ya que no tienen posibilidad de elegir amortiguar el gasto y consumo de electricidad porque no tienen otra opción. El hecho de que para tener agua tengan que consumir muchos Kw/h con la bomba lo dice todo. El juez tiene que considerar que el cuadro tarifario dispuesto por OCEBA es discriminatorio. No puede aplicarse por igual a todos, porque son usuarios diferentes y así están obligados a pagar mucho más que otras zonas”, explicó el abogado del CAJE, Pedro Sisti.

Además de estos fundamentos, también hay antecedentes legales que podrían entrar en juego, como una antigua resolución del ENRE (Ente Nacional Regulador de la Electricidad) que disponía una reducción de la tarifa por carecer de otros servicios. Se sabe que hay vecinos que han podido acceder a la misma y pagan una tarifa diferenciada. Por lo cual surgió el compromiso de difundir la información y hablar con los vecinos en esa situación para que puedan compartir la documentación donde se acredita que Edelap les ha otorgado la eximición.

El tiempo corre, todo está en marcha y la presentación se encamina. El proceso judicial se inicia luego de agotar la instancia administrativa, por lo cual primero cada vecino debe presentar una nota en Edelap y OCEBA solicitando una tarifa diferenciada. También juntar boletas con y sin aumento, del mismo periodo del año anterior, y llevarlas el sábado que viene a la Quinta de Aldo. El CAJE se encarga del resto.

Y, por favor: que el último apague la luz.


* Corresponsal barrial.