Por Roberto Álvarez Mur

En un escenario donde el macrismo contó con el acompañamiento del massismo para impedir el quórum a la ley antidespidos impulsada desde la oposición, el Gobierno insiste con medidas de recorte a la intervención estatal y reducción del costo laboral. Un informe elaborado por el Centro de Economía Política de Argentina (CEPA) afirma: “En definitiva, no se van a resolver los problemas de empleo si la economía no funciona, ergo, las ganancias no se traducirán en inversión si no hay actividad económica que lo avale”.

En este marco, al acuerdo lanzado por el macrismo junto al sector empresarial para “evitar despidos” durante noventa días se suma la propuesta de empleo joven mediante subsidios a la inversión privada. Ambas iniciativas fueron la carta jugada para esquivar la presión opositora ante la ola de despidos de los últimos meses.

“Primero que nada, hay que entender que cada vez que se habla de empleo y de generación de empleo lo que hay que poner en discusión es el modelo económico, el esquema macro. Si no hacemos eso, estamos con una macro que genera destrucción de empleo por un lado, y por otro lado se quiere forzar, con una medida totalmente justificable como la ley antidespidos, un modelo que genere empleo nuevamente”, dijo a Contexto el economista y especialista en macroeconomía y mercadeos financieros Agustín D’Attellis.

“Cuando vos te ponés a analizar los pilares fundamentales de este esquema que se armó en los últimos meses, todo es antiindustria nacional, antipymes, y ahí es donde tenés la principal generación de empleo y de economía”, agregó el economista.

En tanto, el artículo “Sólo para entendidos” elaborado por el CEPA en torno a la iniciativa para impedir despidos sostiene que el hecho de que Macri “firme un acuerdo con colegas empresarios –de poca duración, con obvias omisiones y con un evidente objetivo de frenar una ley– se parece bastante a un acuerdo entre entendidos. Como botón de muestra, los cerca de 3.000 despidos en Correo Argentino bajo la administración del Grupo Macri fueron un duro precedente que luego se corroboró cuando el actual presidente asumió la jefatura porteña en 2007 e inmediatamente cesanteó a 2.000 trabajadores por tratarse de ‘designaciones políticas’”.

El texto agrega: “Estos despidos no fueron los únicos, y como denuncias aisladas aparecieron nuevos despidos, como los cuatrocientos correspondientes al Teatro Colón. Hacia el año 2010 se produjeron nuevamente conflictos por mil despidos en la Ciudad de Buenos Aires (571 contratados y 498 empleados de planta permanente). Si bien estas cesantías denunciadas por los gremios representaban solamente alrededor de $36 millones anuales, fueron concretados en pos de achicar el gasto. En efecto, el objetivo de Macri era reducir un 12% la planta de trabajadores de la Ciudad”.

A su vez, D’Atellis remarcó que bajo una concepción ideológica como la del actual Gobierno de apuesta al libre mercado. Cualquier actitud que el Estado tenga que sea de intervención en la economía será vista con malos ojos de manera ineluctable.

“Esta idea de que el Estado se meta, como pretende esta ley antidespidos en el mercado de trabajo, siempre va a estar mal vista. Por otro lado, hay una intención clara de reducir el costo laboral. Ellos sostienen que para que la economía gane competitividad hay que reducir el costo laboral, y de ahí la idea de que el salario tiene que ser funcional a la productividad”, continuó.

“A partir de allí surgen todas estas medidas para reducir costos, que es lo que están haciendo con el plan Primer Empleo, y que rechaza la idea de doble indemnización”, completó.

Uno de los argumentos principales del oficialismo, con el reciente apoyo de Massa, para frenar el avance de la ley antidespidos se basa en la posibilidad de un eventual cepo que pudiera dificultar las nuevas inversiones y así generar un efecto inverso al deseado.

D’Atellis replicó esta idea: “La realidad es que una ley antidespidos no afectaría la inversión porque, en primer lugar, no aplica para nuevos puestos de trabajo. Las nuevas inversiones no van a ver una barrera por los despidos”.

“Por otro lado, la inversión hoy no está llegando y no va a llegar, precisamente porque se está armando un esquema financiero con tasas altísimas para intentar atraer capitales internacionales y controlar el mercado cambiario local con un modelo especulativo. Eso genera que suba el costo de oportunidades y la inversión no se muestra rentable por las tasas altísimas”, concluyó.

El economista completó: “Todas las políticas que se aplicaron generaron un debilitamiento del mercado interno. Todas afectaron el poder adquisitivo de los ingresos en pesos, de salarios, jubilaciones. A su vez, las perspectivas muestran un deterioro cada vez más fuerte del mercado externo, en especial con lo que está pasando en Brasil. En una economía donde el esquema es completamente financiero, donde debilitás los motores del crecimiento interno y externo, ¿cuál es el incentivo que explique que va a haber inversiones productivas?”.

Por el momento, la ley antidespidos siguen en manos de la oposición a la espera de una resolución definitiva, mientras el oficialismo continúa con las fichas puestas en un posible segundo semestre que alivie las consecuencias de los últimos cinco meses de destrucción laboral.