El grupo de productores del cinturón frutihortícola de La Plata, Berazategui y Florencio Varela volvió a reclamar ante la gobernación bonaerense por la crítica situación del sector, jaqueado por el panorama económico y las políticas aplicadas por el Estado nacional y provincial.

Los trabajadores agrícolas locales enfrentan un panorama difícil debido al aumento de tarifas en servicios públicos, el precio de los arrendamientos en las parcelas y las dificultades en la comercialización y distribución, motivos que pueden hacer peligrar la producción.

Germán Dumrauf, integrante de la Corriente Agraria Nacional y Popular (CANPO), explicó a Contexto que la movilización de hoy fue para reclamar por la falta de respuestas oficiales ante los pedidos reiterados “por la crisis que atraviesa el sector”.

“Estamos frente a una situación compleja, con aumentos del 60 o 70% en los insumos y con casi 8 mil productores y sus respectivas familias afectadas.

“Son productores familiares que se ven muy afectados por el aumento de las tarifas eléctricas”, entre otras cosas, y la falta de una política que contenga y defienda el trabajo fundamental que realizan en el cordón frutihortícola de la región, detalló Dumrauf.

“La movilización estuvo acompañada por entre quince y veinte organizaciones de productores locales, que pudieron reunirse con el director provincial de agricultura, Eduardo Soto, para plantear las problemáticas que padecen, pero sin recibir una respuesta positiva que los conforme, más allá de palabras”, dijo el integrante de CANPO.

“Estamos frente a una situación compleja, con aumentos del 60 o 70% en los insumos y con casi 8 mil productores y sus respectivas familias afectadas. Por eso, luego del encuentro hubo una asamblea en la que se decidió un paro de quinteros con cortes de ruta aleatorios y el cese de la comercialización de los productos por tiempo indeterminado”, advirtió Dumrauf.

Un presente complejo

Consultado por este medio, Antonio Rodríguez, productor y miembro de la Asociación San Roque de Etcheverry, dijo que el trabajo de los quinteros “se ha complicado mucho porque todos los costos subieron, y la falta de respuestas desde el arco político” ennegrecen el panorama futuro.

“La estamos pasando muy mal. Yo, por ejemplo, pagaba mil pesos de luz y ahora debo abonar casi 8 mil pesos”, manifestó Rodríguez, una consecuencia alarmante del salvaje impuestazo que, al igual que cientos de miles de usuarios, carcome el margen de ganancia y de subsistencia de la población.

“La estamos pasando muy mal. Yo por ejemplo, pagaba mil pesos de luz y ahora debo abonar casi 8 mil pesos.”

“Queremos que también haya un control en los agroinsumos”, porque los productores simplemente no pueden acceder a las herramientas más básicas para poder trabajar, y eso conlleva la suspensión de hecho de la comercialización, concluyó el quintero.

La realidad que enfrenta Salvador Vides, en la localidad de Lisandro Olmos, tampoco difiere en mucho de la del resto de los productores hortícolas, ya que “los alquileres de tierras se han vuelto muy pesados”, explicó ante la consulta de Contexto.

“Esta problemática se suma al alza en los servicios básicos y al déficit en mantenimiento, por lo que no hemos podido cubrir los costos de producción”, advirtió Vides.

El productor señaló que además “hay una brecha tremenda” entre el pago que reciben por cajón y el que se ofrece en la ciudad, una distorsión histórica de la cadena productiva en los precios que contribuye a profundizar la crisis.

“La situación es exactamente igual para todos los quinteros chicos de la región, y las lluvias constantes de las últimas semanas la empeoraron”. Por otro lado, “toda esta secuencia negativa impactará en los precios al consumidor en las verdulerías y hará que a corto plazo sea muy mayor”, concluyó Vides.

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La jornada de protesta

El miércoles, todo el centro platense fue escenario de movilizaciones, y durante gran parte de la jornada de lucha los numerosos reclamos de trabajadores judiciales, médicos, infraestructura, docentes, educadores, productores hortícolas y obreros del Astillero Río Santiago dejaron en claro que la situación de los diferentes sectores está lejos de una solución.

Por el momento, los planteos, que difieren entre pedidos de aumento, reconocimiento de beneficios postergados y reclamos de ayuda económica, coinciden en que el Gobierno bonaerense, principal responsable de la situación, no ha brindado soluciones aceptables y continúa tensando las cosas.

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