Vidal con mano dura en la escuela: volvieron los aplazos

Vidal con mano dura en la escuela: volvieron los aplazos

El Consejo General de Educación de la provincia de Buenos Aires decidió retroceder y volver a aplicar calificaciones con aplazos en las escuelas primarias. La medida había sido descartada en septiembre de 2014, cuando se estableció que las notas no iban a ser menores a 4.

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Por Leandro Gianello

La provincia de Buenos Aires decidió cambiar futuro por pasado también en la educación de los niños. Ayer, el vocero del Gobierno de Cambiemos (Clarín) anunció en su tapa que el Consejo General de Educación provincial había decidido volver a aplicar calificaciones con aplazos en las escuelas primarias. La decisión de la gobernadora María Eugenia Vidal repuso las notas menores a 4 que habían sido descartadas en septiembre de 2014. Con la vuelta a partir de junio de las calificaciones con aplazo para los estudiantes de las escuelas públicas bonaerenses, se anula un ciclo de casi un año en el que las notas entre el 1 y el 3 habían sido virtualmente “borradas”, en el marco de una concepción integradora que considera que las calificaciones no se basan en un criterio de premio y castigo, sino en nuevos paradigmas de enseñanza que apuntan a mejorar la transmisión del saber apuntando a la inclusión del alumno.

Sebastián Novominsky, director de la carrera de profesorado en Comunicación Social de la UNLP, explicó a Contexto que la medida de modificar nuevamente los criterios de evaluación “corresponde a un concepto errado que en educación primaria podría tener un efecto pedagógico de disciplinamiento”.

La polémica decisión de la cartera educativa de Vidal –aprobada con escaso margen de 4 votos contra 3– “podría considerarse una falta de respeto a la infancia” y a los criterios educativos modernos, “en el sentido del aplazo como elemento punitorio”, indicó Novomisky.

“EL DISCIPLINAMIENTO EN EDADES TEMPRANAS TIENE QUE VER CON UN MODELO EDUCATIVO QUE NO VE A LA CONDICIÓN DE INFANCIA COMO UN HECHO PEDAGÓGICO”, AGREGÓ NOVOMISKY, Y EXPLICÓ QUE SÓLO CONTRIBUYE A GENERAR MÁS RECHAZO HACIA EL SISTEMA DE ENSEÑANZA QUE SE INTENTA SUPLANTAR DESDE HACE TIEMPO.

De esta forma, el gobierno de Vidal “busca la calidad educativa en los dispositivos evaluativos, cuando en realidad son de diagnóstico”, lo que conlleva a una apreciación arcaica de los procesos que tienen lugar en las aulas bonaerenses, estimó el director de la carrera de profesorado en Comunicación Social.

La opinión del actual director general de Cultura y Educación bonaerense, Alejandro Finocchiaro, es la defensa ciega del retorno a la metodología de aplazos en las escuelas primarias. Incluso señaló, con apuro y con ideas en sepia, que la reforma impulsada en 2014 no funcionó, ya que los alumnos deberían aprender “el valor del esfuerzo” y el hecho de dejar que pasaran de año “porque sí” era una “estafa”.

POR SU PARTE, IVÁN THISTED, DIRECTOR DE GESTIÓN CURRICULAR DEL NIVEL PRIMARIO ENTRE 2012 Y 2015, DIJO A CONTEXTO QUE BAJO ESTE CAMBIO “EXISTE UNA CONFUSIÓN QUE LLEVA A PENSAR QUE ELIMINAR EL APLAZO ES ELIMINAR LA APROBACIÓN”.

“En realidad, la propuesta que se descartó buscaba que el alumno aprenda a rendir, y el criterio quizás era hasta más exigente –que la reforma aplicada por Vidal–. La innovación pedagógica más importante del modelo aprobado anteriormente era que a partir de 2016 iba a comenzar a funcionar una Libreta de Trayectoria Educativa en reemplazo del boletín tradicional”, explicó Thisted.

La gobernadora Vidal “no sabe lo que es una Libreta” de estas características, e incluso durante la campaña “decía que era un instrumento que iba a servir para que no se sepa nada de lo que hacen los chicos”, recordó Thisted. Pero la realidad es que fue probada con maestros, directivos, alumnos y familias en una muestra piloto realizada en 150 establecimientos educativos de la provincia durante el año pasado, “con un resultado exitoso”.

EL BOLETÍN ES EL RETORNO A ESE PASADO EN EL QUE “LOS MAESTROS VUELVEN A EVALUAR COSAS QUE NO ENSEÑAN”.

El boletín es el retorno a ese pasado en el que “los maestros vuelven a evaluar cosas que no enseñan. Retrocede en todo lo que se hizo en 2015, y el impacto pedagógico más importante es que no se llegaron a analizar los resultados de la experiencia que proporcionó la aplicación de la Libreta de Trayectoria”, subrayó.

La Libreta es un instrumento muy inclusivo que la avanzada del liberalismo macrista en la educación provincial dejó de lado para volver a recurrir “a un sistema evaluativo retrasado, con más de cien años de antigüedad y que ya no es útil”, aseguró Thisted.

Lo peor, para el ex director de primaria, es que se anularon estudios y herramientas de avanzada sin ver los efectos que habían producido, y además se hizo sin consulta previa entre los diferentes actores de la comunidad educativa.

“PARECE POCO FELIZ QUE LA PRIMERA MEDIDA EDUCATIVA DEL GOBIERNO PROVINCIAL QUE TOMÓ ESTADO PÚBLICO SE RELACIONE CON LA VUELTA A LOS REPROBADOS Y A CRITERIOS DE EVALUACIÓN MÁS CERCANOS A LA EXCLUSIÓN”, VERÓNICA PIOVANI, DOCENTE DE LA FACULTAD DE PERIODISMO DE LA UNLP.

“Esto produce un peligroso reduccionismo con respecto al tema de la calidad, que, con estas medidas, parece ser un problema de los alumnos y sus atributos personales –agrega Piovani– antes que del resultado de la política pública” que incluye a los colectivos docentes.

“La norma que se modifica resultó objeto de mucha controversia al momento de su sanción, aun cuando sus fundamentos pedagógicos contaran con fuerte respaldo, y con estas medidas, que implican un fuerte retroceso pedagógico, se desconocen cronologías de aprendizaje diversas, así como las desigualdades”, manifestó la docente.

Básicamente, “este enfoque desconoce el carácter institucional de la enseñanza y sus resultados, desplazando el acento al sujeto y sus atributos”, que se esfuerza, preocupa y esmera lo suficiente, “y no a la institución responsable de generar las estrategias de enseñanza que garanticen el aprendizaje para todos”, concluyó Piovani.