“El capital local en América Latina se está suicidando”

“El capital local en América Latina se está suicidando”

Lo aseguró Pedro Páez, ex ministro de Economía de Ecuador, inspirador de la idea del Banco del Sur. En una charla en la Facultad de Periodismo aseguró que la actual crisis estructural es una “crisis de abundancia”.

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Por Héctor Bernardo

El ex ministro de Economía de Ecuador, Pedro Páez, brindó una charla en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP. En el encuentro que se realizó en el marco del Seminario de Periodismo y Política Internacional, organizado por la Secretaría de Posgrado de la Facultad de Periodismo, Páez, que fue el inspirador de la idea del Banco del Sur, habló sobre la “crisis estructural del capital”, a la que definió como una “crisis de abundancia” y aseguró que “hay condiciones objetivas para un gran frente popular, un gran frente amplio mundial”.

Páez aseguró que “estamos replanteándonos desde una perspectiva crítica el concepto, la noción de la banca, de los fondos, de las finanzas, de los créditos soberanos, de la moneda, y ahora de los mercados”.

“No solamente la gente asume que las leyes de la oferta y la demanda, las leyes del mercado, son algo así como la ley de la gravedad, una fuerza natural, sino que algunos piensan que es una fuerza sobrenatural. Vean lo que está pasando en América Latina, esa alucinación colectiva. Hemos asumido que todo este tiempo hemos ido contra las leyes ‘sobrenaturales’ de la oferta y la demanda y nos hemos estado sintiendo culpables. Tan culpables que en el momento que nos toca el castigo pensamos ‘claro que nos tocaba la penitencia. Hemos estado en pecado todo este tiempo porque fuimos contra las sagradas leyes de la oferta y la demanda’. Entonces creemos que ‘es obvio que era insostenible la economía, que había que subir las tarifas, que el empleo que se ha generado es artificial, es improductivo’. Esto tiene que ver con una religión laica que exuda la práctica mercantil cotidiana”, ironizó.

Luego agregó “lo formidable de la generación del sentido común, como un proceso de ideología-ambiente, como un proceso de universalización de una visión del mundo que en realidad responde a los intereses de un sector específico de la sociedad. Como conciencia falsa de la realidad. Con la capacidad fenomenal que tiene la economía de hacerse pasar por ciencia y, específicamente, por ciencia dura”.

En relación con la situación económica actual, Páez remarcó que hay una “crisis estructural del sistema. Estamos en una crisis estructural de sobreproducción. Las crisis de escasez son arcaicas, son algo del pasado. El problema ahora es la abundancia”.

“Esta es una crisis estructural del capital que es prisionero de su de su propio éxito productivista. Antes el hombre producía comida porque había hambre. Ahora eso no es suficiente. La gente está muriendo de hambre, pero si no hay un mercado no se produce comida, o se la destruye. Ya no es suficiente que haya hambre, sino que tiene que haber un mercado y, además, ese mercado tiene que ser rentable. Y a partir de las últimas décadas tampoco es suficiente con que sea rentable ese mercado. Esa rentabilidad tiene que superar ciertos límites. Porque el capital monopólico no se contenta con una taza de ganancia media”, afirmó.

Páez aseguró que “a esto se suma que en los últimos años ya no alcanza con la alta rentabilidad, ahora se agrega el cortoplacismo. Esto se vuelve absolutamente insostenible, porque tienen que competir las inversiones productivas, no sólo con las ganancias que dan las finanzas, sino con los plazos. Las más poderosas fracciones del capital local en América Latina se están suicidando con la restauración conservadora. Van a pasar a ser rentistas, pero ya no capital productivo. Van a tener que irse a vivir a Miami”.

El ex ministro ecuatoriano afirmó que, frente a esta perspectiva, hay una solución que tiene que ver con profundizar los procesos de integración regional. “Hay condiciones objetivas para un gran frente popular, un gran frente amplio mundial contra el neofascismo, contra el neofeudalismo, contra la guerra, contra la desestabilización, contra el caos”, concluyó.