Las segundas líneas nunca fueron buenas

Las segundas líneas nunca fueron buenas

La provincia se llenó de funcionarios con experiencia porteña y en el ámbito privado. Los bonaerenses, te los debo. Recalaron en nuevos Ministerios y en Subsecretarías. Un primer repaso con los que llegaron más alto, aunque ni ellos sepan bien por qué.

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Por Contexto

En campaña, Mauricio Macri prometió formar “el mejor equipo de Gobierno de los últimos cincuenta años”, pero por ahora no hay atisbos de ese objetivo, sino todo lo contrario: denuncias por corrupción, desaciertos, gestiones débiles y frases desafortunadas marcan el ritmo de la administración Cambiemos. A esto hay que sumarle algunos nombres que poco tienen que ver con el cambio, y que anidan en el amplio organigrama del Estado que tanto denostan.

Un caso paradigmático tiene lugar en la administración de María Eugenia Vidal. Por falta de gente con experiencia y trayectoria en el territorio que se extiende más allá de la avenida General Paz, el palacio de calle 6 ha sido el destino de muchos dirigentes que tenían acción en CABA. Otros, todavía no saben cómo llegaron ahí.

Los nuevos Ministerios sirven de escondite perfecto para “los mismos de siempre”. Por ejemplo, bajo el pomposo y ambicioso rótulo de ministro de Coordinación y Gestión bonaerense quedó Roberto Gigante. Se trata del ex jefe de Gabinete de Néstor Grindetti, actual intendente de Lanús, en la Secretaría de Hacienda de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En una de las últimas declaraciones juradas de Grindetti, la de 2013, Gigante aparece como acreedor de su ex jefe con un préstamo de 70 mil dólares. Ahora que estalló el escándalo de los Panamá Papers, Grindetti aparece denunciado como ideólogo de un esquema de “retornos” a través de sus empleados para financiar la campaña del PRO.

En el team de María Eugenia Vidal también está Jorge Srodek, quien se acomodó como hombre fuerte del ministro de Asuntos Agrarios, Leonardo Sarquis, como titular de la Jefatura de Gabinete de esa cartera. Srodek es el ex titular de CARBAP, la pata provincial de la Sociedad Rural Argentina, lugar desde el que llegó a ser diputado bonaerense de 2009 a 2013.

El hermano de Srodek, Edgardo, fue jefe de campaña del PRO en la provincia de Buenos Aires en las elecciones de 2005 y aportante de la campaña macrista en 2007. Esto no sería malo si no hubiese aparecido como integrando KBR Corporate Finance, una firma sin antecendentes que fue creada para participar de la colocación de los bonos Tango 08, que la Ciudad de Buenos Aires le vendió al mundo por 450 millones de pesos.

El dirigente porteño Leandro Santoro, ex candidato a vicejefe de Gobierno del FpV, denunció esto hace poco en la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC). El texto da a entender que se pagaron intereses y comisiones muy elevados y que las obras prometidas nunca se hicieron. Es decir: una triangulación de dinero para financiar las actividades macristas.

Para la Secretaría General, Vidal eligió a un nombre que no viene de la política partidaria, sino “del palo de consultoría”. Se trata de Fabián Perechodnik, famoso por ser director de la encuestadora de alta gama Poliarquía y por festejar su cumpleaños de manera fastuosa, mezclando poder y farándula.

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El periodista Gustavo Noriega, que no puede ser acusado de kirchnerista, se quejó de la fiesta

Su debilidad por el glamour y los flashes no le permitió ni siquiera evitar la fastuosidad la última vez, cuando el Gobierno que integra ya había asumido con un discurso de austeridad, sinceramiento y recorte. “Debo reconocer que estuvo en duda la organización de la fiesta de este año, porque cuando empezamos a pensar en este día estaba de un lado del mostrador, y ahora del otro”, explicó por esos días.

La celebración fue en la residencia de la Embajada de Italia, en la esquina de Billinghurst y Libertador. Además de sus compañeros de Gabinete, dijeron presente el embajador de los Estados Unidos en Argentina, Nohan Mamet; el “Zar de la Soja”, Gustavo Grobocopatel; los empresarios Cristiano Ratazzi y José Ignacio de Mendiguren (también diputado nacional del massismo); y la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich.

Otro de los nuevos-viejos es Julio Conte Grand. Por ahora ha cultivado el perfil bajo. Desembarcó en la Secretaría de Legal y Técnica luego de salir de la Procuración porteña. El dato polémico aparece cuando fue propuesto por Macri para la conducción de los fiscales. En aquel momento, fue cuestionado por izquierda y por derecha, ya que hablaron mal de él tanto Página/12 como el sitio lapoliticaonline.

En noviembre de 2014, LPO decía que la designación de Conte Grand se podía transformar en un “nuevo caso Abel Posse”, el ministro de Educación que Macri había designado en 2009 pero que tuvo que dejar de lado a los once días por las posiciones reaccionarias del funcionario. Sucedía que Conte Grand había escrito un fuerte artículo contra el matrimonio igualitario, donde pedía “reflexionar acerca de los riesgos de la transformación, sin norte visible, de la institución del matrimonio y, por ende, de la familia”.

Además de haber sido funcionario de Carlos Corach durante el menemismo (lo que su entorno minimiza como un “error de juventud”), Conte Grand era director general de Publicidad Sarmiento S.A., la empresa de Orlando “Orly” Terranova que estuvo implicada en un caso de licitación irregular.

Por beneficiar a esa empresa de manera irregular en la licitación para la explotación del mobiliario urbano de la Ciudad, el propio Macri corrió riesgo de ser procesado. A Terranova, también corredor de rally, se lo señaló como uno de los recaudadores de la campaña del PRO. Como procurador iba a estar en un conflicto de intereses.

También tuvo poca publicidad la llegada de Guido Sandleris como subsecretario de Finanzas al Ministerio de Economía que maneja Hernán Lacunza (¿hace falta aclarar que Lacunza venía de la gestión porteña o a esta altura ya no es necesario?). Sandleris aparece con una intachable trayectoria como docente en la Universidad Torcuato Di Tella, donde llegó a ser director de carrera. Pero la duda pasa por saber si su experiencia en el ámbito privado no le juega una mala pasada.

Según el currículum oficial, “realizó trabajos de consultoría e investigación para el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, JP Morgan, Goldman Sachs, Credit Suisse, Telefónica de México, la Procuración General del Tesoro, MBA-Lazard Investment Bank, Columbus Merchant Bank y para varios gobiernos de América Latina”. Las firmas se repiten cuando se revisa quiénes fueron los encargados de la primera colocación de deuda de la provincia por unos 2 mil millones de dólares. JP Morga, por ejemplo.

Un caso particular es el del titular de ARBA, la agencia recaudadora. Después del hipermediático Santiago Montoya (que fue su creador) y del hipertécnico Iván Budassi, llegó el hiperdesconocido Gastón Fossati. De cuarenta años, jujeño, recibido en Tucumán y especializado en derecho tributario, las crónicas que reflejaron su asunción sólo podían explicarla por su amistad con Salvai, con quien comparte al pasión por los deportes extremos.

0000182690 52921_3Por ejemplo, ambos participaron de una maratón que unía Chile con Argentina a través de los Andes. No mucho más. Parece poco para hacerse cargo de la agencia impositiva más compleja del país. Se vio favorecido porque Salvai necesitaba alguien de su confianza para ganarle el lugar al titular de Hacienda, Lacunza. Seguramente, tan exigente entrenamiento le sirvió para ser más rápido en la disputa.

Como ministro de Trabajo, Marcelo Villegas es otros de los novatos en el mundo político. Como es regla en el espectro de Cambiemos, toda su trayectoria tiene que ver con el mundo privado de las grandes empresas. Abogado egresado de la Universidad Nacional de Buenos Aires, fue gerente y director de Recursos Humanos en el grupo Pérez Companc, en Wall Mart Argentina y en Telecom Argentina.

Por ahora, tiene el triste invicto de no haber resuelto ninguno de los problemas laborales que se han presentado. Eso sí, es un gran dictador de conciliaciones obligatorias poco fructíferas y un excelente convocador a mesas de diálogo que aportan pocas soluciones. Los casos de Cresta Roja, Atucha y el puerto de Berisso son ejemplos de eso.


 

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