Por Cristian Secul Giusti

A pocos días de la asunción presidencial de Mauricio Macri, el titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, decidió levantar la programación de Nacional Rock 97.3, una de las tres FM de Radio Nacional (junto a las de orientación clásica y folclórica). Dicha resolución arbitraria provocó la finalización de los contratos laborales de 27 personas (entre conductores, columnistas y productores) y, por ende, suspendió la extensión de contratos durante el mes enero para la grilla que había integrado los contenidos de 2015.

El argumento utilizado por Lombardi y por la cartera de Cultura macrista señalaba que la modificación de la programación se debía a que las nuevas autoridades debían analizarla y, asimismo, no tenían que lidiar con contratos “escandalosos”. En diálogo con el diario Perfil, Lombardi aclaró que hasta nuevo aviso Nacional Rock pasaría música con separadores cada media hora con locutores. “Acá se confundieron los roles y se transformó a la emisora en un lugar de programas periodísticos VIP. Nos parece que la nueva programación tendrá que ver básicamente con el rock”, sentenció a comienzos de este año.

Como consecuencia, y supuestamente en pos de salvaguardar la identidad rockera de la radio, se designó al histórico disc jockey radial Bobby Flores como director artístico de la emisora. “Me pidieron cuidado por la calidad artística, voy a ver lo que hay”, dijo a los pocos días de aceptar el cargo. Más adelante Flores conversó con Clarín sobre su nuevo rol y el medio lo ubicó como partidario del cambio y opositor de la tan mentada grieta. “Para mí la vida no pasa por Kirchner o Macri. Hay gente que piensa que si hablás de Boca estás hablando de Macri. No, boludo, estoy hablando de Boca, me importa un carajo si Macri fue presidente de Boca hace años”, manifestó en la entrevista.

En consecuencia, Nacional Rock se dedicó a modificar su imagen y discurso con un propósito muy claro: divulgar la nueva programación que comenzará el 5 de mayo. Bajo los rótulos que indicaban una “Música sin subtítulos” y una intención de remarcar el rock como una ideología separada de los aspectos políticos, la emisora comenzó a profundizar sus vínculos en los terrenos digitales, primordialmente en Facebook y Twitter. Los hashtags #AbrieronTuCabezaConRock o #ElRockSeAbreCamino permitieron que durante marzo y abril la radio resaltara los horizontes musicales de la grilla actual, totalmente musicalizada y sin magazines o envíos articulados con contenido.

la Nacional Rock actual (producida y provocada en tiempos de Macri) postula un horizonte que se sitúa en una falacia o, al menos, en un terreno tramposo. Se posiciona desde una zona de pureza rockera que construye su espacio comunicativo desde las voces de los músicos.

El empleo de los hashtags sirvió para que la FanPage de Facebook se hiciera eco de las efemérides o de los momentos históricos cruciales de los últimos meses. Por ejemplo, recordó aniversarios de discos (como los diez años de la edición de Ahí vamos, de Gustavo Cerati), cumpleaños de artistas (“Chizzo”, de La Renga, o el Indio Solari, por ejemplo) o el fallecimiento de músicos insignes de la cultura rock (desde David Bowie, hasta Glenn Frey y Prince).

No obstante, uno de los más polémicos “recuerdos” se vinculó con el 40º aniversario del golpe de Estado de 1976 y la conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el pasado 2 de abril. En este sentido, la radio usó la expresión “Nunca más” en versión hashtag con el objeto de decorar videos de youtube y resaltar frases de canciones célebres y dispares del rock argentino como “Los Dinosaurios”, “La Marcha de la Bronca” o “Post-Crucifixion”. Del mismo modo, se realizó un forzado homenaje remarcando líricas relacionadas con la Guerra de Malvinas. El hashtag #MalvinasArgentinas fue invertido por los usuarios para despotricar contra la ausencia del presidente Macri en esa fecha y su decisión de viajar a Washington en un día trascendental para el pueblo argentino.

A pesar de ello, la construcción discursiva planteada en las redes sociales y la propia artística de la radio se mantienen intactas aun en estos días. Por esto mismo, el pasado sábado 23 de abril Flores se hizo presente en la Feria del Libro de Buenos Aires e informó las novedades en el estudio móvil de Radio Nacional. Acompañado por el músico “Zorrito” Von Quintiero y el periodista Hoby Defino, anunció los nombres de la nueva programación sin profundizar demasiado en el contenido de los envíos.

Entre los destacados, se remarcó la presencia de Pablo Marcovsky (quien anteriormente conducía “Casi despierto” en la misma emisora), el actor Felipe Colombo, el ex Soda Stereo Zeta Bosio, el trompetista Gillespie (presente en la grilla de 2015 con el programa “Burundanga”), el líder de Los Pericos, “Juanchi” Baleiron, el cantante Antonio Birabent, el ex fundador de Los Caballeros de la Quema, Ivan Noble, el actor Juan Acosta y los mismísimos Von Quintiero y De Fino, entre otros.

El hashtag #MalvinasArgentinas fue invertido por los usuarios para despotricar contra la ausencia del presidente Macri en esa fecha y su decisión de viajar a Washington en un día trascendental para el pueblo argentino.

Por lo que se advierte, la Nacional Rock actual (producida y provocada en tiempos de Macri) postula un horizonte que se sitúa en una falacia o, al menos, en un terreno tramposo. Se posiciona desde una zona de pureza rockera que construye su espacio comunicativo desde las voces de los músicos y le concede un lugar destacado a la experiencia del “profesional”: ellos/as pueden hablar porque pertenecen al ambiente.

Lombardi y Flores parecen adjudicarle a la cultura rock un designio apartado de lo contextual, resumido en sensaciones y articulado a partir de los mensajes. De hecho, una de las últimas propagandas de la radio sostiene que “Las canciones son el mensaje”, es decir que se comportan como un código único y aislado. Frente a esto, pueden pronunciarse diferentes instancias de comprensión, pero hay un aspecto que no puede soslayarse: las canciones cumplen un rol de mensaje si el contexto es interpretado y si el artista (autor) es contemplado desde el marco ideológico. No obstante, la emisora define sus actitudes por otro camino, opta por mirarse el ombligo y avanzar así hacia una falsa reivindicación que no tiene intenciones de discontinuar un tránsito de vaciamiento.