La hora de Venezuela

La hora de Venezuela

Los tres países que fueron pilares del “No al Alca” se encuentran bajo un mismo ataque. En Argentina lograron quedarse con el Gobierno y en Brasil pusieron en jaque a la presidenta Dilma Rousseff con el voto por el impeachment. Ahora va por Venezuela. Opinan: Telma Luzzani y Stella Calloni.

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Por Héctor Bernardo

El ataque contra Cristina Fernández en Argentina, con todo el desprestigio mediático que terminó en el triunfo de la alianza derechista Cambiemos, y que persiste con la persecución judicial a la ex presidenta, la aprobación en la Cámara de Diputados de Brasil del impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff, y la agresión que hace años sufre el gobierno de Venezuela, y que ahora se refleja en el comienzo del proceso para el referendo revocatorio del mandato del presidente Nicolás Maduro, cierran el círculo de una trama que tiene como principal objetivo destruir los procesos populares que consolidaron el no “No al Alca”. Una trama que bien podría resumirse con el título de una película de Hollywood: El imperio contraataca.

El martes, el Comité Nacional Electoral (CNE) aprobó la entrega de los formularios para la recolección de firmas para el referendo revocatorio del Gobierno de Nicolás Maduro. El ataque contra el presidente venezolano muestra una nueva avanzada de la derecha contra los procesos populares de la región que es necesario repasar y tener presente.

El 5 de noviembre de 2005 en Mar del Plata, varios presidentes de la región le dieron un golpe certero al país más poderoso de la Tierra. En la propia cara del presidente norteamericano George W. Bush, Néstor Kirchner, de Argentina, Luiz Inacio “Lula” da Silva, de Brasil, y Hugo Chávez, de Venezuela, rechazaban el plan económico que Estados Unidos proponía para la región y le decían no al Área de Libre Comercio para las Américas, el famoso “No al Alca”. De ese día quedan dos frases memorables de dos líderes que ya no están: Néstor Kirchner le decía en la cara a Bush “No nos vengan a patotear”, y su amigo Hugo Chávez, ante un estadio lleno de militantes, decía “Alca, Alca, ¡al carajo!”.

Pero el impero no olvida y sabe que estos tres países fueron la base estructural para que América Latina comenzara a mirar para otro lado, construyera una nueva independencia y, con una mirada regional, permitiera que se sumen otros actores al proceso de cambio. Así llegaron a la presidencia y se sumaron al proceso de transformación Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua, Fernando Lugo en Paraguay, Salvador Sánchez Cerén en El Salvador. Por supuesto, Fidel y Raúl Castro, desde Cuba, siempre presentes.

Hoy muchos de eso referentes ya no están y sus sucesores fueron hostigados con todas las herramientas que tiene el poder económico concentrado. Venezuela ha sido, sin dudas, uno de los más agredidos. El Gobierno de Nicolás Maduro ha sufrido una constante guerra económica que produjo un enorme desabastecimiento y una inflación desmedida. Los medios han trabajado sobre el desprestigio y la desinformación, en un plan regional que llegó a tal punto que en las últimas elecciones en las que participó Hugo Chávez (2012) el grupo mediático Clarín envió a su principal alfil, el operador político Jorge Lanata, para cubrirlas y difamar al presidente. Fue conocido por las redes sociales un video en que se lo veía a Lanata insultando luego de enterarse de que Chávez había conseguido el triunfo.

En febrero de 2014, luego de un año de gobierno de Maduro, se desataron lo que se conoció como “guarimbas”. Esas protestas, lideradas por el golpista Leopoldo López, produjeron 43 muertes, más de ochocientos heridos y la destrucción de numerosos edificios públicos, entre ellos varias universidades. López fue arrestado y hoy los medios de comunicación hegemónicos repiten una y otra vez que se trata de un “preso político”, algo que también dijo el presidente argentino Mauricio Macri cuando le toco hablar en la cumbre de MERCOSUR.

Ahora, en una nueva arremetida contra el Gobierno venezolano, la oposición, que ganó las elecciones legislativas de diciembre de 2015, busca impulsar un referendo revocatorio para destituir a Maduro. Si bien esa opción es legal y se mantiene dentro de las normas constitucionales que impulsó el propio Chávez, el contexto de guerra económica, desestabilización social y desinformación mediática la han transformado en una de las principales armas de los destituyentes.

La periodista y analista internacional Telma Luzzani señaló al respecto: “Por un lado, es cierto que hay un claro avance de la derecha en la región. Se ve en varios aspectos, por ejemplo, en las operaciones de desabastecimiento que hacen las grandes empresas venezolanas, los permanentes ataques de la prensa, la decisión de la Asamblea Nacional para liberar a lideres de la derecha que no sólo fueron golpistas, sino que generaron violencia, como el caso Leopoldo López, cuyo levantamiento generó la destrucción de edificios y provocó heridos y muertes”.

“Por otro lado, no cabe duda de que el referendo es una herramienta válida de la democracia, que fue incluida por el comandante Chávez en la Constitución Bolivariana. Es valioso que la ciudadanía tenga esa herramienta para revocar el mandato de un presidente si pasa, por ejemplo, como ocurrió en Argentina con Carlos Menem, que ganó prometiendo una cosa y que luego hizo todo lo contrario. Pero, sin dudas, si uno ve el contexto mayor, efectivamente es parte de una embestida común”, afirmó Luzzani.

En el mismo sentido, la periodista e investigadora Stella Calloni señaló: “Estamos en el momento de una fuerte ofensiva que viene desde hace muchos años, que se incrementó y se agravó luego de la muerte de Chávez. En ese momento, la oposición pensó que iba a poder tirar rápidamente al Gobierno de Maduro. Hoy vemos las consecuencias de esa guerra contrainsurgente que han mantenido durante años: los apagones, el desabastecimiento y todo lo que están haciendo para generar mal humor en la población. Sumados al intento de aplicar la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA). Además de que Estados Unidos ha rodeado a Venezuela con tropas militares y comandos especiales que están instalados en Colombia”.

“Este ataque contra Venezuela es parte esencial del proyecto regional del imperio. Venezuela era un punto clave por su riqueza petrolera, que fue usada de forma solidaria para toda la región. No hay que olvidar que los cables de Wikileaks dieron datos precisos de todo el dinero que la oposición venezolana recibió desde el Gobierno de Estados Unidos para desestabilizar el proceso venezolano”, concluyó Calloni.

En declaraciones a la cadena de noticias Telesur, la constitucionalista venezolana María Alejandra Diaz afirmó que “hay una operación jurídico-político-mediática” de la oposición venezolana para victimizarse y desprestigiar al resto de las instituciones.

Cabe recordar las recientes declaraciones que, en el mismo sentido, hizo Cristina Fernández de Kirchner. En el discurso dado en el teatro ND Ateneo al referirse a los ataques contra Dilma Rousseff, señaló: “Este diseño regional, esta embestida contra los gobiernos nacionales y populares, ya no tiene alzamientos militares, como hubo otrora. Ahora los alzamientos son o de carácter judicial y mediático, o una combinación de alzamiento mediático y judicial que, por supuesto, como tiene que ser, es motorizado por ciertos sectores de la dirigencia política de un país. Es un modus operandi de estos tiempos para la región”. Y remarcó: “Esto es una matriz. Una matriz política, mediática y judicial que ha sido diseñada no en estas latitudes”.

En Argentina, el campo popular sufrió una dura derrota sobre la que hoy paga duras consecuencias. En Brasil, Dilma Rousseff parece estar en jaque ante el casi seguro golpe institucional. En la tierra que vio surgir al comandante Chávez, la derecha a dado el primero paso para revocar el mandato de Maduro. El camino es largo y las esperanzas de gran parte de América Latina están puestas en ese pueblo bolivariano. El destino de la Patria Grande, hoy, más que nunca, se juega en Venezuela.