Por Leandro Gianello

El hecho forma parte de una serie de violaciones sistemáticas de los derechos que viene afectando a los pobladores de la provincia mediterránea, quienes, de la mano del implacable ministro de Seguridad pampeano, Carlos Tierno, se encuentran viviendo una época “de miedo y disciplinamiento” feroz, indicó a Contexto Cintia Alcaraz, la periodista detenida el fin de semana pasado.

“El viernes pasado volvía a mi casa y vi un operativo policial en el que estaban deteniendo a dos pibas con sus hijos pequeños, las tenían acorraladas”, contó Alcaraz. “Cuando me acerqué a preguntar qué pasaba me dijeron que las estaban llevando por robar una calza”, agregó.

Entonces, explicó Alcaraz, “me dirigí al jefe del operativo porque había niños. Era una situación riesgosa y claramente ilegal”. No puede haber menores en medio del accionar policial, pero el oficial a cargo le dijo que se corriera y que no era necesario que le indicara “cómo debían hacer su trabajo”, recordó la reportera.

“En ese momento, saqué mi celular para registrar el suceso, pero casi inmediatamente me lo quitan, aduciendo un supuesto delito” de interferencia en el accionar policial, relató la periodista de Radio Kermes.

Ese fue el inicio de todo el episodio que continuó con su detención y traslado a la comisaría local junto a las dos mujeres que estaban requisando y sus hijos: todos juntos y en el mismo patrullero.

Una vez en la Seccional, Alcaraz fue ubicada en una especie de antecelda desde la que intentó reclamar por la situación irregular, exigiendo un llamado telefónico que le fue negado sistemáticamente, hasta que una persona ajena a la situación le permitió usar su propio celular para darle aviso a unos colegas periodistas.

Luego de una hora y media de espera y ausencia de respuestas, un equipo de periodistas del diario La Arena de Santa Rosa llegó a la comisaría, tras lo cual Alcaraz fue aislada en una celda más atrás para evitar todo tipo de contacto.

La situación se volvió aun más tensa cuando a los redactores del medio pampeano les solicitaron credenciales y fueron indagados en un cuarto aparte por los policías, impidiendo ver a la detenida, una situación extrema que demuestra claramente la “profundización de la violencia en la provincia de La Pampa”, expresó la periodista.

Aunque lo suponía, durante todo el tiempo que estuvo en el calabozo Alcaraz nunca tuvo certeza sobre los delitos que se le imputaban, pero igualmente le hicieron firmar un acta de detención que rubricó bajo protesta, ya que en ese punto las presiones de los oficiales eran prácticamente imposibles de ignorar.

Alcaraz, quien además de ejercer el periodismo es militante feminista y trabajadora judicial sindicalizada, aseguró que la policía cometió un acto de abuso de autoridad al detenerla.

A esa situación se le suma el delito de falsedad ideológica cometido por los oficiales, al asegurar que la prisión para ella había sido solicitada por el fiscal Bon Dergham, quien negó rotundamente esa versión.

Ante este marco, la denuncia de privación ilegítima de la libertad y tortura psicológica es sólo cuestión de tiempo. Mientras tanto, la periodista realizó una presentación judicial junto a los sindicatos FATPREN y SIPREN, considerando que “hubo un montón de violaciones”, pero no sólo en su caso, sino en todo el operativo que llevó a prisión a las jóvenes con sus hijos.

Más allá de lo preocupante de un hecho que remite a los años de plomo, la situación en la provincia gobernada por Carlos Verna es “complicada”, ya que la gestión de Tierno frente al ministerio de Seguridad se caracteriza por un tipo de libertad de acción “que aterra a los jóvenes en los barrios”, alertó Alcaraz.

“Hay miedo y connivencia. Entre la gente se ha creado una falsa idea de que el trabajo policial está bien hecho”, advierte la periodista, una situación respaldada por el silencio oficial, una especie de “cepo informativo” del que forman parte el Poder Judicial, el Gobierno y los medios oficiales, salvo los sectores políticos que la repudiaron públicamente.

En el ínterin, Tierno y sus secuaces felicitaron a los oficiales que participaron del operativo durante un acto de ingreso para los nuevos aspirantes de la Policía provincial, un discurso esperanzador para los cientos de cadetes que van a replicar el puño de hierro del ministro en cada rincón pampeano.